
Jospin asumió y da forma a su gobierno
El premier debe satisfacer con cargos ministeriales las aspiraciones de sus socios y aliados, los verdes y los comunistas
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PARIS, 3.- Fue la ceremonia de traspaso de poder más breve de la V República. A exactamente las 11 de la mañana, el primer ministro saliente Alain Juppé estrechó la mano de su sucesor, el socialista Lionel Jospin, le entregó una cuantas carpetas y sin siquiera una sonrisa abandonó Matignon aplaudido por quienes fueron sus colaboradores durante dos años.
El acto duró 12 minutos. No hubo recomendaciones por parte de uno ni consultas por parte del otro. Los dos hombres intercambiaron las envestiduras como si se pasaran las llaves de un auto.
Con este rápido y parco encuentro Jospin inició una cohabitación política que promete varias sorpresas.
La ausencia en público de Chirac desde el triunfo de la izquierda y lo ocurrido hoy en la sede del gobierno parecen señales de un período, sino de conflicto, sí de constante tensión entre el jefe de Estado y el de gobierno.
La gran pregunta que se hacen los franceses es qué actitud tomará el presidente cuando salga de su autoimpuesto exilio en el Eliseo.
¿Reencarnará al Mitterrand que le hizo la vida imposible cuando él era primer ministro o al jefe de Estado que colaboró con Edouard Balladur? Las reglas de juego de la cohabitación son claras: el primer ministro determina y conduce la política de la Nación; el presidente de la República es el jefe de las fuerzas armadas, negocia y ratifica los acuerdos internacionales y es el garante de la independencia de la justicia.
Territorio compartido
Hay, sin embargo, un par de áreas en la que los dos comparten responsabilidades. Una de ellas es el nombramiento de ministros que, supuestamente, el presidente realiza " sobre la propuesta" de su jefe de gobierno. En 1986, Mitterrands utilizó esta prerrogativa para vetar a los candidatos de Chirac para las carteras de defensa y relaciones exteriores.
El presidente preside, además, las reuniones del consejo de ministros y puede, de así quererlo, establecer su orden del día. Algo que Mitterrand también utilizó para frenar el análisis de decretos que no le apetecían.
Y, sin bien la Constitución obliga al jefe de Estado a promulgar todas las leyes " quince días después de ser aprobadas por el parlamento" , el dos veces presidente llegó incluso a hacer jurisprudencia en sentido contrario al lograr que el Consejo de Estado aceptara su negativa a firmar tres ordenanzas.
Lluvia de reclamos
Quizás al tanto de las experiencias de Chirac como primer ministro, Jospin dedicó hoy toda la jornada a preparar su gabinete. Una tarea delicada que debe satisfacer las expectativas de sus socios del Partido Verde, que esperan más de dosl carteras, y de sus aliados estratégicos del comunismo.
Estos últimos, ahora con 38 bancadas parlamentarias, no sólo quieren un par de cargos ministeriales sino también asegurar que promesas realizadas por Jospin, como la reducción de las horas de trabajo semanal y la suba del salario mínimo nacional, se realicen de inmediato y no en un plazo de tres años como lo prevee el manifiesto socialista.
La nómina de ministros se conocerá a partir de mañana. Ya se sabe, sin embargo, que Jospin ha escogido a un amigo, Olivier Schrameck, como su jefe de gabinete. El anuncio fue realizado minutos después de compartir con él y otro " compinche de toda la vida" , el científico Claude Allegre, un almuerzo de " pescado y ensalada" en el comedor de la casa de gobierno.
Ese fue el único respiro que se tomó el flamante jefe de gobierno en una jornada signada por reuniones de consulta con figuras claves en la constitución de su gobierno como el líder comunista Robert Hue y sus correligionarios Laurent Fabius y Segolene Royal, candidatos ambos a la presidencia de la Asamblea Nacional.
Su oficina fue pronto blanco de reclamos de diversos sectores, especialmenteo del sindicalismo.
El secretario general de la CGT Louis Viannet exigió que Jospin " ponga freno a todas las privatizaciones" (las de France Telecom, Air France y Thomson-CSF) y que detenga los despidos masivos iniciados por las firmas Renault y Peugeot a raíz de la brusca baja de las ventas de automotores en Francia.
Socios preocupados
Los socios europeos siguieron expresando su preocupación de que el apoyo condicionado del socialismo a la unión monetaria europea se transforme en un rechazo.
Pero esta inquietud, en contraste con las del resto, fue rápidamente calmada. " No hay duda de que respetaremos la fecha de 1999 para el lanzamiento del euro" , sostuvo la vocero del socialismo en temas europeos Elizabeth Guigou.
Se confirmó que Jospin viajará a mediados de junio a Amsterdam para asistir al Consejo Europeo, donde la delegación francesa será presidida por Chirac.
En los últimos días, Jospin había afirmado en varias ocasiones que la política extranjera de Francia no constituye, de ninguna manera, un "dominio reservado" del presidente.
También podría asistir a la cumbre del G-7/G-8, de países más industrializados, en Denver (Estados Unidos) a finales de junio y a la de la NATO en julio en Madrid. Pero desde el entorno del primer ministro no se confirmaron dichas citas.
En las filas neogaullistas, en tanto, se pedía hoy a los gritos la cabeza de Alain Juppé.
El ex ministro del Interior Charles Pasqua amaneció diciendo a los cuatro vientos que era absolutamente imprescindible que Juppé abandonara la presidencia del partido (el RPR, Rassemblement pour la République, fundado por Chirac) para dejar espacio a Philippe Séguin, el hombre que se hizo cargo de los últimos tres días de campaña de la derecha.
" Cuando un cacique lleva a su tribu a la derrota, lo más digno es que deje el lugar a otro cacique" , señaló Pasqua, pronto respaldado por Edouard Balladur, Nicolas Sarkovsky y el propio Séguin.
El llamado urgente de Juppé a una conferencia de prensa hizo pensar en una renuncia. Pero el primer ministro saliente hizo justamente lo contrario: anunciót el nombramiento de Jean-Louis Debré, el autor de las polémicas leyes anti-inmigratorias, como secretario general del partido, en reemplazo del renunciante Jean-Francois Marcel. Y, acto seguido, sostuvo que no tenía intensiones de renunciar "hasta que los afiliados tenga la ocasión de reunirse y elegir por sí mismo a quién quieren como líder" .
En pocas palabras, hasta la realización del congreso anual del RPR que los estatutos partidarios no preveen hasta mediados de septiembre próximo.
El socialismo francés pone en apuros a Kohl
Revisión: el pacto pergeniado en Bonn como requisito para el ingreso a la moneda única es cuestionado por los 12 gobiernos de izquierda europeos.
PARIS, 3 (De nuestra corresponsal).- Los líderes de los principales partidos de la izquierda europeos se reunirán el jueves en Malmo Suecia. Doce de ellos lo harán en calidad de jefes de gobierno de la Unión Europea integrada por un total de quince países. Sólo España, Irlanda y Alemania cuentan ahora con administraciones conservadoras.
El británico Tony Blair, el italiano Romano Prodi, el portugués Antonio Guterres, el holandés Wim Kok (actualmente a cargo de la presidencia rotativa de la UE) y hasta el líder de la oposición germana Oskar Lafontaine estarán allí presentes. Pero la figura que promete acaparar la atención es la del recién llegado al poder Lionel Jospin.
La instalación de líder socialista francés en Matignon ha colocado la últimal pieza que le faltaba al rompecabezas del modelo europeo de izquierda que procura cambiar las reglas de juego impuestas hasta ahora en gran medida por la democracia cristiana alemana.
Con Jospin en París, el pacto de estabilidad pergeniado en Bonn como requisito para el ingreso a la moneda, y suscripto por todos el año pasado como una "aclaración" a los grandes lineamientos trazados en el Tratado de Maastricht, promete ahora ser archivado.
El euro sigue en pie
Esto no quiere decir que la existencia del euro se ponga en duda (el nombramiento del ex presidente de la Comisión Europea Jacques Delors como canciller serviría como prueba en ese sentido) pero sí que el método escogido para alcanzarn la convergencia será ahora puesto bajo intensa revisión.
Jospin, como muchos de sus correligionarios europeos, sostiene que el euro no debe ser una faja para controlar el déficit, como pregona el ministro de finanzas alemán Theo Waigel, sino un estímulo para el crecimiento. El gobierno alemán había diseñado este requisito para frenar el acceso de países con economías acostumbradas al gasto como las de Italia y España argumentando que su participación convertiría al euro en una "moneda blanda" .
El líder francés argumenta, en cambio, que el euro debe ser compartido desde un principio con los españoles e italianos, no sólo para evitar el ingreso de importaciones baratas en su territorio, sino también por que esos países están haciendo sacrificios que los colocan "en camino" hacia el nivel de déficit estipulado por el Tratado de Maastricht.
Jospin quiere, además, que el euro no adquiera tanto las características del "marco fuerte" como las cualidades necesarias para no depreciarse frente al dólar.
La aparición de un interlocutor "rebelde" en el eje franco-germano, verdadero motor de la Unión Europea, no puede llegar en peor momento para Helmut Kohl.
Su gobierno deberá enfrentar la semana próxima un voto de confianza presentado justamente por la bancada socialista a raíz de la crisis desatada por la censura del Bundesbank a la forma en la que el gobierno alemán está tratando de cubrir su propio déficit apelando a las reservas de oro.
Kohl cuenta sólo con una mayoría relativa en el parlamento y sus socios liberales han dado señales de no estar dispuestos a acompañarlo en esta partida como lo han hecho durante los últimos quince años. El canciller germano tiene una semana para convencerlos pero, aún cuando sobreviva a esta escaramuza, antes de fin de año deberá llamar a elecciones legislativas lo que torna su futuro muy incierto.
Cruciales citas
Para entonces, Europa habrá tenido que cumplir con una serie de cruciales citas. Quizás la más importante tendrá lugar en apenas quince días cuando la plana mayor europea se encontrará en Amsterdam para darle los últimos toques a la renovación del Tratado de Maastricht negociada durante un año y medio por la Conferencia Intergubernamental. En el paquete figurará, sin duda, la ampliación de Europa hacia el Este y la reorganización que esto implicará para la UE con la pérdida del veto en varios terrenos por parte de los actuales miembros y la reforma de la Política Agropecuaria Común.
El proceso de la integración monetaria, que debería estar en la agenda, podría ser dejado momentáneamente de lado ante la ausencia de consenso. Con la tormenta sobre el horizonte, Kohl mantuvo hoy una charla telefónica de urgencia con Jacques Chirac buscando un reaseguro que parece no haber obtenido. Aún así, dijo a la prensa no tener miedo alguno sobre el futuro asegurando ser un " especialista en la cohabitación francesa".
"Chirac sigue en el poder"
El presidente de la Comisión Europea también trató de calmar los ánimos apelando a la figura del titular del Elíseo. " El presidente francés todavía tiene en sus manos la política exterior del país -destacó el luxemburgués Jacques Santer-. Yo sé cuál es el programa de Jacques Chirac y él sigue estando en el poder" .
Son pocos, sin embargo, los que creen que Chirac podrán poner coto a las ideas de la izquierda."Parece que la era conservadora en Europa ha llegado a su fin - admitió Edgar Meister, miembro del poderoso Bundesbank en Francfort-. Desde ayer la constelación política europea se ha alterado y, si bien nadie pone en duda la existencia del euro, es posible que sea en semanas, y no en 1998, cuando sepamos realmente si se tratará de una moneda estable o no" .
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