
Kunda Dixit: “Solo el aspecto geológico puede considerarse natural; todo lo demás fue provocado por el ser humano”
En diálogo con LA NACION, el director de un importante medio local remarcó el rol de la negligencia de las autoridades en la dimensión de la tragedia y pidió no seguir repitiendo los mismos errores
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El miércoles, un alud de hielo y sedimentos arrasó varias ciudades de Nepal y la región china del Tíbet, dejó cientos de muertos y abrió un angustiante período de incertidumbre para las familias de las más de 1000 personas que continúan desaparecidas.
Pero a medida que baja el agua y empieza a dimensionarse la magnitud de la catástrofe, surgen miedos y ansiedades en torno a los problemas de mediano y largo plazo que dejó la inundación, las dudas sobre qué se podría haber hecho para evitar la tragedia y los cuestionamientos sobre la responsabilidad de las autoridades pertinentes.
En diálogo con LA NACION, una de las voces más importantes del periodismo nepalí y actual editor editorial del medio Nepali Times, Kunda Dixit, explicó las fallas que derivaron en una de las peores catástrofes en la historia del país, y apuntó contra la naturaleza “humana” del desastre.

-En primer lugar, ¿cómo describiría la magnitud de esta catástrofe?
-Tuvimos un gran terremoto en 2015 en el que murieron 9000 personas. Para mí, esta es una catástrofe todavía mayor. No creo que el número de muertos vaya a ser tan alto, pero este evento es peor por el impacto que tiene sobre la economía, por la incertidumbre en torno a las personas desaparecidas y por el hecho de que esto prácticamente ha partido al país en dos, porque el río por el que bajó la inundación atraviesa Nepal en diagonal y muchos de los puentes que conectan ambos lados fueron arrasados. También es la ruta comercial más importantes con China. La ruta transhimalaya que atraviesa las montañas hacia China, por la que pasa la mayor parte de nuestro comercio con ese país, está afectada. Además, es una zona turística muy popular, no solo para hacer trekking dentro de Nepal, sino también para los turistas y peregrinos que viajan al Tíbet.
-¿Qué sabemos hasta ahora sobre lo que ocurrió y por qué este fenómeno fue tan devastador en comparación con otras inundaciones y desastres ocurridos en Nepal?
-Creo que históricamente ha habido colapsos de glaciares y desprendimientos de montañas incluso mayores en Nepal, pero este fue, al menos en la memoria reciente, el peor, porque no se trató solamente del colapso de un glaciar sino que parece que se desprendió toda una ladera de la montaña. Esto recién pudo determinarse ayer, después de que los científicos analizaran imágenes satelitales de teledetección. Descubrieron una grieta de 1,5 kilómetros de largo en la cara norte del monte Langtang, que tiene 7250 metros de altura. Es casi como si alguien hubiera cortado la montaña con un cuchillo. Lo que ocurrió fue que no solo se desprendió la ladera de la montaña, sino que todo el hielo que había sobre esa pendiente también cayó con ella. Estiman que hubo unos 200 millones de metros cúbicos de material desprendido. Y como la mayor parte era hielo, se derritió durante el descenso y eso fue lo que provocó la inundación.
-Un editorial del Nepali Times sostiene que esto no fue un desastre “natural”, sino el resultado de una combinación de factores ambientales, climáticos y humanos. ¿Hasta qué punto podría haberse evitado esta tragedia y qué decisiones contribuyeron a hacerla tan devastadora?
-Creo que solo el aspecto geológico puede considerarse natural. Todo lo demás fue provocado por el ser humano. El cambio climático es provocado por la humanidad. El hecho de que haya habido tantas víctimas también fue provocado por el ser humano, porque la mala planificación hizo que las autopistas, las centrales hidroeléctricas, las líneas de transmisión, las rutas, los asentamientos, los pueblos, las ciudades y los suburbios se encuentren todos a lo largo de las riberas de un río muy vulnerable, muy propenso a este tipo de desastres. Así que hubo una combinación de mala planificación, mala gobernanza, corrupción; todo se mezcló. Por eso lo llamamos un desastre no natural. Es como con los terremotos. En Nepal siempre hemos dicho que los terremotos no matan personas, lo que mata a las personas son las malas construcciones.
-Nepal sufrió varias inundaciones y desastres importantes en los últimos años que sirvieron como advertencias. ¿Por qué el país no pudo prepararse adecuadamente para un desastre de esta magnitud?
-Mala gobernanza, corrupción, incompetencia y una falta básica de comprensión por parte de nuestros políticos y planificadores, de la geografía y la geología de este país. Porque, a menos que comprendan la geología del Himalaya, no pueden planificar de manera inteligente dónde ubicar los pueblos y ciudades, cómo hacer planificación urbana, cómo trazar las autopistas o cómo construir puentes. Todos dicen que esto es algo sin precedentes. No lo es. Llevamos 25 años advirtiendo sobre esto. Lo que debería haber ocurrido es que los asentamientos no deberían haberse extendido directamente hasta las riberas de los ríos. Las fábricas y las industrias no deberían haberse instalado allí. Las centrales hidroeléctricas deberían haber sido más pequeñas, menos costosas y estar distribuidas por todo el país, para repartir el riesgo. De esa manera, incluso si una central hidroeléctrica fuera arrasada, no tendría un impacto tan grande. Había formas de salvar vidas y proteger la economía que nunca implementamos. Esta es otra advertencia para que hagamos las cosas bien, pero tengo mis dudas sobre si aprenderán la lección.
-Nepal rechazó hasta ahora las ofertas de varios países para desplegar equipos extranjeros de búsqueda y rescate. ¿A qué se debe esta decisión?
-Tenemos un primer ministro [Balendra Shah] muy joven, de 25 años. Un populista de la Generación Z que llegó al poder después del levantamiento del año pasado que quiere hacer las cosas de manera diferente. Así que, básicamente, él –o sus asesores– ha dicho que están aprendiendo de los errores de 2015, cuando todos vinieron con sus equipos de rescate y no hubo coordinación. Todos se superponían. Se desperdiciaron muchos recursos y espacio, y el gobierno tuvo muchas dificultades para coordinar a todos. Así que esta vez dijeron: “Vamos a hacer las cosas de forma diferente. No queremos ayuda material ni equipos de rescate”. Esto no es un gran terremoto. No es necesario excavar entre los escombros para encontrar cuerpos o personas. Así que no necesitamos eso. Lo que necesitamos es dinero para reconstruir, dinero para entregar a los sobrevivientes para que puedan comprar alimentos y todo lo demás.
- Más allá de las tareas inmediatas de rescate, ¿cuáles cree que deberían ser las tres prioridades más urgentes de Nepal en los próximos meses?
-Diría que hay que pensar en el corto, el mediano y el largo plazo. A corto plazo, todavía hay muchos cuerpos flotando por los ríos. Así que necesitamos, en la medida de lo posible, información. Esto es de lo que todo el mundo se está quejando: no hay información sobre dónde está cada persona. Por eso creo que la primera prioridad es tener información y lograr ese cierre. También hay que proporcionar refugio y alimentos a quienes lo perdieron todo. A mediano plazo, habría que reubicar a las personas en lugares un poco más seguros. Tal vez no haya tiempo suficiente para construir viviendas públicas, pero al menos debería haber algo un poco más permanente que los refugios temporales. A largo plazo, hay que reubicar a las personas que viven junto a los ríos en zonas más elevadas. No solo en los lugares que fueron destruidos, sino también en otras partes del país donde podrían producirse desastres similares. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es la única manera de salvar vidas.

-Finalmente, ¿cree que esta catástrofe puede convertirse en un punto de inflexión para Nepal o teme que, como ocurrió después de otros desastres, el país siga su dinámica habitual?
-Alguien en la Casa Blanca dijo alguna vez que, para un gobierno que quiere demostrar su capacidad, un desastre es una oportunidad caída del cielo. Porque uno puede realmente hacer cosas justificándose en la emergencia y demostrarle a la gente que es muy eficaz. Así que esta es una muy buena oportunidad para este nuevo gobierno, que lleva apenas seis meses en el poder, para demostrar que es mucho más eficiente que los viejos líderes corruptos que tuvimos durante los últimos 30 años. La otra oportunidad es aprender la lección de esto en términos de infraestructura física. Creo que realmente deberíamos empezar a pensar en nuestra infraestructura teniendo en cuenta nuestra frágil geología, algo que nunca se ha hecho antes.
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