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WASHINGTON.– La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha hecho mucho más que desestabilizar Medio Oriente, disparar los precios del petróleo, el gas y otras materias primas, y perturbar la economía global. También ha dejado a aliados y rivales de Washington intentando reaccionar frente a una superpotencia impredecible y poco confiable, desencadenando un reordenamiento geopolítico histórico que modificará el equilibrio global en la próxima década.


