
Habría 2000 muertos por el terremoto en Asia
La zona más castigada fue la isla Nias, en Indonesia
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GUNUNGSITOLI, Indonesia.– Unas 2000 personas podrían haber muerto por el terremoto que sacudió anteayer las islas indonesias de Nias y Simeulue –la primera es considerada un paraíso por los surfistas– y redujo a escombros las construcciones en ambos sitios.
El epicentro del sismo de 8,7 grados en la escala Richter fue localizado en el océano Indico, a sólo 160 kilómetros al sudeste del que hace tres meses desató un tsunami que dejó casi 300.000 muertos y desaparecidos en Asia.
Nias es una isla situada a unos 1400 kilómetros al noroeste de Yakarta, con una población de alrededor de 500.000 personas.
A diferencia de la tragedia de la última Navidad, el pánico provocado por la posibilidad de otro devastador tsunami –que se tradujo en evacuaciones masivas de las poblaciones costeras de Indonesia, Malasia, Tailandia, Maldivas, la India y Sri Lanka– se desvaneció rápidamente, y el temor a que se repitieran las olas gigantes no pasó de un susto. Sin embargo, los temores se renovaban en una población traumatizada por los acontecimientos de hace tres meses, con cada nueva réplica del enorme movimiento sísmico: por la mañana se produjo en la zona un temblor de 5,7 grados en la escala de Richter y, al mediodía, otro de 5,8.
El Centro de Desastres de Indonesia informó que alrededor de 1000 personas murieron en el terremoto que, se calcula, fue entre dos y cuatro veces menos poderoso que el sismo de 9 grados en la escala de Richter del 26 de diciembre pasado, pero que, aún así, figura entre los mayores registrados en el mundo desde 1900. Sin embargo, el vicepresidente de Indonesia advirtió que la cifra de muertes podría llegar a 2000.
El sismo se ensañó con la isla Nias y devastó a su pueblo principal, Gunungsitoli. Las Naciones Unidas y otras agencias de ayuda humanitaria se apresuraron a enviar suministros al lugar, pero el aeródromo quedó tan dañado que el primer avión con ayuda sólo logró llegar a última hora de ayer. Desde el aire, parecía que aproximadamente el 30% de los edificios en Gunungsitoli, la ciudad más grande de la isla, estaban destruidos, y había daños significativos en el segundo poblado en importancia, Teluk Dalam.
Huida masiva
"Fue realmente poderoso –dijo Yulianus Zebua, un carpintero de 30 años–. La tierra estaba temblando continuamente, de modo que caminamos como borrachos. La gente huyó a las montañas a pie, en motocicletas y en autos."
Muchos de los edificios en el pueblo de 30.000 habitantes quedaron reducidos a escombros. Los cadáveres eran trasladados a una mezquita y los rescatistas trataban a los heridos en una cancha de fútbol. Los niños lesionados sollozaban y la mayoría de los residentes se preparaban para dormir a la intemperie, porque sus hogares estaban destruidos o porque era demasiado peligroso pernoctar en ellos. No había agua ni electricidad.
Australia, Japón y Singapur anunciaron que se aprestaban a reubicar fuerzas militares en Indonesia para ayudar al país a enfrentar el desastre natural. Por su parte, Estados Unidos y otros países enviaron sus condolencias y expresaron su deseo de colaborar. Miembros de la organización internacional de ayuda Oxfam dijeron que los caminos habían quedado destruidos. "Ahora mismo están sacando cuerpos de entre los escombros", dijo Alessandra Villas-Boas, miembro del equipo de evaluación de Oxfam.
En la ciudad de Medan (Sumatra), Erni Ginting, vocero del Centro de Desastres para Aceh y Sumatra del Norte, calculó en 1000 los muertos en Nias. Otro funcionario de los servicios de ayuda dijo que por lo menos 15 personas murieron y decenas resultaron heridas en la isla de Simeulue, al norte de Nias.
En contraste con lo que sucedió hace tres meses, el Centro de Advertencia de Tsunamis en el Pacífico, ubicado en Hawaii, avisó sobre el riesgo a toda la región. Policías, soldados, monjes, pescadores y residentes de áreas costeras del océano Indico usaron megáfonos, radios, teléfonos y campanas de templos para advertir sobre la posibilidad de otro tsunami. Antes del amanecer, Tailandia, Sri Lanka y la India habían cancelado las alertas, y poco después las islas Mauricio hicieron lo mismo.
Sin argentinos
- YAKARTA (Télam).– Diego Alonso Garcés, a cargo de la sede diplomática argentina en Yakarta, aseguró que entre las víctimas por el terremoto de anteayer en el sudeste asiático “no hay argentinos”. En el tsunami que devastó la región en diciembre murieron tres argentinos: el ingeniero Diego Talevi y su hijo Bruno, de un año, sorprendidos por las olas en Tailandia, y el fotógrafo Fernando Bengoechea, en Sri Lanka.
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