
Hallaron el cadáver de Kennedy (h.)
También encontraron los cuerpos de su esposa y de su cuñada; los tres estaban dentro del fuselaje de la avioneta.
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WASHINGTON.- A 35 metros de profundidad, en las aguas del Atlántico, los equipos de búsqueda encontraron ayer el cuerpo de John F. Kennedy (h.), dentro del fuselaje destrozado de la avioneta con la que realizó su último viaje, cinco días atrás.
Los familiares y amigos de John-John y de su esposa, Carolyn Bessette, cuyos restos también fueron rescatados ayer del mar, los recordarán mañana con una misa en una pequeña iglesia de Nueva York, en la que participarán Bill y Hillary Clinton.
Por una instrucción expresa del presidente de los Estados Unidos, la búsqueda de los cuerpos de John F. Kennedy (h.); de su esposa, Carolyn, y de su cuñada Lauren Bessette se extendió hasta que un vehículo submarino, con una cámara manejada por control remoto, divisó el fuselaje del avión, 12 kilómetros al sudoeste Martha´s Vineyard, una isla donde veranean ricos y famosos, en el Estado de Massachusetts.
Dentro de los restos del avión habían encontrado en la medianoche de anteayer los restos de John-John: la familia Kennedy y el propio presidente Bill Clinton fueron informados del hallazgo en la madrugada. Ayer por la tarde, y también dentro del fuselaje, hallaron los cuerpos de sus dos acompañantes.
Buzos de la armada descendieron en gran parte del día al sitio donde se encontraba el aparato. Después de haber recuperado los cadáveres, los buzos concentrarán ahora sus esfuerzos en sacar a flote el fuselaje de la avioneta.
Anoche, un equipo médico viajó en lancha hasta el destructor Briscoe, de la armada, que sirvió de centro de operaciones para la búsqueda, y los cuerpos fueron trasladados a un hospital donde se practicaría la autopsia que exige la ley en el Estado de Massachusetts.
El mismo destructor quedó a disposición de la familia, que evaluaba anoche la posibilidad de arrojar los restos de Kennedy (h.) al mar.
Para la misa en honor a su hermano, Caroline Kennedy, que es ahora la única descendiente directa del presidente Kennedy, eligió la iglesia de Saint Thomas More, en Nueva York, en la que solía escuchar misa su madre, Jacqueline.
Privacidad
Descartó otras con mayor capacidad para preservar cierta privacidad en el duelo por la muerte de su hermano, una tragedia nacional que duplicó la audiencia promedio, para un mes de verano, de las tres cadenas nacionales de televisión, que el domingo último fue de 37 millones de espectadores. Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Clinton afirmó ayer que los esfuerzos iniciales habían sido "consistentes" con cualquier otra búsqueda, porque los guardacostas tenían la esperanza de encontrar sobrevivientes del accidente que, según la opinión de los expertos, habría sido provocado por la poca experiencia de John F. Kennedy (h.) como piloto.
Lugar en la historia
El esfuerzo para recuperar los cadáveres -dijo Clinton- respondió a una decisión suya, basada en "el papel de la familia Kennedy (en la historia de los Estados Unidos) y en todo lo que han sufrido".
La familia Bessette, por su parte, informó que realizará pasado mañana en la noche un servicio religioso en la iglesia de Cristo de Greenwich, en el Estado de Connecticut, donde crecieron Carolyn y Lauren.
Caroline y el senador Edward Kennedy, que están a cargo de los arreglos, no solicitaron a la Casa Blanca un permiso especial para enterrar los restos de John-John en el cementerio militar de Arlington, en las afueras de Washington, donde están las tumbas de sus padres.
Clinton, que a lo largo de los últimos días mantuvo permanentes contactos telefónicos con la familia, contó que John-John, como bautizó la prensa al único bebe que nació cuando su padre ya había sido elegido presidente, pasó más de 30 años sin visitar la Casa Blanca.
En una de las fotos más conocidas del álbum familiar de los Kennedy, el pequeño John, que tenía tres años cuando su padre fue asesinado, en 1963, asoma debajo del escritorio del presidente, en el Salón Oval.
"Vino a mi oficina y vio el lugar donde le sacaron la foto", contó Clinton durante la conferencia de prensa, en la que dijo que el año último lo invitó a otra recepción y le mostró en privado la parte residencial de la Casa Blanca, donde John F. Kennedy (h.) aprendió a caminar.
"Creo que él no sabía que quería volver a la Casa Blanca hasta que lo hizo, y estoy contento de que haya tenido la oportunidad", siguió Clinton, que es un admirador de JFK.
El presidente se mostró afectado por una tragedia nacional. Centenares de norteamericanos seguían peregrinando ayer, por quinto día consecutivo, por la puerta del loft que ocupaban John F. Kennedy (h.) y su esposa en Nueva York, en un barrio de moda donde solían verlos paseando a su perro, Friday.
Caroline Kennedy, que era muy pegada a su hermano, se mantuvo alejada del escenario de la búsqueda, en una casa de verano ubicada en las afueras de Manhattan, donde sólo se la vio paseando en bicicleta con su marido.
El senador Edward Kennedy, tío de John-John, fue el encargado de reconocer el cuerpo. Junto con dos de sus hijos, Patrick y Ted, el senador navegó hasta el destructor Briscoe.
Aunque tras el asesinato de JFK, Jacqueline Kennedy Onassis mantuvo a sus dos hijos alejados del clan familiar, John-John tenía una estrecha relación con su tío, el senador, que ahora se encargará de encabezar los funerales.
Donación
John Kennedy (h.) fue el gestor de una donación de 300 mil dólares que la Reach Up Foundation, de los Estados Unidos, entregó en 1997 a la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación para ser destinados al cuidado, en sus propios hogares, de ancianos sin recursos.
La contribución de la organización norteamericana fue gestionada por Kennedy al ser informado sobre la existencia del Programa de Cuidados Domiciliarios por el economista Jeffrey Sachs, consultor de organismos internacionales.






