
La indescifrable "caja negra" del ser humano
No toda persona con estrés o síndrome de burn out dirige un avión con 144 pasajeros a bordo fríamente hacia una montaña. De hecho, esas penurias psicológicas, que tantas personas viven en la actualidad, no alcanzan para explicar una conducta criminal de esas características.
Es notable que la "caja negra" de la mente humana no sea tan descifrable como lo es la otra caja negra, la de metal que da cuenta de los últimos momentos del avión siniestrado, encontrada semidestruida entre los pocos restos de la aeronave.
Si las cosas son como las están contando, el rencor, la venganza y la furia serían partícipes de esta tragedia, densas emociones vividas en un mundo cerrado como lo es la mente de alguien que, a sabiendas, quiere generar -sin escrúpulos aparentes- semejante daño.
No podemos decir que el copiloto alemán Andreas Lubitz hizo lo que hizo "porque" estaba estresado, o deprimido, o enojado. Lo que lo llevó a estrellar el avión es lo que él decidió hacer con esas emociones e ideas que lo habitaban, no las emociones en sí mismas. Y esa decisión es, en su origen, misteriosa.
Obviamente hay cosas que se pueden descifrar en tests proyectivos y en otros diagnósticos psíquicos exhaustivos. Pero hay otras que no.
Se desconoce cómo se manejaba la empresa Germanwings en ese sentido y la hondura de sus filtros diagnósticos a la hora de discernir la idoneidad anímica de un profesional con tamaña responsabilidad en sus manos. Igualmente, siempre habrá sorpresas a la hora de ver algunas aristas del albedrío humano, y con eso deberemos convivir.
Claro que se trata de una acción absolutamente excepcional, una decisión criminal y, posiblemente, psicopática por lo fría y planificada.
Amerita sorpresa, consternación, horror, pero no agrega al triste conocimiento que tenemos acerca de las cosas malas que algunas personas pueden hacer a otras personas, sobre todo cuando niegan la condición de prójimo a sus semejantes y amputan su propia capacidad de empatía y compasión, poniéndose a sí mismos, sus emociones y pensamientos por encima de cualquier otra cosa.
El autor es psicólogo y psicoterapeuta


