
Jordania, un país con enemigos en ambos bandos
Por Jamal Halaby De la agencia AP
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AMMAN.- Quienes atacaron ayer la embajada de Jordania en Bagdad pueden haberlo hecho por el asilo político ofrecido por el reino hachemita a las dos hijas de Saddam Hussein. O pueden haber sido seguidores del ex dictador iraquí que se sintieron traicionados por Jordania.
A lo largo de los años, Jordania se ganó enemigos en ambos frentes. Intentó colaborar con el temible régimen de Saddam y, a la vez, con los estadounidenses que lo derrocaron.
El fallecido rey Hussein, padre del rey Adbullah II, se negó a integrar la coalición liderada por Estados Unidos que atacó a Irak tras la invasión de Kuwait en 1991. Pero su hijo apostó por Estados Unidos y le permitió desplegar fuerzas en su desértica frontera con Irak antes de que estallara la reciente guerra.
Esta decisión generó una fuerte reacción por parte del gobierno de Saddam, que también acusó a su otrora socio comercial y aliado de cortar los suministros de ayuda humanitaria para ayudar a los estadounidenses.
Apenas tres días después de la guerra, Jordania expulsó a cinco diplomáticos de la embajada iraquí por sospechas de espionaje. Una semana después, el gobierno de Ammán frustró dos atentados terroristas, en uno de los cuales tenía participación uno de los diplomáticos expulsados.
Jordania mantuvo estrechos lazos con Irak durante el régimen de Saddam Hussein, principalmente por intereses comerciales mutuos. Antes de la guerra, Bagdad cubrió las necesidades energéticas de Amman, vendiéndole petróleo a bajo precio a cambio de alimentos, medicamentos y otra ayuda humanitaria, en un acuerdo de unos 700 millones de dólares anuales.
Temor al contagio
Jordania, una nación árabe moderada que limita con Israel y Cisjordania, teme un contagio de la violencia en Irak y de los territorios palestinos. Funcionarios jordanos sostienen que el reino ha demostrado interés en los temas de seguridad después de la guerra en Irak, lo que incluso generó conjeturas sobre un eventual envío de fuerzas de paz para ayudar a Estados Unidos en la estabilización del país.
Los mismos funcionarios señalaron que el reino no recibió un pedido formal de fuerzas de paz, pero que estudiaría la posibilidad en caso de recibirlo, pese a que los grupos iraquíes que reivindican la lucha contra las fuerzas norteamericanas en Irak advirtieron a otros países que no colaboren con las tropas estadounidenses.
Desde la caída del régimen de Saddam, los militares estadounidenses responsabilizaron, por los continuos ataques que enfrentan sus soldados, a grupos leales al ex dictador o a sectores que se oponen a la posibilidad de vivir bajo una fuerza de ocupación.
Los jordanos han sido siempre muy comprensivos con los iraquíes por tradición, cultura y lengua similares. Por esta razón es que Abdullah concedió la semana pasada refugio a Raghad y Rana Hussein, las dos hijas del ex presidente iraquí. El gobierno de Ammán dijo que ambas mujeres, cuyos esposos fueron asesinados en 1996 por órdenes de Saddam y que desde entonces vivieron en condiciones muy precarias en Irak, "se habían quedado sin alternativas".
El gesto del rey fue criticado por los exiliados iraquíes que regresaron a Bagdad. De hecho, jordanos que abandonaban la capital iraquí dijeron sentirse cada vez más acosados por los iraquíes, que acusan a Jordania de albergar a delincuentes del antiguo régimen. Algunos incluso denunciaron que los iraquíes se niegan a venderles comida o a darles alojamiento.
Pero al mismo tiempo que ofreció refugio a familiares de Saddam, el gobierno jordano rechazó la posibilidad de que entren en su territorio miembros del Partido Baath, del ex dictador. La semana pasada, el reino prohibió la entrada a cinco miembros de la familia de Taha Yassin Ramadan, que ocupó el cargo de viceprimer ministro durante el gobierno de Saddam y que fue un ferviente crítico de la posición pro norteamericana de Jordania.





