
Las señales de un hombre acorralado
1 minuto de lectura'
Aunque uno puede predecir que Clinton rechazará la cumbre propuesta por Belgrado (¿o acaso es posible dialogar con el Hitler de los Balcanes, como la Casa Blanca llama al presidente yugoslavo?), lo cierto es que el gesto de Slobodan Milosevic introduce un elemento nuevo en esta guerra porque esconde mucho más de lo que dice. Es, para decirlo sin eufemismos, el gesto de un hombre definitivamente acorralado.
En un conflicto armado, las palabras comunes adquieren un significado distinto. Exito, en una guerra, significa la muerte del enemigo o la conquista militar de lo que se pretende. Paz, en una guerra, significa que unos triunfaron sobre los otros. Diálogo, en una guerra, significa lisa y llanamente reconocer que no se puede ganar y que la derrota se aproxima inexorablemente. Para quien se está imponiendo, conversar no sirve de nada; para el que está perdiendo, puede ser la última oportunidad de conseguir una salida decorosa, tarea en la que ahora parece estar Milosevic.
Lo cierto es que el presidente yugoslavo se limitó a contestar los misiles con gestos políticos, a la espera de que la larga campaña de bombardeos y la imagen de los refugiados terminasen por quebrar el frente interno de la alianza. Pero nada de eso sucedió y, por el contrario, cada nuevo desplazado es un recuerdo permanente de la limpieza étnica llevada a cabo por el régimen serbio y un argumento más que esgrime la OTAN para seguir con los ataques.
- En lo militar, lo de Yugoslavia es prácticamente inexistente. Tanto es así que ante la falta de éxitos propios, se limita a proclamar como triunfos los errores ajenos. Como en un juego de videogame , la OTAN se ha dedicado a golpear sola frente a un enemigo que poco puede hacer frente a la maquinaria bélica de la alianza. Tres o cuatro aviones derribados y tres soldados capturados, los logros yugoslavos son prácticamente nada frente a las más de 5000 misiones aéreas lanzadas por la OTAN.
- En lo político, Milosevic no consiguió hasta ahora más que el tibio apoyo de Rusia. De todas maneras, aunque Moscú rápidamente aprovechó la oportunidad para intentar demostrar que aunque haya perdido la Guerra Fría todavía tiene mucho para decir, Yeltsin sabe perfectamente que no puede ir más allá de una protesta en un tono un poco más alto que lo habitual.
Los demás, o se alinearon con la OTAN o prefieren mirar desde afuera, convencidos de que a esta altura del partido nada ni nadie puede cambiar la determinación de los líderes occidentales de terminar lo que empezaron.
La situación interna tampoco ayuda a Milosevic, que ve cómo se está quebrando el frente político que le dio sustento y, aun más grave, cómo los yugoslavos pasan de la euforia nacionalista que provocaron los primeros bombardeos a un miedo que se va acrecentando día tras día. Y sin cohesión interna no puede haber un triunfo político, la carta a la que desde el principio apostó todo el presidente yugoslavo.
Sin respuesta en lo militar y debilitado en lo político, Milosevic sigue proclamando que los yugoslavos morirán defendiendo a su país, pero está haciendo ahora lo único inteligente que le queda por hacer: dar señales de que, aunque se lo llame de otro modo, está comenzando a aceptar que perdió la guerra. Será la OTAN la que decidirá si el mensaje no llegó demasiado tarde.
1- 2
Tras su detención, Andrés se recluye en una finca real mientras la policía allana su antigua mansión: cómo sigue su caso
3Trump lanza un ultimátum a Irán y crece el temor a una guerra regional
4Detuvieron al expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, por sus escandalosos vínculos con el caso Epstein


