Jorge Jáuregui, un arquitecto argentino a cargo de la urbanización de las favelas

Luján Scarpinelli
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11 de diciembre de 2009  • 01:54

RIO DE JANEIRO.- Hace más de 30 años dejó la Argentina con su esposa y se afincó en Río de Janeiro, soñando en volver algún día, cuando finalizara la dictadura militar. Tras la vuelta de la democracia, continuó sus negocios en Brasil y, cuando finalmente iba a regresar a su Rosario natal, lo desalentó la hiperinflación. Sus dos hijos también se quedaron en tierra carioca.

Jorge Mario, como lo llaman todos en el país vecino, fue condecorado en 2000 con un premio de Harvard en reconocimiento a sus proyectos de Favela Barrio, que desarrolló en Río de Janeiro. Hace 15 años, ganó esa obra por concurso y desarrolló 20 de los barrios que formaron parte de la idea que le precedió al Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC).

En su estudio, donde se desarrolla la urbanización del Complejo de Alemao y Manginhas, obras a las que accedió por licitación pública, trabajan 44 personas. La gran mayoría son jóvenes pasantes que llegan de universidades de todo el mundo. Por ejemplo, Francia, España, Portugal, Uruguay y la Argentina.

Allí se gestó el proyecto para la urbanización de, entre otras favelas, la reconocida Cidade de Deus, "estigmatizada" por la película que lleva su nombre. El gran cuaderno de planos fue enviado a Brasilia en busca de fondos -unos 400 millones de reales- para convertirse en realidad.

Los distintos planes de urbanización están atravesados por la idea de unir a la ciudad "informal" con la "formal", y terminar así con la segmentación que es parte de la fisonomía de Río de Janeiro. El fin es la calidad de vida de la población, integrando la infraestructura con el ambiente.

Por estos días, Jáuregui también espera la definición de una licitación por un proyecto en la India. La forma de ejercer la profesión de este argentino que se lanzó al mundo no le permite encasillarse.

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