
La hermana de Letizia se suicidó con sedantes
Por Guisela Masarik Para LA NACION
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MADRID.- Ya no es una simple hipótesis: Erika Ortiz Rocasolano, la hermana menor de la princesa Letizia de Asturias, se suicidó ingiriendo una dosis masiva de tranquilizantes, según datos de la autopsia realizada el mismo día del hallazgo de su cuerpo sin vida.
Los primeros avances de la necropsia determinan que la joven de 31 años murió tras tomar una gran cantidad de pastillas -probablemente las prescriptas para el tratamiento de su depresión-, lo cual le habría provocado un paro cardiorrespiratorio.
El resultado final del análisis forense estará listo dentro de un mes y hasta ahora no ha habido confirmación oficial del juzgado de instrucción 12, que lleva el caso, ni de la policía ni de la familia de la joven. Sin embargo, los datos que se manejan hasta ahora provienen de fuentes legítimas de la investigación.
Uno de los datos es que habría muerto 12 horas antes de ser hallada, es decir, alrededor de las 23 horas del martes. Antes había dejado a su hija Carla, de 6 años, con una vecina que debía llevarla al colegio. Erika, a su vez, tenía que reintegrase al trabajo. Como no lo hizo ni respondió llamadas, su novio se alarmó y realizó el descubrimiento.
Otro dato: la Policía Científica halló frascos de pastillas vacíos en la basura. También se determinó que la hermana de Letizia dejó a sus familiares varias notas manuscritas, cuyo contenido no trascendió, pero que estarían vinculadas con el estado de depresión que había mantenido a la muchacha alejada de su trabajo durante dos meses.
Confidencialidad
Las fuentes de la investigación confirmaron el celo que puso la realeza por mantener la confidencialidad de todo lo hallado alrededor de la cuñada del heredero al trono de España: los funcionarios de la Casa Real vigilaron a los empleados de la empresa funeraria y a los policías, y custodiaron toda la documentación hasta que llegó a manos de la jueza de guardia.
La magistrada, por su parte, ordenó que se le entregaran todas las fotos tomadas por la policía, así como las memorias de las cámaras, para evitar que se filtren y acaben en manos de la prensa sensacionalista.
Este tipo de prensa se mostró ayer más aplacada y se contentó con analizar la ceremonia fúnebre a la que asistió la familia real y en la que se incineraron los restos de Erika Ortiz. También se preocupó por la salud de Letizia, quien, embarazada de seis meses, espera la segunda hija del príncipe Felipe de Borbón.
Y elogió la entereza que la princesa mostró en la ceremonia: pese a los estragos del dolor, consoló a su madre y hasta cumplió con una reverencia protocolar al rey Juan Carlos.




