Hong Kong, un bocado para las fauces rojas
Temen que el Parlamento nombrado por Pekin para luego del traspaso a China, el 1° de julio, restrinja las libertades
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HONG KONG, 16.- Rascacielos ultramodernos, que apuñalan las nubes, mar, ferries, luces de neón, Rolls Roys, autobuses de dos pisos, carteles rojos y amarillos con pictogramas indecifrables, Mc Donalds, Planet Hollywood, Hard Rock Cafe, Ferragamo, Mark`s and Spencer, autopistas, túneles, subtes y una marea de gente con ojos rasgados que, vestida a la última moda y con celular en la mano, se mueve frenéticamente. Es Hong Kong, hoy.
Densos olores a aceite frito, jaulas de madera con estridentes gallinas vivas, puestos callejeros que venden desde trozos de ave, cerdo o pescado, a calculadoras y enchufes. Un hombre, también con ojos rasgados, pero en ojotas y arrastrando un pesado y destartalado carrito lleno de montones de basura, se pierde en un callejón oscuro.
Una pequeña radiografía de Hong Kong, la Manhattan de Oriente que la noche del 30 de junio próximo, en cuestión de minutos y a través de grandes ceremonias protocolares, luego de 156 años de gobierno británico, será restituida a la República Popular de China.
Ante los ojos del mundo, este histórico traspaso, llamado aquí "handover", es como una especie de caída del muro de Berlín II, pero planeado, y por lo tanto uno de los hechos más importantes de este fin de siglo. Y no es para menos. Se trata del último símbolo del imperialismo extranjero en suelo chino y uno de los lugares más ricos del mundo gracias a su capitalismo a ultranza, que, en un abrir y cerrar de ojos, se integrará al último gigante rojo.
Se trata del fin del Imperio y del auge de China, dragón comunista de 1200 millones de habitantes, que, como ya nadie duda, será una superpotencia en el próximo siglo.
Asistiendo a la historia
Nadie quiere perderse este gran momento y es así que hoy esta metrópolis de más de seis millones de habitantes -el 95 por ciento de origen chino- ve llegar a miles de turistas y periodistas de todas partes del mundo.
La expectativa es gigantesca y los negocios, por supuesto, también. Los hoteles de categoría promocionan grandes y epicúreos banquetes para que los locales y extranjeros festejen la noche del "handover" a lo grande (algunos hasta superan los 700 dólares el cubierto). El merchandising respectivo está a la orden del día, con remeras, gorras, posters, cámaras fotográficas, compact disc y monedas alusivas, para todos los gustos y tipos de bolsillos.
Uno de los souvenires es, por ejemplo, una lapicera de oro Caran d`Ache, diseñada por el arquitecto Tao Ho, en venta a nada menos que 500 dólares.
Además de espectaculares fuegos de artificio, habrá durante días recitales, conciertos de gala, espectáculos de ballet, partidos de fútbol y manifestaciones culturales varias para celebrar el retorno de Hong Kong a la madre patria. Pero también se teme que haya algunas manifestaciones de protesta.
Es que por más de que la mayoría de los habitantes de esta ciudad llena de vida y energía piensa que "no habrá más problemas", que "no va a pasar nada en nivel económico" y que Hong Kong "va a ser lo mismo" luego del traspaso de soberanía, hay quienes tienen una actitud mucho más escéptica y, recordando sobre todo las noticias de la plaza de Tiananmen de 1989, avizoren menos libertad y menos democracia.
El gran temor
La manzana de la discordia en este sentido es que China, el 1° de julio, reemplazará a la Legislatura, que había sido elegida democráticamente en 1995, por un cuerpo provisional elegido a dedo hace unos meses por delegados de Pekín, cosa que Gran Bretaña y los Estados Unidos ven con muy malos ojos. En efecto, esta Legislatura provisional amenazó con adoptar una nueva ley de subversión cuyo contenido aún es incierto (probablemente no tan mala como la de China, bajo la cual el nuevo premier británico, Tony Blair, habría sido considerado un subversivo por intentar derrocar a John Major), pero que seguramente pondrá palos en las ruedas a toda demostración que se quiera llevar a cabo, o a cualqiuer nueva formación política.
Y es justamente por ello que tanto Blair como la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, ya anunciaron que evitarán asistir a la ceremonia de investidura de ese cuerpo, que se llevará a cabo pasada la medianoche del 30 de junio, una vez arriada de Hong Kong la bandera británica e izada la de la República Popular China.
No hace falta decir que esta cuestión le quita el sueño a los organizadores del "handover", que hoy tienen en sus pesadillas a activistas de las fuerzas prodemocráticas arrojando huevos a los invitados ilustres que asistirán a la ceremonia. Un verdadero bochorno que el mundo entero vería en vivo y en directo, por televisión.
Pero al margen de este espinoso tema, el verdadero ritmo de Hong Kong, que cuenta con un producto bruto interno per cápita superior a los 20.000 dólares y con uno de los sistemas financieros y legales más sofisticados del mundo -y donde el dios dinero es asiduamente venerado- no parece que se alterará por los festejos. Es más, muchos yuppies de la denominada "perla de Oriente" aprovecharán los cinco feriados corridos que se avecinan (algo más que inusual por estas latitudes del pujante sudeste asiático), para hacerse una escapada y tomarse un descanso.
"¿Qué significa para mi el traspaso de sobernía? ¡Vacaciones!", dijo un businessman suizo, uno de los tantos extranjeros que viven aquí y que se irá a Bali.
Lo cierto es que para quien llega a Hong Kong por primera vez, haya o no "handover" de por medio, el impacto es enorme. Es uno de los escenarios más espectaculares del mundo, donde la naturaleza -la península de Kowloon, la montañosa isla de Hong Kong y el mar-, junto a lo hecho por el hombre -los rascacielos, el puerto, los puentes, el frenesí-, sacan el aliento. Y observar todo eso desde el tradicional ferry que cruza a cientos de personas -la mayoría de ojos rasgados- desde la tierra firme a la isla, mientras un viento húmedo con sabor a mar golpea la cara y distintos barcos con todo tipo de aparejos se mecen en el agua picada, es una experiencia fascinante.
Como dicen algunos aquí, a Hong Kong uno puede amarla u odiarla. Pero jamás serle indiferente.
La Manhattan de Oriente dará dos sistemas a China
Régimen político: aunque existen dudas sobre la convivencia del socialismo y el capitalismo, el estatus financiero de Hong Kong se mantendrá inalterable.
HONG KONG, 16 (De una enviada especial).- Según la Declaración Conjunta chino-británica firmada en 1984 por Margaret Thatcher y el hoy difunto Deng Ziaoping, Hong Kong conservará su actual sistema social, económico y jurídico por al menos 50 años a partir del 1° de julio de 1997, cuando dejará de ser una colonia británica y se convertirá en una Región Administrativa Especial (SAR, siglas en inglés) de China.
El principio chino para esta solución fue el de "un país, dos sistemas", que significa que Hong Kong mantiene su sistema capitalista, mientras del otro lado de la frontera aplican un sistema que sigue definiendo como "socialista", pese a la apertura gradual y graduales reformas económicas puestas en marcha en las dos últimas décadas.
Como dijo Jiang Zemin, secretario general del Partido Comunista en su momento, hoy presidente de China: "El agua del pozo no deberá mezclarse con la del río".
La férrea "Maggie" no decidió en 1984 devolver Hong Kong a China así porque sí. Hong Kong abarca parte de una península y un conjunto de islas ubicadas en la costa sur de China, en total unos mil kilómetros cuadrados.
Obligación de restituir
En 1898, durante la Segunda Convención de Pekín y luego de las guerras del opio entre ambas, China suscribió con Gran Bretaña un acuerdo por el cual arrendaba por 99 años el 92 por ciento del actual territorio de Hong Kong, llamado los "Nuevos Territorios".
Es decir, bajo las leyes internacionales Inglaterra estaba obligada a devolver esta parte el 30 de junio de 1997.
La zona restante, una región densamente poblada, fue cedida a Gran Bretaña a perpetuidad y comprende la denominada isla de Hong Kong, traspasada en 1842 por el Tratado de Nanking, y el extremo sur de la península de Kowloon, cedida en 1860 luego de la Primera Convención de Pekín.
Tesoros económicos
Como ese 8 por ciento de los territorios no resulta viable separado del resto porque todas las reservas de agua, la agricultura, la industria, la energía, los puertos y aeropuertos se encuentran en la zona comprendida del arrendamiento, Inglaterra decidió devolver toda la colonia a Pekín. La contrapartida fue la inclusión expresa en Declaración conjunta de 1984 de que el grado de autonomía, las libertades, y el estilo de vida de Hong Kong serían preservados durante 50 años.
Otros puntos importantes de esa Declaración son que Hong Kong no se ocupará de cuestiones de defensa y de relaciones exteriores.
Otros privilegios
Asimismo, Hong Kong conservará el estatus de puerto libre y una zona de aduana separada.
También mantendrá el estatus de centro financiero internacional, habrá libre flujo de capitales y el dólar de Hong Kong seguirá circulando y continuará siendo libremente convertible.
Tendrá finanzas independientes, y China impondrá impuestos; hay que tener en cuenta que los de Hong Kong están entre los más bajos del mundo.
Podrá establecer relaciones económicas con otros países y llegar a acuerdos con organismos internacionales.
El gobierno de Hong Kong tendrá la responsabilidad de mantener el orden público.
Descuelgan los retratos de la reina
HONG KONG, 16 (EFE).- Los retratos de la reina Isabel II empezaron a ser retirados hoy de los cuarteles del ejército británico, dos semanas antes del fin de la era colonial de Hong Kong.
La desaparición de símbolos asociados a la corona británica, en especial la imagen de la reina, es una prueba más del avance implacable del reloj, que el 30 de junio próximo, a la medianoche, marcará la transferencia de soberanía a China.
La mayoría de las instalaciones militares británicas pasarán a ser ocupadas por tropas del llamado Ejército Popular de Liberación (EPL) chino, en la madrugada del 1° de julio.
Algunas de esas instalaciones han sido destinadas a uso comercial y otras fueron remodeladas especialmente. Una de ellas, en la península de Kowloon, albergará a un hospital.
Un delegación del EPL se encuentra desde hace varias semanas en Hong Kong para los preparativos del traspaso. Pero el grueso de los 6000 soldados no llegará hasta que China recupere su soberanía sobre el territorio.
Las autoridades chinas pidieron la semana pasada a las británicas que permitieran la llegada de estas tropas antes del 1º, pero Londres se negó.



