
La píldora mágica de la virilidad
Por Mario Diament
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MIAMI.-La palabra mágica en estos días en los Estados Unidos es Viagra. Estas seis letras no sólo identifican lo que para muchos se ha convertido en la diferencia entre el poder y el no poder, entre una vida sexual satisfactoria o una deprimente abstinencia, sino que aluden, además, al terremoto que literalmente ha sacudido a la industria farmacéutica.
La conmoción no es casual. Estas pastillas con forma de diamante, azules, cuyo nombre genérico es citrato de sildenafil y que se venden a 10 dólares cada una, han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la disfunción sexual masculina conocida como impotencia, en un porcentaje superior al 70 por ciento.
Con más de 30 millones de norteamericanos que, en variados grados, sufren esta condición, no es extraño que los consultorios se vean inundados de hombres ansiosos de recuperar la virilidad perdida o -como se ha registrado en muchos casos- de sus esposas.
"¡Se eleva la temperatura en los dormitorios!", proclamó el siempre enfático The New York Post, describiendo el impacto de la milagrosa píldora.
Con escasamente tres semanas en el mercado, Viagra está siendo recetada a un ritmo que se calcula en unas 40.000 prescripciones diarias, lo que la pone en camino de convertirse en la droga de mayor venta en la historia de la medicina. Las acciones de Pfizer en la Bolsa de Nueva York treparon de US$ 92,12 la semana anterior a US$ 116,18 al cierre del martes y se cotizaban ayer a US$ 118.
Las estimaciones indican que las ventas podrían alcanzar mil millones de dólares anuales para finales del siglo, una cifra considerable si se tiene en cuenta que la aspirina, que coloca unos 59.000 millones de unidades anuales en todo el mundo, totaliza ventas por 500 millones de dólares.
Muchos urólogos se quejan de que han tenido que contratar a personal suplementario para atender el volumen de demandas. La clínica de la Universidad de Georgetown, en el distrito de Columbia, ha añadido un número especial a su sistema telefónico automatizado para atender las llamadas relacionadas con el medicamento ("Marque 3 para Viagra", dice la voz metálica.) Algunos médicos relatan asombrados que recibieron llamadas desde El Salvador y Noruega inquiriendo por el producto y Pfizer, el laboratorio que posee la patente de Viagra, ya ha iniciado juicios contra una compañía de Atlanta que se ha puesto a vender una píldora, aparentemente inocua, llamada Vaegra, y contra una empresa que ofrece por el Internet un comprimido a base de hierbas bautizado Viagro.
La pildorita cumple
"El mundo ha estado esperando esta píldora por 4000 años", reflexionó el doctor Seymour Nash, un urólogo del Centro Médico Mount Sinai, de Miami Beach, y pese a que las confusiones acerca de las propiedades de Viagra en estas primeras semanas han sido muchas, la mayoría de los consumidores iniciales admite que la pildorita hace lo que promete.
Viagra actúa intensificando el mecanismo natural que permite la erección masculina. Cuando un hombre es estimulado sexualmente, ciertos tejidos del pene se relajan, permitiendo el flujo de la sangre y distendiendo el órgano.
Viagra eleva el nivel de un compuesto químico que causa el relajamiento de los tejidos.
En un porcentaje pequeño de casos se han advertido efectos colaterales, como dolores de cabeza y trastornos estomacales. La documentación difundida por el laboratorio incluye también como efecto secundario la imposibilidad de distinguir entre ciertos colores, como el verde y el azul, pero, como escribió uno de los obvios beneficiarios del medicamento en Internet: "¿A quién le importa? El sexo es incoloro".
Debate en el ciberespacio
El sitio más adecuado para medir el impacto de Viagra son los grupos de usuarios del Internet dedicados a discutir cuestiones vinculadas con la impotencia (www.dejanews.com). En los últimos días, estos sitios han registrado una avalancha de mensajes y comentarios, usualmente favorables al tratamiento.
"He tenido más sexo en una semana que en todo el resto de mi vida", asegura uno de los mensajes, firmado "Robinson Crusoe". Los entusiastas usuarios también intercambian datos sobre cómo obtener el medicamento sin receta o si 1000 miligramos duplican el efecto de 500. Los especialistas consideran que la aparición de Viagra permitirá que muchos hombres se atrevan, por primera vez, a admitir y confrontar una condición que tradicionalmente ha sido considerada vergonzante.
En el grupo de usuarios de Internet, muchos envían sus mensajes anónimamente o valiéndose de seudónimos, y muchos reconocen, también, que preferirían obtener el medicamento sin receta y evitar lo que perciben como el bochorno de una consulta médica.
Airados consumidores han llamado a Pfizer para quejarse de que el producto no funciona y se encontraron con la novedad de que el producto, efectivamente, no funciona si no hay estímulo. Gran parte de las preguntas que el servicio de información al público habilitado por el laboratorio ha debido responder se refieren al uso de Viagra como estimulante sexual aun en aquellos que no padecen de impotencia.
Pfizer, en general, trata de desalentar este tipo de uso citando insuficiente información, aunque muchos urólogos aseguran que Viagra es igualmente eficaz en estos casos.
Algunos expertos, como el doctor Irwin Goldstein, un profesor de urología de la Universidad de Boston, pronostican que la píldora traerá un renacimiento de la actividad sexual, particularmente en los "baby-boomers", aquellos nacidos inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y que hoy tienen entre 50 y 60 años.
Es, si se quiere, un acto de justicia hacia la generación que inventó la consigna: "Haga el amor, no la guerra".






