
Insulza asumió en la OEA con una velada amenaza a Venezuela
Prometió aplicar la Carta Democrática
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WASHINGTON.- Tras siete meses de acefalía e incertidumbre, el chileno José Miguel Insulza asumió ayer como nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) con promesas de potenciar la entidad en medio de la confrontación abierta entre Venezuela y Estados Unidos.
"Hoy iniciamos una nueva etapa en nuestro común interés hemisférico", afirmó Insulza en su discurso, en el que pidió apoyo a los 34 países miembros para "avanzar en la consolidación de las democracias y en el fortalecimiento de la gobernabilidad".
"Para el futuro de nuestras democracias es indispensable darle una aplicación efectiva a la Carta Democrática Interamericana", planteó, lo que para muchos diplomáticos presentes resultó una advertencia casi explícita al presidente venezolano, Hugo Chávez.
Insulza ganó una contienda pareja y dilatada con el candidato mexicano Luis Alberto Derbez gracias al apoyo de su país, de la Argentina, de Brasil y de Venezuela, entre otros, aunque sólo alcanzó los votos necesarios cuando la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, prometió su apoyo e inclinó la balanza.
El respaldo tardío de Estados Unidos, no obstante, alimentó el temor en varios países de la región, en particular de Venezuela, a una ofensiva de la OEA contra las naciones más contestatarias a la Casa Blanca. Insulza pareció convalidar ayer esas sospechas cuando anunció que impulsará "un mecanismo de evaluación continua para determinar el estado de la democracia" en cada país miembro, una iniciativa que promueve entre bambalinas el Departamento de Estado.
"Ha sido un discurso positivo, alentador", comentó luego a LA NACION el subsecretario para América latina de Estados Unidos, Roger Noriega. "Esperamos avanzar con otras delegaciones sobre las ideas necesarias para activar a la OEA. Es necesario un mecanismo, una instancia que ayude a promover las instituciones", reafirmó.
Noriega no precisó con qué países debate esos eventuales mecanismos, pero dos diplomáticos acreditados ante la OEA dijeron a LA NACION que incluyen a las delegaciones de la Argentina, Chile y Brasil, entre otras.
Pero Insulza también dedicó un mensaje que satisfizo a la delegación venezolana, al subrayar que la OEA sólo podrá enviar misiones a aquellos países "cuyos gobiernos elegidos democráticamente así lo pidan", y marcó también un criterio para las crisis actuales en Ecuador y en Bolivia.
El flamante secretario general marcó otro límite a los intereses de Washington al garantizar que no promoverá un "espíritu intervencionista" y que jamás actuará "al margen del Consejo Permanente" de la organización ante una denuncia contra un país o de un golpe de Estado.
La asunción del hasta hace tres días ministro del Interior de Chile también provocó un contraste con el discurso de apertura de su fugaz antecesor el ex presidente de Costa Rica Miguel Angel Rodríguez. Así, mientras Rodríguez había anticipado criterios más personalistas y ambiguos, además de una fuerte reducción del área de Derechos Humanos de la OEA, Insulza optó por apelar al consenso de los países miembros y prometer que impulsará la Comisión de Derechos Humanos.

