Israel continúa en alerta máximo
Las medidas de seguridad se multiplicaron ante la amenaza de un atentado; un palestino murió en nuevos enfrentamientos
1 minuto de lectura'
JERUSALEN.- Medianoche en Jerusalén, una ciudad asustada, en virtual estado de sitio y en alerta máximo ante posibles atentados terroristas, y la gran pregunta es si realmente podrá realizarse una cumbre entre el premier israelí, Ehud Barak, y el líder palestino, Yasser Arafat, ante la presencia de Bill Clinton, mañana, en Sharm-el-Sheik, Egipto. El objetivo: evitar una guerra total entre árabes e israelíes en Medio Oriente.
Por lo sucedido ayer, en que se registraron nuevos choques y no hubo cese del fuego, esa opción -auspiciada con fervor por la diplomacia de casi todo el mundo-, parece bastante difícil: el resentimiento sigue siendo muy fuerte. Aunque no imposible, según los optimistas comentarios del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que sin perder las esperanzas siguió mediando entre las partes.
Pero el día después del brutal linchamiento de dos soldados israelíes en Ramallah, y del potente bombardeo israelí sobre posiciones palestinas, la violencia no mermó. Tras el ataque sin precedente del ejército israelí sobre blancos específicos palestinos en represalia por el espantoso asesinato de dos efectivos israelíes -considerado por la dirigencia palestina una "declaración de guerra"-, la rabia volvió a explotar ayer en Gaza y Cisjordania contra el ejército israelí.
Aunque menos intensos que en las dos últimas semanas, en las que murieron al menos 100 palestinos, se registraron nuevos enfrentamientos en Ramallah, Hebrón, Nablus y en Gaza, con el saldo de un palestino muerto en Hebrón, y decenas de heridos.
Dispuesto a morir
"El ataque asesino del ejército israelí ha unido aún más al pueblo palestino, que seguirá luchando en la nueva Intifada por Jerusalén", dijo a La Nación Alá, un joven de 18 años "dispuesto a morir por Al Aqsa". Al Aqsa y el Domo de la Roca son dos mezquitas que se encuentran en la parte vieja de esta Ciudad Santa. Allí se encendió el 28 de septiembre último la mecha que hizo estallar una oleada de violencia que no se veía desde hace años en Medio Oriente.
Ayer, durante el segundo "día de la ira" convocado en dos semanas por Hamas para protestar en contra de la "masacre" de palestinos que comenzó entonces, el ejército israelí puso en marcha un despliegue de seguridad impresionante, con centenares de efectivos y helicópteros.
Jerusalén y alrededores parecían en virtual estado de sitio -era difícil moverse de un barrio a otro sin mostrar identificación y permisos- y, según la gente del lugar, no se veían semejantes medidas de seguridad desde el inicio de la Guerra del Golfo.
Al margen de haber sellado las fronteras con Cisjordania y Gaza, para prevenir accidentes, cientos de policías y efectivos militares cortaron calles y avenidas, cerrando el acceso a la Ciudad Vieja donde, al ser viernes, día de oración, los palestinos suelen dirigirse para orar en la mezquita de Al Aqsa. Ayer, vista la dramática escalada de la confrontación, la seguridad israelí impidió el ingreso de cientos de jóvenes a la Explanada, dejando entrar sólo a los mayores de 45 años. El fin era evitar que se repitieran los choques de las dos semanas anteriores.
La medida provocó, como era de esperarse, escenas de tensión, refriegas y protestas. Pero la superioridad numérica de los israelíes -a caballo, en moto, a pie; y armados hasta los dientes-, era tanta que no hubo más disturbios que alguno que otro palo en la cabeza, piedras y gas lacrimógeno.
Alfombritas
La imagen más impactante fue cuando, cerca del mediodía, cientos de palestinos que no habían podido ingresar en la Explanada se arrodillaron en el piso, apuntando sus alfombritas hacia La Meca, y se pusieron a rezar.
Algunos se encontraban en el medio de la Vía Dolorosa -el camino de Jesús hacia el Calvario-, otros frente a la Puerta de Damasco, uno de los accesos a la Ciudad amurallada. A pocos metros de los fieles que oraban concentrados por Allah, miles de policías con cascos, chalecos antibalas y escudos, vigilaban al acecho.
La imagen habló a las claras de lo explosivo que es este conflicto en el cual el tema religioso, la "jihad", es decir la Guerra Santa, se entremezcla con el odio y las pasiones. Mientras esto ocurría, en la parte occidental de Jerusalén y en el resto del país, los israelíes no lograban recuperarse de las impactantes imágenes que se vieron por TV del linchamiento de los dos soldados israelíes, ocurrido anteayer en la comisaría de Ramallah.
"Soy pacifista, siempre apoyé la idea de que los palestinos también deben tener su Estado, pero lo que demostraron esas imágenes es que no podemos confiar en ellos. El proceso de paz está muerto, por más que la comunidad internacional no lo quiera ver", comentó a La Nación Ariel, un israelí de 18 años, en la peatonal Ben Yehuda, una suerte de calle Florida, bastante más vacía que lo habitual.
"Siempre pensé que mi hijo, de 7 años -es decir, nació cuando se firmó el acuerdo de paz con los palestinos en Washington- no iba a conocer la Intifada del 87, el terror que conocí yo, pero me equivoqué", se lamentó Mira, una arquitecta de 36 años. "No se puede hacer acuerdos de paz con gente que asesina a nuestros soldados de esa forma. Puedo entender que estén indignados y hasta puedo admitir un uso excesivo de la fuerza, pero no entiendo el salvajismo", agregó.
"Es lógico que ahora se hayan inflamado también los ánimos israelíes: es la primera vez que pueden verse por TV las imágenes del linchamiento de dos soldados", explicó David Landau, analista político israelí.
Mientras que para aquietar las aguas Arafat ordenó el arresto de los responsables de la barbarie -según el canciller británico Robin Cook-, en la prensa israelí se conocieron algunos detalles terribles sobre las víctimas. Uno de ellos, un inmigrante ruso, se había casado la semana última. Su mujer, al enterarse por Internet que había habido un linchamiento en Ramallah, decidió llamarlo al celular.
El teléfono fue contestado por una voz palestina, que le dijo: "Hemos matado a su marido".
- 1
2Una pista, una llamada clave y suerte: cómo un fotógrafo logró la imagen del expríncipe Andrés que dio la vuelta al mundo
3Japón: la historia de Punch, el mono bebé del zoológico que lleva a su peluche por todos lados
- 4
Conmoción en Italia: murió un niño de dos años que había sido trasplantado con un corazón “quemado”


