
Juan Fernández, entre las leyendas y la tragedia
Un halo de misterio envuelve al mítico archipiélago chileno
1 minuto de lectura'
VALPARAISO.– El halo de misterio que rodea al archipiélago Juan Fernández, escenario de la tragedia aérea del viernes pasado, excede cualquier ficción posible: fue una antigua guarida de piratas y corsarios, se transformó en presidio durante más de un siglo y fue escenario de una mítica batalla de la Primera Guerra Mundial.
Tras vivir años de olvido, volvió a ser codiciado por cazadores de tesoros, y luego devastado por un infernal tsunami, antes de transformarse en el punto neurálgico del último desastre en la historia de Chile, el accidente del avión militar con 21 pasajeros.
Ubicado en el Pacífico Sur, a 670 kilómetros del puerto de San Antonio, el archipiélago fue descubierto alrededor de 1574 por el marino español Juan Fernández, que bautizó las islas como Más Afuera (actual Alejandro Selkirk), Más a Tierra (Robinson Crusoe) y Santa Clara.
Santiago Figueroa es piloto. Dice haber perdido la cuenta de sus viajes a la isla después del periplo número 2800, en un lapso de casi medio siglo. "La primera vez fue en un avión anfibio, en 1965, a buscar a tres señoras embarazadas", recuerda.
Las condiciones no mejoraron mucho 46 años después. El hospital local aún no es capaz de atender una apendicitis y las mujeres deben emigrar al continente a los siete meses de embarazo. Los víveres llegan cada martes en un buque de la armada y los pobladores locales mantienen su histórica desconfianza hacia los chilenos continentales, a quienes apodan "plásticos".
El aeródromo no tiene torre de control y puede ser descripto como un portaviones de poco más de 1000 metros de largo por 18 de ancho. Aterrizar allí requiere una experiencia a toda prueba. No es todo. Después de bajar de los bimotores habituales que viajan a la isla (por unos 600 dólares desde Santiago), viene un trayecto en lanchón de casi dos horas hasta San Juan Bautista.
Su clima marítimo, sumamente húmedo, da lugar a una flora y fauna fascinante, compuesta por 80 tipos de helechos, cabras, lobos de mar, cangrejos dorados, langostas, cernícalos y el precioso picaflor rojo.
Historias de novela
Paso marítimo obligado desde comienzos del siglo XVIII, Juan Fernández recibió por años a la " crème de la crème " de la filibustería europea. Diversos corsarios, entre ellos, Jacob Le Maire, Willem van Schouten y James Cook, recalaron en la isla. Uno de ellos, William Dampier, abandonó allí, en 1704, al díscolo marinero Alejandro Selkirk, que sólo volvería a ser rescatado un lustro más tarde, y cuya historia recogería Daniel Defoe en su clásica novela Robinson Crusoe .
Durante la Primera Guerra, en 1915, el acorazado Kent hundió frente a sus costas al crucero alemán Dresden. Sobrevivieron sólo 55 de sus tripulantes. Uno de ellos fue el afamado almirante Wilhelm Canaris, que tras ser apresado y confinado a la isla de Quiriquina, escapó, cruzó la Cordillera a caballo hasta Bariloche, para luego zarpar a Europa. En su país natal volvió al ejército, y llegó a convertirse en jefe de contrainteligencia de la mítica Abwehr de Adolf Hitler.
La historia volvería a cruzarse con la isla. En 1957, la escritora uruguaya Blanca Luz Brum colaboró en la fuga desde la cárcel de Santiago del polémico dirigente peronista Guillermo Patricio Kelly, que huyó disfrazado de monja. Brum se refugió en el archipiélago, y nueve años más tarde propuso al entonces presidente, Eduardo Frei Montalva, dos nuevos nombres para las islas: Alejandro Selkirk y Robinson Crusoe. La moción fue bien acogida y, por decreto supremo, las islas fueron rebautizadas.
A mediados de los 90, el millonario norteamericano Bernard Keiser –dueño de Architex International– se obsesionó con la leyenda del tesoro abandonado por el español Juan Esteban Ubilla y Echeverría en 1714, y comenzó a cavar en las cercanías de la cueva de Selkirk en busca de un tesoro que, según el mito, incluye estatuas de oro del imperio inca y anillos papales. Aún no encontró nada.
Los focos se apagaron y Juan Fernández volvió a caer en el olvido. Hasta que la madrugada del 27 de febrero de 2010, un fuerte sismo remeció todo Chile, incluido el archipiélago. Todos los controles fallaron: la armada fue incapaz de dar la alerta de tsunami y ninguna autoridad les advirtió del desastre en ciernes. Violentas lenguas de mar entraron en San Juan Bautista y causaron 16 muertos.
Cuando la población de Juan Fernández había vuelto a congraciarse con sus cicatrices, se produjo el accidente aéreo del viernes pasado. Entre las 21 víctimas estaban el animador Felipe Camiroaga y el empresario Felipe Cubillos, artífices de la reconstrucción de la isla.
Conmocionado, el alcalde del archipiélago, Leopoldo González, reflexiona ante LA NACION sobre el trágico derrotero de la isla. "Primero, el tsunami, y ahora esto. ¿Por qué?", se lamenta.
PIÑERA EXTENDIÓ LA BÚSQUEDA UNA SEMANA MÁS
SANTIAGO, Chile (DPA).– El presidente chileno, Sebastián Piñera, viajó ayer al archipiélago Juan Fernández para supervisar personalmente los trabajos de rescate de las víctimas de la tragedia aérea, en una jornada en la que se identificaron tres nuevos cuerpos. "El país entero está muy pendiente de lo que están haciendo", dijo el mandatario a los rescatistas. Piñera, además, anunció que la búsqueda de víctimas se extenderá una semana más.
1- 2
Trump apunta contra Irán en su discurso y Teherán responde con una dura advertencia antes de las negociaciones
3Barcelona duplica la tasa que le cobra a los turistas y se convierte en una de las más altas de Europa
4Venezuela: un hombre clave de Maduro renuncia como fiscal general y asume un nuevo cargo en el país

