
Holanda: la enfermera de la muerte, condenada a cadena perpetua
Lucy de Berck estaba acusada por la muerte de cuatro pacientes -tres de ellos menores de 6 años- y por el intento de asesinato de otras tres personas
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LA HAYA.- El caso de Lucy de Berk, conocida como "la enfermera de la muerte", llegó hoy a su fin después que un tribunal penal de La Haya la condenara a cadena perpetua por causar la muerte a cuatro pacientes e intentarlo con otros tres.
Los jueces destacaron las edades de las víctimas, ya que tres eran niños de 0 a 6 años, y otra una anciana, mientras que las tres personas a las que también intentó asesinar, aunque sin éxito, eran también dos niños y una anciana.
Sin embargo, los fiscales no pudieron probar, como recogía la acusación inicial del Ministerio Fiscal, que la enfermera provocara la muerte a 13 pacientes e intentara asesinar a otros cinco.
Sin embargo, esta falta de pruebas no logró disminuir la pena, debido a la "gravedad de los hechos" y a que la enfermera en ningún momento reconoció su culpa.
La sentencia pone punto y final a un juicio iniciado en septiembre del año último durante el cual salieron a relucir todo tipo de detalles lúgubres, no sólo sobre la muerte de los pacientes sino también sobre el pasado de la enfermera.
Incluso se llegó a decir que tenía la "personalidad de un asesino en serie", una característica que podría deberse a contar con una familia "con problemas", que al parecer la incitó a practicar la prostitución desde temprana edad.
Tal y como recordaron hoy los jueces, tanto los niños, entre ellos un bebé de 6 meses, como los ancianos que han sido víctimas de la enfermera presentaban cuadros de enfermedades crónicas, que variaban de cáncer avanzado en el caso de los enfermos mayores hasta enfermedades de corazón o severas discapacidades psíquicas y físicas en el caso de los infantes.
Para los jueces resultó decisivo a la hora de emitir su fallo que todos los pacientes se encontraban en una situación estable antes de que la enfermera les atendiera, así como que los pacientes fallecieran precisamente durante el turno de guardia de la acusada.
Los niños fueron tratados en el Hospital Infantil Juliana de La Haya, y las ancianas en el Hospital de la Cruz Roja.
Según un informe psiquiátrico realizado a la "enfermera de la muerte", ésta no padecía "problemas psíquicos patológicos graves".
Dicho informe sirvió de base a los jueces para determinar que la enfermera, de 41 años, actuó "de forma consciente y con premeditación" cuando causó la muerte a sus pacientes por intoxicación a través del suministro de medicinas.
Los jueces basaron su sentencia en pruebas estadísticas presentadas durante el juicio por los fiscales, y según las cuales, la probabilidad de que Lucy de Berk "se viese por casualidad implicada en tantos incidentes -muerte inesperada e inexplicable y casos de reanimación- sería de una posibilidad entre 342 millones".
Los jueces aceptaron estas estadísticas como prueba, a pesar del rechazo del abogado de la enfermera.
La sentencia establece que al menos en el caso de un bebé de 6 meses y de un niño de 6 años la enfermera les administró digloxina y nitrato cloral, respectivamente, y morfina a una anciana.
Los jueces también hicieron referencia al diario de la enfermera, escrito el mismo día de la muerte de una anciana, en el que reconocía que una vez más había vuelto a poner en práctica su "compulsión", con la cual "hacía felices a muchas personas".
Según Lucy de Berk dicha "compulsión" se refería a la práctica del Tarot con sus pacientes, explicación que, después de consultar enfermos tratados por la enfermera, los jueces calificaron de "falta de credibilidad".
El abogado de Lucy de Berk, Tom Visser, anunció hoy que apelará la sentencia, con el argumento de que la estadística no puede ser usada como prueba y que los informes toxicólogos no habían podido establecer que una intoxicación había sido la causa de las muertes.
Durante la lectura de la sentencia, la enfermera, de aspecto enjuto e inocente, negó con su cabeza las palabras de los jueces e intercambió reiteradamente palabras con su abogado.
Fuente: EFE


