Las ollas sucias de la política a la luz del sol
Cómo se reveló "la ciudad de las coimas" El Mani Pulite significó el ocaso de los partidos tradicionales y la aparición de Berlusconi para llenar ese vacío Calculan que el total de los sobornos alcanzaban los 1800 millones de dólares
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ROMA (De nuestra corresponsal).- Mani Pulite, Manos Limpias. Así se llamó la "revolucionaria" investigación judicial que comenzó el 17 de febrero de 1992 con el arresto del político socialista Mario Chiesa, que provocó un terremoto político en Italia. Con Mani Pulite comenzaron a destaparse ollas muy sucias: las ollas de Tangentópolis, la ciudad de las tangenti , es decir, de las coimas.
En los dos años siguientes, los jueces de Milán -encabezados por el famoso ex fiscal Antonio Di Pietro- pusieron bajo su lupa a más de 6000 personajes, arrestaron a más de 2000 -sobre todo políticos y empresarios-, y abrieron más de 3000 sumarios. Todo por un total de nada menos que unos 1800 millones de dólares, entre sobornos y fondos negros.
El implacable operativo Mani Pulite sacó así a la luz una red de financiación ilegal que favorecía a los partidos de la coalición que se había mantenido en el poder durante cincuenta años. Esto significó la sepultura de la clase gobernante tradicional. Y el certificado de defunción de la poderosa Democracia Cristiana del siete veces primer ministro Giulio Andreotti y del Partido Socialista de Bettino Craxi, aunque ninguno de los restantes grupos políticos estaba libre de sospecha.
Así tuvo lugar el nacimiento de la denominada Segunda República, al cambiarse el viejo sistema electoral proporcional por otro de mayoría simple. Y la aparición en la arena política de una agrupación nueva, Forza Italia, del magnate de los medios de comunicación, Silvio Berlusconi, que aprovechó el vacío de poder dejado por los partidos tradicionales.
Un sistema de corrupción
Lo que salió a la luz con Mani Pulite fue un fenómeno profundamente arraigado, un sistema de corrupción casi matemático en todos los ámbitos -los negocios, pero también en el campo de la moda, la cultura y el deporte-, vinculados con licitaciones públicas, autorizaciones y contratos de todo tipo entre el sector estatal y el privado.
El dinero salía sobre todo de los bolsillos de empresarios, de empresas públicas y privadas. En los años 80 el sistema de las coimas estaba tan difundido que era considerado un procedimiento normal: se hablaba de "costo de la política". El precio que los empresarios debían pagar para no quedar fuera del círculo del gran "business" variaba. En Milán, la ciudad de las coimas por excelencia, en 1992 llegó a ser demasiado alto, y el sistema estalló.
Durante Mani Pulite una docena de presuntos implicados optó por el suicidio. En el llamado "Nuremberg italiano", los casos más resonantes fueron los de los empresarios Gabriele Cagliari y Raul Gardini.
El primero fue encontrado muerto en el baño de su celda de la cárcel de San Vittore, en Milán: se había asfixiado con una bolsa de plástico. El segundo apareció acostado en la cama de su departamento milanés, con un tiro en la cabeza. Cagliari era el titular del ente energético estatal ENI (Ente Nazionale Idrocarburi); Gardini encabezaba la segunda mayor empresa privada de Italia, Ferruzzi-Montedison.
Ambos se hallaban bajo la lupa de los jueces de Milán por la creación (en 1989) y posterior disolución de la empresa química Enimont, sociedad mixta del grupo público ENI y del privado Montedison-Ferruzzi. Se calculó entonces que tal maniobra podía haber generado alrededor de 280 millones de dólares en comisiones y sobornos. Algo que pasó a la historia como la maxitangente de Mani Pulite.
El papel de los jueces
Al descubrirse semejantes montos y al investigar a todo el mundo, los jueces de Milán alcanzaron una enorme popularidad. Para ellos, un factor clave para seguir adelante fue la independencia y la autonomía frente a las presiones del poder político. Tantas cabezas comenzaron a rodar que las dos formaciones que por años habían sido el eje de la política nacional, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista de Craxi, estallaron en mil pedazos.
A diez años del comienzo de Tangentópolis, corren aires distintos. Los magistrados ya no son considerados un "mito", como en sus inicios, y hay quien los acusa de haber dado un "golpe judicial" y de haberse movido sin imparcialidad, orientando las investigaciones sobre la base de un complot político. Hay quien pretende "santificar" a quienes fueron condenados, haciéndolos pasar por víctimas de los jueces.
Manos Limpias fue seguramente la operación político-judicial más importante de Italia en todo el siglo, pero no logró su objetivo: acabar con la corrupción. "Aunque disminuyó o hasta quedó extinguida con respecto a las grandes licitaciones, en esa forma que conocimos vinculada con el financiamiento de la política, la corrupción, un fenómeno secular, sigue existiendo", dijo el ex fiscal jefe de Milán Francesco Saverio Borrelli.


