
Hasta 50.000 personas habrían muerto en el terremoto de Irán
Los equipos de socorristas abandonaron ayer la búsqueda de sobrevivientes
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TEHERAN.- Hasta 50.000 personas podrían haber muerto en el terremoto del viernes último en Irán, según nuevas estimaciones oficiales dadas a conocer ayer, en momentos en que los equipos de socorristas ponían fin a la dramática búsqueda de sobrevivientes entre los escombros de la ciudad de Bam, en el sudeste del país. Esta cifra, de confirmarse, convertiría este desastre natural en el más mortífero del mundo en casi tres décadas.
"Estimamos que la cifra de muertos estará en torno de los 50.000", dijo un funcionario de alto rango del Ministerio del Interior iraní. A las víctimas del viernes se habría sumado además un número no determinado de niños fallecidos en las noches heladas en las que decenas de miles de sobrevivientes debieron dormir al aire libre en Bam.
"Si tenemos en cuenta que, como promedio, cinco personas viven en cada casa, podemos decir que el número de muertos llegará a los 50.000", precisó el funcionario, cuyo pronóstico coincidió con el de otras fuentes del gobierno provincial.
El presidente iraní, Mohammed Khatami, estimó sin embargo prematuro dar una cifra tan elevada y dijo en cambio que los muertos rondarían los 40.000. "En una región de 240.000 habitantes -señaló el mandatario-, se han visto afectadas 120.000 personas y una tercera parte de ellas murió." Agregó que la cifra actual "definitivamente no es 50.000".
Este último número convertiría el terremoto en la antiquísima ciudad de Bam, por donde pasaba la Ruta de la Seda, en el más letal desde el de 1976 en Tangshan, China, unas cinco veces más mortífero.
En Irán, donde otro terremoto dejó en 1990 más de 37.000 muertos en las provincias de Ghilan y Zandjan, en el Noroeste, hay que remontarse hasta fines del siglo XVIII para encontrar un registro superior a los 40.000 muertos. En febrero de 1780, entre 100.000 y 200.000 personas perecieron en ese país situado en una de las regiones de mayor riesgo sísmico del mundo.
Ladrillo y barro
El temblor del viernes, de 6,3 grados en la escala de Richter, se produjo poco antes del amanecer, cuando la ciudad todavía dormía. El funcionario del Ministerio del Interior dijo que el 80% de las construcciones de Bam, de ladrillo y barro, quedaron destruidas y que muchos poblados vecinos aún no habían sido registrados plenamente en busca de sobrevivientes.
Los ladrillos no dejan espacio al aire, a diferencia de las estructuras de concreto, de modo que el polvo habría sofocado a muchos sobrevivientes, según los expertos.
Ayer, mientras la televisión iraní informaba que 28.000 cuerpos fueron sepultados ya en fosas comunes, las organizaciones de ayuda pedían ropa y mantas para proteger a la gente del frío de las noches.
"Dos niños de mi familia, de 12 y 13 años, sobrevivieron al terremoto, pero murieron al estar expuestos (al frío) en la calle el viernes en la noche", relató una mujer.
En una cruda cobertura de la tragedia, la televisión estatal difundió también escenas espeluznantes de hospitales abarrotados de gente en todo el país. En uno de ellos, una niña de unos seis años que yacía en una cama con tubos en la nariz y la frente vendada dijo: "Quiero mostrarle mis muñecas a mi mamá y decirle lo que nos pasó. Pero no puedo encontrar a mi mamá".
En Bam, por otro lado, comenzaron las tareas de limpieza de escombros en la calles, casi desiertas ayer, al tiempo que algunos equipos de rescate indicaban que dejaron ya de buscar sobrevivientes y se concentraron en socorrer a los heridos y damnificados, así como a sepultar los cadáveres.
"Hemos abandonado la fase de rescate e iniciado la de ayuda humanitaria de la operación", dijo un socorrista. "Siempre existe la esperanza de hallar sobrevivientes, pero es cada vez menor", añadió.
Zanjas de 40 metros
En una gigantesca fosa común, donde miles fueron enterrados, las maquinarias excavaron nuevas zanjas de 40 metros de largo en las que fueron colocados cadáveres, uno al lado de otro, envueltos en telas blancas.
Entre la multitud de centenares de dolientes, una mujer golpeaba la tierra con el puño. "Yo era una buena musulmana. Oraba a Dios todo el tiempo", exclamó Alma Sepehr, de 44 años, junto a una tumba con los restos de 21 de sus familiares, entre ellos, su hija, su hijo y su marido. "¿Por qué nos ocurre esto a nosotros?", se lamentó.
En el momento culminante de los esfuerzos de socorro, cerca de 1700 trabajadores de grupos de ayuda provenientes de 30 países se encontraban en Bam. Ayer, esta cifra había bajado a unos 1500 luego de la partida de siete equipos.
Ante la magnitud del desastre, incluso los estadounidenses, con quienes las relaciones diplomáticas fueron rotas en 1980, ofrecieron su asistencia, y los iraníes tomaron la histórica decisión de aceptarla.
Al respecto, sin embargo, el presidente Khatami señaló que agradece la ayuda norteamericana, pero rechazó categóricamente cualquier diálogo con Washington mientras ese país no cambie su actitud hostil hacia la república islámica.
"No pienso que (la ayuda norteamericana) cambie nada (en las relaciones entre ambos países), salvo (que se produzca) un cambio profundo" en la actitud del gobierno estadounidense, dijo Khatami.
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