
Islandia votó en un ajustado referéndum para decidir si reanuda el proceso para entrar a la Unión Europea
La renovada inestabilidad geopolítica fue el marco de la votación, 13 años después de que se interrumpieran las negociaciones
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REIKJAVIK.– Islandia votó este sábado en un referéndum sobre la reanudación de las negociaciones para la adhesión a la Unión Europea (UE), suspendidas 13 años atrás, luego de una campaña centrada en el costo de vida, la seguridad, la soberanía y el control de la pesca en el país.
Ante la ausencia de encuestas a boca de urna y dado que el conteo de los votos solo comenzó una vez cerradas las mesas de votación, se esperaban los resultados recién para las primeras horas del domingo.
El viernes, una encuesta de Gallup sugirió que una estrecha mayoría se oponía a la propuesta del gobierno de reanudar las negociaciones, un ligero cambio respecto a sondeos anteriores que apuntaban a una leve ventaja para los partidarios de la reanudación de las conversaciones.
Los defensores del “Sí” argumentaron que la adhesión al bloque podría aliviar los altos tipos de interés y ofrecer mayor seguridad en un mundo convulsionado por la guerra en Ucrania y las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre otra isla ártica, Groenlandia. Los partidarios del “No” alegaron que la pertenencia a la UE amenazaría la soberanía de la isla y sus aguas pesqueras.
“Este es un gran día; llevamos años esperando poder votar”, dijo la primera ministra islandesa, Kristrun Frostadottir, tras emitir su voto, y añadió que la campaña del referédum avivó el debate sobre el lugar de Islandia en el mundo.
Un voto afirmativo abriría el camino a las conversaciones con Bruselas. Islandia tendría que celebrar un segundo referéndum, probablemente varios años después, sobre su adhesión a la UE.
Primer intento
Islandia solicitó su ingreso en la UE por primera vez en 2009, en medio de una crisis financiera que afectó especialmente a la pequeña y vulnerable economía del país. Las conversaciones terminaron en 2013 cuando un gobierno euroescéptico archivó el proceso.
Desde entonces, el país ha mantenido una estrecha relación con la UE. Islandia forma parte del Espacio Económico Europeo y se adhiere al espacio Schengen de libre circulación de personas, aplicando las normas europeas sin necesidad de votación en las instituciones que las adoptan.
La renovada inestabilidad geopolítica ha dado nueva urgencia a un tema que los islandeses debaten intermitentemente desde hace décadas, aunque las discusiones en la antesala de la votación se centraron más en los tipos de interés, los derechos de pesca y el costo de vida que en la seguridad.
Islandia ha lidiado con una inflación persistentemente alta y tipos de interés que encarecieron enormemente las hipotecas. Los partidarios del “Sí” afirman que la pertenencia a la UE y la adopción del euro podría ofrecer cierto alivio. El tipo de interés del Banco Central es de 8%, frente al 2,25% del Banco Central Europeo.
“No resolvería los problemas estructurales de Islandia, pero podría convertirse en un catalizador para una economía más sana”, afirmó Vilhjalmur Hilmarsson, economista jefe de Viska, uno de los sindicatos más grandes de Islandia.
La líder de la oposición, Gudrun Hafsteinsdottir, que encabezó la campaña del “No”, sostuvo que los argumentos económicos están exagerados. “Estos no son problemas que Bruselas vaya a resolver por nosotros. Estos son problemas que los políticos islandeses deben resolver”, afirmó.
Ragnhildur Skarphedinsdottir, un votante de 70 años, declaró que Islandia se estaba gestionando bien por sí sola y que votaría “No”. “Al mantener nuestra independencia, miramos al futuro con optimismo”, señaló.
Según las normas de la UE, las cuotas de pesca se basan, entre otros factores, en los patrones históricos de pesca. Algunos funcionarios sostienen que esto permitiría a Islandia mantener el control de sus aguas, ya que ningún país de la UE ha pescado allí durante décadas.
Pero los opositores no están convencidos. “Sé que la Unión Europea hará algunas promesas de flexibilidad, sobre todo al principio, pero sabemos que no será permanente”, declaró Hafsteinsdottir.
Identidad y política
Para Islandia, el control de sus aguas no es solo una cuestión económica, sino también de identidad y política, conquistado en el siglo XX en las tres “guerras del bacalao” con Gran Bretaña.
Islandia está estratégicamente ubicada en la región subártica, no tiene ejército y depende de la OTAN y de un acuerdo bilateral de 1951 con Estados Unidos para su defensa.
El resultado del referéndum será seguido de cerca por la UE, que desde 1994 no recibe a un país rico y contribuyente neto a su presupuesto.
Un memorando del Ministerio de Relaciones Exteriores estima que las negociaciones de adhesión podrían comenzar a finales de 2026 y durar entre 18 y 24 meses, si la votación de este sábado favorece la reapertura de las negociaciones.
Agencias ANSA, AFP y Reuters
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