
La UE levantó las sanciones contra el gobierno de Austria
Pero aseguró que seguirán vigilándolo
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PARIS.- Después de siete meses, los 13 socios de Austria en la Unión Europea (UE) decidieron levantar las sanciones diplomáticas adoptadas en febrero contra Viena, cuando el Partido de la Libertad (FPOE, de extrema derecha) entró en la coalición gubernamental, anunció ayer la presidencia francesa de la UE.
Sin embargo, insistieron en la necesidad de mantener una "vigilancia particular" de ese partido, liderado anteriormente por Joerg Haider.
El cese de las medidas bilaterales -inminente, según se informó- fue decidido tras un informe de la semana última de tres "sabios" designados por la UE, que concluyeron que no es conveniente mantener el castigo.
Las sanciones fueron adoptadas en febrero, cuando el partido de Haider ingresó en el gobierno de coalición del canciller Wolfgang Schuessel. Este consideró el anuncio de ayer como "un gran éxito para Austria".
En un comunicado conjunto, difundido por las autoridades de Francia -que ejerce la presidencia rotativa de la UE- se dijo que "las medidas adoptadas por los 14 han sido útiles; ahora pueden ser levantadas".
Pero la UE agregó que "la naturaleza del FPOE y su evolución incierta siguen siendo motivo de preocupación", por lo que "debe ejercerse una vigilancia particular de ese partido y de su influencia en el gobierno".
La explicación que dio la UE para este giro en su decisión se basa en un informe sobre la situación en Austria entregado al presidente francés, Jacques Chirac, por los tres expertos designados por la Corte Europea de Derechos Humanos. Estos debían estudiar el peligro del FPOE, al que sus detractores califican de neonazi.
Contraproducentes
En su informe, explicaban que no era "conveniente" seguir con las sanciones ya que "fomentaban el nacionalismo". Otra fuerte razón para cesar el castigo tiene que ver con el referendum que tendrá lugar en Dinamarca para decidir si adoptar o no la moneda europea, el euro. En ese país, el caso austríaco fue enarbolado por los sectores antieuropeos como un ejemplo de hasta dónde puede interferir la UE en los asuntos internos de cada Estado.
En París, la presidencia ratificó que el castigo tuvo "efectos positivos" y que "si hubiera que hacerlo de nuevo, merecería hacerse", ya que la naturaleza del FPOE justifica "el mantenimiento de una gran vigilancia".
En Washington, empero, el anuncio no logró eliminar las preocupaciones por la presencia de la extrema derecha en el poder ni convencerlo de levantar sus propias medidas, que limitan los contactos con los ministros austríacos a casos de extremo interés nacional, informó el Departamento de Estado.




