
Helmut Schmidt: de canciller alemán a periodista
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1974
Conocido como el "Hacedor," por su capacidad para concretar lo que se proponía, Helmut Schmidt ciertamente hizo honor a su apodo durante los ocho años que estuvo al frente del gobierno en Alemania Federal como canciller. Entre 1974 y 1982, este hombre de carácter firme supo manejar las difíciles circunstancias de la Guerra Fría y contribuyó a cimentar la unión de Europa, además de contener los conflictos internos de su país.
Nacido en Hamburgo en 1918, ocultó durante años que su padre era el hijo ilegítimo de un hombre judío, dato que sólo reconocería públicamente en 1984. A pesar de su origen, durante la Segunda Guerra Mundial tuvo que pelear en el frente por Alemania y casi al final del conflicto fue tomado prisionero durante algunos meses por los británicos.
Finalizada la guerra, ingresó en las filas del Partido Socialdemócrata (SPD), en el que inició una ascendente carrera que lo llevó hasta el Parlamento. Fue ministro de Defensa y ministro de Economía y luego de la renuncia de Willy Brandt en 1974 lo sustituyó como canciller, puesto para el que sería reelegido en 1976.
Durante su gobierno, desarrolló una política de acercamiento a Alemania del Este y el bloque comunista de la Unión Soviética, cultivó lazos con el presidente de Francia Valéry Giscard d Estaing y fomentó la cooperación económica entre naciones occidentales europeas, mientras mantenía relaciones cercanas con Estados Unidos.
En asociación con el presidente francés, asumió una posición de liderazgo dentro de la Comunidad Europea. En 1978, ambos propusieron el Sistema Monetario Europeo, organismo precursor de la actual Unión Monetaria Europea.
El gobierno de Helmut Schmidt estuvo salpicado de pruebas durísimas: estancamiento económico, debate sobre el rearme, el terrorismo de la Fracción del Ejército Rojo, pero Schmidt, también llamado "Piloto", demostró su habilidad en el manejo de situaciones de crisis.
En 1979, su gobierno aprobó la decisión de la OTAN de instalar misiles nucleares norteamericanos en suelo alemán, con el objeto de contrarrestar misiles soviéticos desplegados en Europa oriental, ocasión en la que sus detractores se hicieron oír. Sin embargo, fue reelegido canciller en 1980, pero sólo permaneció en el poder hasta 1982.
Luego de que cuatro ministros de su coalición renunciaran, el Parlamento lo apartó del poder con un "voto de no confianza" y asumió como canciller Helmut Köhl.
2006
Hoy, su energía sigue intacta y, a los 87 años, continúa como coeditor del prestigioso periódico semanal alemán Die Zeit, donde también escribe artículos sobre política exterior y económica, puesto que asumió en 1983 al dejar la función pública.
Pero no sólo la política mueve el mundo del ex canciller. En su vida hay lugar también para su otra gran pasión: la música. Schmidt es un gran pianista, e incluso la discográfica Deutsche Grammophon ha realizado varias grabaciones suyas de la interpretación de obras de Bach en el piano.
En 2002, entró de lleno en el debate migratorio de su país y causó una gran polémica al afirmar que la culpa había llevado al país a aceptar demasiados extranjeros. "Debido a convicciones idealistas que se formaron en la experiencia del Tercer Reich, aceptamos demasiados extranjeros. Eso es algo que no teníamos que hacer. Los alemanes en verdad no quieren hacerlo, porque en el fondo son fundamentalmente xenófobos."
En enero de 2006 recibió en Berlín el premio Adenauer-De Gaulle por sus méritos en las relaciones germano-francesas, junto con el ex presidente francés Valéry Giscard d Estaing.
En mayo de este año criticó el último proceso de ampliación de la Unión Europea y durante una presentación en Barcelona aseguró que se han cometido "grandes errores", como dotar de derecho de veto a los 25 Estados miembros de la Unión. Agregó además que hoy "no es posible una política exterior europea común", y que la integración necesita mucho tiempo. "Se trata de generaciones -dijo-, no de semanas o meses."


