
Inquietud en China tras la muerte de Zhao Ziyang
Pekín teme manifestaciones de protesta de los disidentes
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PEKIN.- Durante los últimos años el Partido Comunista Chino consideraba a su ex secretario general Zhao Ziyang una amenaza tan grande que lo mantuvo bajo arresto domiciliario 15 años, hasta su muerte, ayer por la madrugada. Ahora, Pekín teme que su funeral sea el disparador de protestas de los disidentes.
Zhao, partidario de reformas democráticas en los años 80, cayó en desgracia por su oposición a la matanza de la plaza de Tiananmen, de 1989. La incógnita hoy es cómo hará China para organizar los funerales de un ex líder sin enaltecer una figura acusada de haber puesto en peligro al régimen.
Las autoridades chinas temen que su desaparición pueda desatar manifestaciones de protesta, como ocurrió después del fallecimiento de Zhou Enlai, en 1976, y del de Hu Yaobang, en 1989.
Apostados en los accesos a la plaza, policías municipales y militares vigilaban ayer a la gente que se dirigía a Tiananmen, pidiendo documentos de identidad y preguntando el motivo de visita. Un par de vehículos de policía y dos furgones completaban la vigilancia oficial de la emblemática plaza.
La muerte de Zhao pasó inadvertida en la televisión local china, y sólo la agencia de noticias Xinhua (Nueva China) dio la noticia de su fallecimiento.
Defensores de los derechos civiles creen que no habrá un funeral público, sino más bien un acto "secreto" al que asistirán únicamente amigos y familiares del ex premier.
Según los especialistas, las posibilidades de grandes manifestaciones de protesta son menores que hace 15 años, ya que en la China actual el crecimiento económico sirve de contrapeso para las aspiraciones democráticas de sus ciudadanos.
El dirigente reformista
Zhao pasará a la historia como el líder comunista que se reunió con los estudiantes en la plaza de Tiananmen y, ayudado por un megáfono, criticó a sus colegas del PCCh y pidió a los jóvenes que abandonaran la plaza "antes de que fuera tarde".
Zhao apareció ese día acompañado por Wen Jiabao, líder comunista que se salvaría de las purgas y que acabaría siendo nombrado primer ministro de China en 2003.
El ex dirigente, que entonces ocupaba el cargo de secretario general del PCCh y era la mano derecha del "Pequeño Timonel" Deng Xiaoping, pagó cara esa visita del 19 de mayo de 1989, que fue su última aparición pública en un alto cargo.
Zhao fue relevado a fines de 1989 "por haber cometido el error de apoyar el levantamiento y dividir al partido", según la historia oficial del PCCh.
Al día siguiente, y pese a la oposición de Zhao al uso de la fuerza contra los estudiantes, Pekín dictó la ley marcial y el ala conservadora del partido, liderada por el primer ministro Li Peng, ordenó el 4 de junio que soldados y tanques desalojaran la plaza, lo que causó la muerte de cientos de jóvenes.
Desde entonces, sólo sus familiares y algunos ex camaradas visitaron a Zhao en su lujosa villa del centro de Pekín, donde cumplía su arresto domiciliario. Durante 15 años, pagó un alto precio por su compromiso reformista.
El ex líder, que sufrió una neumonía en 2003, estaba hospitalizado desde diciembre pasado, aquejado de problemas respiratorios. Tras un ataque, entró en coma profundo el viernes pasado, aunque se ignora con exactitud la causa de su muerte.
"Se fue en paz esta mañana [por ayer]; finalmente es libre", señaló su hija, Wang Yannan, en un comunicado a sus amigos.



