La pesada carga de ser cuñada de Ben Laden
Por Rosana Zakabi Para LA NACION
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GINEBRA.– “Osama ben Laden es un fanático que predica con ferocidad ideas extremistas. Además, dispone de una amplia gama de recursos.”
La definición del líder de la red terrorista Al-Qaeda proviene de alguien que lo conoció de cerca: su cuñada Carmen ben Laden, una persona cuya vida sufrió un vuelco total a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Hasta hoy su apellido sobresalta a las personas, y hoteles y restaurantes rechazan sus pedidos de reserva. Carmen es suiza y lleva el apellido del terrorista más buscado del mundo porque durante quince años estuvo casada con Yeslam, uno de los 54 hermanos (de 22 madres diferentes) de Osama. Carmen y Yeslam se conocieron en Suiza, donde él estaba de vacaciones. Se casaron y fueron a vivir a Arabia Saudita, donde tuvieron tres hijas, Wafah, Najia y Noor. Para explicarle al mundo que a pesar del apellido que lleva ella no tiene nada que ver con el terrorismo, Carmen publicó hace poco un libro, Inside the Kingdom ("Dentro del reino"), donde cuenta detalles sobre el período en el que vivió con la familia de Osama ben Laden, tratando de adaptarse a la sumisión total impuesta a las mujeres por los sauditas? y a veces rebelándose contra ella. "En Arabia Saudita, las esposas son como animales estimados por sus maridos", relata Carmen, que actualmente vive en Ginebra.
-¿Usted da fe de que su cuñado Osama ben Laden está detrás de los recientes atentados de Londres?
-El sería muy capaz de cometer atrocidades como esa. Osama es un fanático que predica con ferocidad ideas extremistas. Y además dispone de una amplia gama de recursos. Pero, obviamente, no sé si está involucrado en los atentados de Londres.
-¿Tuvo las mismas sospechas respecto de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos?
-Cuando el primer avión chocó contra el World Trade Center, pensé en Osama y en su fanatismo arrogante. El es el mejor ejemplo de todo que más me aterra de Arabia Saudita. Es extremadamente dogmático, inflexible y despiadado.
-¿Qué cambió en su vida después de los atentados de Estados Unidos?
-Empecé a recibir llamadas telefónicas con amenazas. Perdimos muchos amigos y no conseguíamos ni reservar mesa en un restaurante. Teníamos pavor de salir de casa. Yo y mis hijas nos convertimos en prisioneras de los atentados, y eso es una carga para el resto de nuestras vidas. Me preocupa sobre todo la integridad física de mis hijas. Pero hemos tomado algunas medidas de seguridad y tratamos de seguir con nuestra rutina.
-¿Cómo ven los sauditas a Osama ben Laden?
-Cuando viví en ese país advertí que mucha gente admiraba su fervor religioso. Osama era considerado un ejemplo de militancia islámica. Creo que incluso hoy mucha gente, incluidos sus parientes, está de acuerdo con sus opiniones extremistas.
-¿Cómo era la relación entre Osama y el resto de la familia?
-Los Ben Laden siempre estuvieron muy orgullosos de Osama. Desde que fue a Afganistán para luchar contra la invasión soviética, a fines de la década de 1970, Osama se convirtió en un héroe y en un modelo por seguir. Conociendo a la sociedad saudita, no dudo de que aún la familia lo apoya financieramente. Esa actitud sería coherente con la cultura saudita. No tengo dudas de que la familia todavía lo admira mucho, y la relación entre los hermanos es muy fuerte.
-¿Cómo era su relación con Osama?
-Yo no lo veía con mucha frecuencia porque él vivía lejos de la familia, a pesar de que su relación con ella era excelente. Era muy reservado y tenía gran presencia. Su devoción religiosa era tan intensa, que llegaba a intimidar a sus propios parientes. Cuando él entraba en la sala, se percibía la fuerte impresión que causaba a todo el mundo.
-¿Sus parientes le tenían miedo?
-Sí: nadie se atrevía a contrariarlo. Una vez, un día de mucho calor, uno de los hijos de Osama, que tenía pocos meses de vida, empezó a llorar insistentemente. El bebe tenía sed. La madre insistía en darle agua con una cuchara, pero el bebe no tomaba. Entonces le ofrecí la mamadera de mi hija, que tenía la misma edad. La madre no aceptó, porque Osama no permitía que se usara mamadera. Insistí para que mi marido convenciera a su hermano, pero él me dijo: "De nada sirve. Osama es así".
-¿Qué tenía en contra de las mamaderas?
-Decía que el extremo de goma de la mamadera, en forma de pezón, era una ofensa para el islam. Tengo la certeza de que no tenía la intención de dejar morir de sed a su hijo. Pero, para él, el sufrimiento del bebe era menos importante que los preceptos del Corán. Lo más sorprendente es que la familia simplemente aceptaba en silencio las decisiones de Osama.
-¿Usted conversaba con Osama?
-En absoluto. El no se me acercaba. Un día vino a visitar a mi marido y yo le abrí la puerta. Le sonreí y lo invité a entrar. Pero él me dio vuelta la cara bruscamente. Sólo después entendí su gesto. Yo tenía el rostro descubierto y él no podía verme así.
-¿Cómo fue su casamiento con Yeslam?
-El día de mi casamiento fue uno de los más extraños que pasé en Arabia Saudita. Yeslam, un cuñado y yo fuimos a la notaría y, mientras ambos entraban, yo me quedé en el auto vestida con una burka. Poco después, ellos volvieron con un libro para que yo firmara. Firmé, se llevaron el libro para adentro y de ese modo estábamos casados. La fiesta de casamiento duró dos días, pero no vi a mi marido durante la celebración. Las mujeres estaban en una fiesta y los hombres, en otra.
-¿Cómo era la rutina doméstica?
-Yo vivía confinada en la casa. Al igual que las otras mujeres, no tenía ningún tipo de actividad. En realidad, no tenía demasiada importancia, porque no había lugares donde ir. Los hoteles, clubes, teatros y restaurantes son exclusivos para hombres. Salir sola era algo impensable. Una vez crucé la calle para ir a la casa de una cuñada. Cuando ella me vio, me reprendió: "¡Mañana todos los Ben Laden estarán comentando que vieron a Carmen en la calle!".
-¿Cómo era la casa donde vivía?
-Fuimos a vivir a una casa vecina a varias otras que albergaban a los demás miembros de la familia Ben Laden. Yo esperaba encontrarme con una residencia lujosa, como las que se ven en las películas, pero era recargada y anticuada, repleta de lámparas. La iluminación era tan fuerte que parecía una tienda de artículos eléctricos. Al poco tiempo empecé a cambiar los hábitos domésticos y a reformar la decoración, pero era muy difícil. Mi marido no tenia tiempo para cuestiones domésticas. Yo tenía que hacer todo sola.
-¿Los criados no ayudaban?
-Los criados no podían recibir órdenes directas mías.
-¿No tenía ningún tipo de diálogo con los empleados?
-Una vez. mi suegra y una cuñada me miraron extrañadas porque gradecí a una empleada que me había servido una taza de té. Arabia Saudita fue uno de los dos últimos países que abolieron la esclavitud, en 1962. Yo llegué al país doce años más tarde, y parecía que con la abolición nada había cambiado. Los empleados no eran considerados seres humanos, eren tratados como objetos que debían funcionar correctamente.
Traducción: Mirta Rosenberg
"No pienso como ellos"
- Carmen ben Laden explicó durante la entrevista las razones que la impulsaron a escribir el libro "Dentro del reino", en el que relata su vida dentro de la familia del terrorista saudita. "Resolví escribirlo por mis hijas", afirmó. "Mi intención -añadió- es relatar con detalles cómo fue la experiencia de vivir en Arabia Saudita, entre los Ben Laden, y explicar por qué abandoné ese país. También quería mostrarle al mundo que, a pesar de llevar el apellido Ben Laden, no pienso de la misma manera que ellos."


