Inquietud en Uruguay: hallaron un arsenal
Su dueño murió baleado por policías
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MONTEVIDEO.– Tenía el aspecto de un oficinista tranquilo, poco sociable e inofensivo, pero estaba armado hasta los dientes. Y cuando fue descubierto por una aparente casualidad, se convirtió en un combatiente cruel.
Parapetado en su casa de un modesto balneario uruguayo, estableció un "punto ciego" para atacar, dispuso una línea de fuego con varias armas pesadas, mató a un policía, simuló estar muerto, aguantó 17 horas de tiroteo y antes de caer acribillado de 18 balazos quemó documentos y destruyó teléfonos celulares. Y así se llevó información a la tumba.
Mientras eso ocurría en una casa del balneario Shangrilá, a 20 kilómetros del centro de Montevideo, en otra casa de este contador llamado Saúl Feldman la policía descubría un arsenal ilegal que tenía escondido compuesto de armas –muchas de ellas pesadas–, lingotes y monedas de oro.
Feldman tenía registradas unas 60 armas, pero no era coleccionista. Entonces, ¿a qué se dedicaba realmente este hombre que poseía [o custodiaba] 700 armas, 400 granadas y 40.000 municiones? Hasta ayer, las autoridades no habían encontrado una respuesta o una explicación del alcance de lo que se había descubierto en las primeras horas del sábado pasado.
El magistrado del caso, el juez penal Jorge Díaz, dijo a La Nacion que la investigación apunta a vínculos locales e internacionales, pero que no hay pistas firmes. "Es un caso que surge por un hecho casual y hay que reconstruirlo", dijo Díaz, que ocupa uno de los dos juzgados especiales de Crimen Organizado y Lavado de Activos.
En medio de una intensa campaña electoral, el arsenal de Feldman, la causa por la que fue descubierto y la forma en que mató y murió pasaron a ocupar el centro de la atención periodística. Ahora se cruza la historia policial con la campaña política: ayer se votó en el Parlamento un llamado a sala a los ministros del Interior y de Defensa para que expliquen e informen sobre el alcance de este inédito episodio.
En el tramo final de una campaña electoral en la que el favorito para ser el próximo presidente uruguayo es un ex guerrillero, corrieron por las redacciones y los ámbitos partidarios las especulaciones acerca de vínculos con la política. Pero nada de eso aparece en el horizonte de la investigación, que apunta al tráfico de armas y a las conexiones con organizaciones internacionales.
El caso estalló por un curioso incendio que se produjo en la madrugada del sábado en una modesta casa de los suburbios montevideanos. Los bomberos fueron los primeros sorprendidos cuando encontraron una gran cantidad de armas pesadas. Luego, unas boletas de una veterinaria permitieron dar con el verdadero dueño de esa casa, que estaba a nombre de una anciana. Feldman no vivía allí; ése era su depósito de armas. Cuando la policía fue a su hogar de Shangrilá, Feldman resistió y mató sin piedad a un agente de 30 años, y luego se hizo el muerto para que dos descuidados efectivos terminaran heridos.
El balance de lo incautado comprende fusiles FAL, un rifle AR15 y un M16 que estaban junto a otras armas que se calificaron como "de colección". Había más de 400 granadas (españolas, estadounidenses y brasileñas) y otras de fabricación china, desconocidas en Uruguay. También se encontraron máquinas de recarga de municiones, textos sobre cómo usarlas, cómo armar trampas explosivas y cómo fabricar un silenciador casero. Además, Feldman tenía miras telescópicas, varias sin uso, al igual que miras láser, máscaras antigás y chalecos antibalas.
Policías que trabajan en el caso comentaban ayer que mucha información fue retirada de la casa por un asesor ministerial que se especializa en armas y consideran que ahí pueden estar las claves para resolver este gran enigma.




