
Indignación de Italia con Brasil por un fallo
La Justicia liberó a un ex terrorista italiano
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ROMA.- Italia reaccionó ayer indignada ante la decisión del Tribunal Supremo Federal de Brasil de no extraditar al ex terrorista italiano Cesare Battisti, que después de cuatro años y 52 días de cárcel en ese país recuperó su libertad.
En lo que tensó como nunca la relación bilateral, el premier Silvio Berlusconi deploró la sentencia del Tribunal Supremo brasileño por "no tener en cuenta las legítimas expectativas de justicia del pueblo italiano y, en particular, de las víctimas".
El canciller, Franco Frattini, que también rechazó el veredicto, anunció que el gobierno recurrirá a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. "Es una decisión que ofende a las víctimas de los crímenes de Battisti y aparece contraria a las obligaciones que establecen los acuerdos internacionales", dijo.
El presidente, Giorgio Napolitano, que no suele involucrarse en temas de política exterior, deploró la decisión y habló de "herida profunda en las relaciones con Brasil".
Mientras los parientes de las víctimas del grupo terrorista de extrema izquierda al que pertenecía Battisti manifestaron toda su furia, ministros, legisladores y miembros del gobierno de Berlusconi también reaccionaron indignados. La diputada Alessandra Mussolini, nieta del Duce , llamó a boicotear los productos brasileños luego de semejante "infamia" y el ex ministro Roberto Calderoli, el mundial de fútbol que se hará en Brasil.
También se mostraron críticos los representantes de la oposición de centroizquierda, que atribuyeron la "inaceptable" negativa de Brasil a la falta de credibilidad que sufre Italia por culpa del Cavaliere . "Observamos con respeto y dolor la decisión de Brasil de rechazar la solicitud italiana de extradición y la consiguiente liberación de Battisti. Nos preguntamos cuánto ha pesado en la misma la pérdida de credibilidad internacional de nuestro primer ministro", dijo Lapo Pistelli, responsable de Exteriores del Partido Democrático (PD).
Condenado en ausencia a cadena perpetua en Italia en 1993 por cuatro homicidios -que aseguró no haber cometido- en la década del 70, Battisti fue arrestado el 4 de marzo de 2007 en Río de Janeiro. Allí se escondía desde hacía tres años, después de haber pasado la mayor parte de su época de fugitivo en Francia.
En 2004, huyó a Brasil, al ver que el gobierno estaba a punto de revocar su condición para entregarlo a Italia. En su último día en el cargo, el ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva rechazó la extradición de Battisti, al afirmar que podía ser víctima de persecución política.





