
"La Iglesia es una sola; nos separa el egoísmo"
Lo dijo el arzobispo ortodoxo de Bs.As.
1 minuto de lectura'

No se cansa de repetirlo: "La Iglesia es una sola, los que estamos separados somos los cristianos. Porque la Iglesia tiene divina la fundación, pero humana la administración. Y el egoísmo divide a los humanos".
En diálogo con La Nación , Monseñor Gennadios Critsoulakis, arzobispo ortodoxo de Buenos Aires y de América del Sur, se refirió a los casi mil años de diferencias entre las Iglesias de Oriente y de Occidente.
Respecto de la"declaración conjunta" dada a conocer ayer por el papa Juan Pablo II y el arzobispo ortodoxo de Atenas, monseñor Christodulos, que condena "la violencia, el proselitismo y el fanatismo", Critsoulakis opinó que "es una declaración del Señor, que iluminó sus mentes".
Católicos y ortodoxos están separados desde 1054, cuando se excomulgaron mutuamente el papa León IX y el patriarca Miguel Celurario debido a distintas interpretaciones de la Biblia. Desde entonces, los ortodoxos extendieron su influencia por los países del este de Europa, mientras que la Iglesia romana lo hizo en Occidente.
La enemistad entre ambas Iglesias se incrementó tras el saqueo de Constantinopla por parte de los cruzados en 1204, lo que contribuyó al derrumbe del Imperio Bizantino unos tres siglos después. Los ortodoxos también reprochan a los católicos el "proselitismo violento" en Europa oriental por parte de los uniatas (católicos de rito oriental, que reconocen como jefe espiritual al Papa).
Sin embargo, "desde hace un siglo el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla lucha por acercarse a la Iglesia Romana Católica", dice Critsoulakis.
¿Cómo se explica entonces el frío recibimiento que obtuvo ayer Juan Pablo II al llegar a Grecia? El arzobispo metropolitano lo atribuye a "fanáticos" que "guardan en sus corazones los errores cometidos en el pasado".
"El pueblo griego respeta a Su Santidad -asegura-. Nosotros necesitamos esas visitas. Somos hermanos y tenemos muy pocas cosas que nos separan y muchas que nos unen."
Los uniatas
Lo que los une, aclara, es "la Santa Biblia, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la Santa Tradición". Lo que los separa es "el problema de los uniatas".
"En 1980 se reunieron teólogos católicos y ortodoxos y, por medio de lágrimas y oración, comenzamos el diálogo -explica-. Caminamos bien por un tiempo. Pero cuando cayó el comunismo y se independizaron ciertos países de la Unión Soviética, los uniatas ocuparon con violencia las iglesias de los ortodoxos."
Critsoulakis se queja de que los uniatas hagan "proselitismo". Es decir, que procuren acrecentar su influencia y restar fieles a la ortodoxia.
Según el arzobispo, la declaración de ayer "va a solucionar los problemas, aunque no sea rápido. Pero los uniatas son muy fieles a Su Santidad y no van a dejar de escuchar sus palabras".

