
Hitler tenía una ciega ambición de dinero y logró amasar una fortuna
Así lo demuestra un documental de la televisión alemana, que desmiente su ascetismo
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BERLIN.– Hitler murió rico. Tal revelación se desprende de un nuevo documental de la televisión alemana que demuestra que al Führer le agradaba el dinero tanto por los lujos que le permitía darse como por las lealtades que le aseguraba. Y, ciertamente, amasó una fortuna.
Desde su suicidio el 30 de abril de 1945 en su búnker berlinés mientras el ejército soviético estrechaba el cerco, poca atención se ha prestado, hasta ahora, a sus finanzas personales.
“Aunque austero en lo que respecta a su imagen pública, a Hitler le gustaba vivir a lo grande. Controlaba rigurosamente los ingresos que recibía por los artículos que escribía y por los derechos de publicación de sus fotografías”, comentó Ingo Helm, un periodista y documentalista independiente de 47 años que pasó más de un año elaborando “El dinero de Hitler”, un documental que será transmitido este mes por ARD, un canal estatal.
“Hitler se consideraba un genio que no había sido reconocido, y con el propósito de cambiar esa situación se interesó por el poder, el dinero y su propio progreso en la escala social, que fueron un bálsamo para el alma torturada de ese genio ignorado”, añadió Helm.
El propio Hitler describió minuciosamente su pobreza y sus penurias mientras se empeñaba en convertirse en un artista en Viena, antes de la Primera Guerra Mundial, aunque había recibido una pequeña herencia. Ser pobre lo avergonzaba profundamente. En su libro “Mein Kampf” (Mi lucha), por cuyas ventas ganó millones, acentuó la penosa lucha por la existencia del “nuevo rico” que “por esfuerzo propio había alcanzado una posición social más elevada”, la cual “suprime toda compasión” y elimina “todo sentimiento por la miseria de aquellos que quedaron a la zaga”.
Como advierte el historiador Ian Kershaw, esos sentimientos pusieron en contexto su manifiesto interés en “la cuestión social”, lo cual se convirtió en una búsqueda de chivos expiatorios para explicar su propia miseria y decadencia social. Y también podría explicar la predilección de Hitler por la riqueza.
Sin embargo, Helm agregó que Hitler también gastó millones en generosos regalos y contribuciones para comprar la lealtad de políticos y empresarios con la intención de que dependieran de él.
“Influido por su propaganda pensé que Hitler no era un hombre egoísta. Sabía que era un criminal, pero me sorprendió saber que era rico y que casi no hacía distinciones entre su propio dinero y el del partido nazi, e incluso el de las arcas estatales”, agregó Helm.
Nunca pagó impuestos
En su residencia veraniega de Obersalzberg, en Baviera, o en su propia colección de obras de arte, Hitler utilizó libremente fondos del Estado y nunca pagó impuestos.
Gran parte de su fortuna provino de los derechos de publicación de “Mein Kampf”, pero según Helm, Hitler ganó unos 7.800.000 marcos con el Tercer Reich. Aunque es difícil precisar su valor en términos actuales, se calcula que cada marco podría valer entre 5 y 8 dólares.
Por otra parte, el fotógrafo y amigo de Hitler, Heinrich Hoffmann, en cuyo local Hitler conoció a Eva Braun, tenía los derechos exclusivos de los retratos oficiales de Hitler, que eran utilizados en las oficinas gubernamentales y en los sellos postales. Helm sostiene que no puede demostrar que Hitler haya recibido una parte de esos derechos, pero así lo cree.
Hitler también se benefició enormemente con las contribuciones de empresarios particulares y de grandes empresas, en especial después de llegar al poder.
“Hitler no fue simplemente creado por las grandes empresas”, afirmó Helm. “Una vez que alcanzó el poder –continuó– las grandes empresas fueron oportunistas y aportaron inmensas sumas a lo que se conocía como la Donación de la Industria Alemana Adolf Hitler.”
“Desde que se convirtió en canciller, en 1933, hasta su muerte, recibió unos 700 millones de marcos del Reich de parte de las empresas, más de 3000 millones de dólares actuales”, indicó Helm. A cambio, los empresarios ganaron muchos millones con sus inversiones y esfuerzos destinados a financiar la guerra.
Después de la guerra, las propiedades y bienes de Hitler, incluyendo una casa en Munich que había hecho construir para Eva Braun, fueron entregadas al Estado de Baviera por los aliados. Hitler no tuvo hijos y, aunque murió sin herederos directos, su extinta media hermana, Angela Raubal, sí los tuvo, y hay otros descendientes de la madre de Hitler, que viven en la región de Waldviertel, al norte de Austria. Esos presuntos herederos pidieron a Werner Maser, un popular historiador alemán del período nazi, que revise qué derechos les asisten aunque, como nunca se pusieron de acuerdo entre ellos, hasta ahora no han habido demandas judiciales para reclamar los bienes.
Se reaviva el misterio del oro nazi
BERLIN (Reuters).– Un misterioso caldero de oro hallado en un lago bávaro ha vuelto a encender una antigua fascinación con el oro oculto por los nazis en los Alpes. El gobierno de Baviera dijo que ha reclamado la propiedad del recipiente de oro macizo –de 10,5 kilos– hallado por un aficionado al buceo en el fondo del lago Chiemsee. Los arqueólogos opinan que el caldero, adornado con un relieve de figuras míticas celtas e indo-germánicas, fue probablemente hecho por los nazis, que se sentían fuertemente atraídos por la mitología y el culto a los héroes.





