
Licio Gelli, en la mira por la muerte del "banquero de Dios"
La fiscalía de Roma indaga al ex "venerable" de la Logia P2
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ROMA.- Veintiún años después, las investigaciones sobre la misteriosa muerte de Roberto Calvi, el denominado "banquero de Dios" hallado muerto en 1982 debajo de un puente de Londres, involucran ahora al ex jefe de la P2, Licio Gelli.
Cuatro nuevos testigos -tres ingleses y un italiano cuyos nombres son "top-secret"- fueron quienes mencionaron a Gelli en el reabierto caso del asesinato del ex presidente del Banco Ambrosiano, descubierto ahorcado bajo el puente Black Friars el 18 de junio de 1982, con ladrillos en sus bolsillos y 15.000 dólares encima.
La Fiscalía de Roma indaga al ex "venerable" de la influyente logia masónica con conexiones en nuestro país, y a otras seis personas, como presuntos "mandantes o ejecutores" del homicidio de Calvi. Una misteriosa muerte que nunca nadie creyó que fuera un suicidio, sino el resultado de una oscura trama en la que se entrecruzan grandes intereses económicos, la mafia, el poder, el Vaticano, y la influyente P2.
Se cree que Calvi, afiliado a la controvertida logia masónica Propaganda Dos, y de 62 años al morir, malversó, o invirtió mal, más de 1000 millones de dólares de las arcas de su banco, que contenían principalmente fondos del Vaticano y de la mafia.
Si bien en un primer momento la justicia británica había creído que el "banquero de Dios" se había quitado la vida, a fines de septiembre decidió llevar adelante una nueva investigación. Siguió así los pasos de la justicia italiana, que en 1992 hizo lo mismo sobre la base de indicios conseguidos por la familia de Calvi, que siempre creyó que éste había sido asesinado por la mafia. ¿Por qué? Por tres posibles motivos: por haber manejado mal el dinero de la organización criminal, que debía reciclar; para que no denunciara las relaciones existentes entre el dinero de la mafia y el del banco del Vaticano (el Instituto de Obras Religiosas, IOR) y como advertencia a los demás empresarios del rubro.
Arresto en Londres
La nueva investigación de los fiscales británicos -que colaboran muy estrechamente con sus pares italianos- produjo anteayer el arresto de Odette Morris. Una mujer de 42 años que había dado una falsa coartada el día en el que fue hallado muerto Calvi, beneficiando a Flavio Carboni. Este, junto al "boss" de la mafia Pippo Caló, el empresario romano Ernesto Diotallevi y Manuela Kleinszing, es acusado por la Fiscalía de Roma por el homicidio del banquero.
Lo cierto es que el arresto de Odette Morris fue posible gracias a las declaraciones de los mismos cuatro testigos ultrasecretos que involucraron a Licio Gelli, que contaron a los magistrados italianos e ingleses que estuvieron con él y con Calvi antes de que fuera hallado muerto.
Según escribió La Repubblica, en efecto, cenaron con él y con el ex jefe de la P2 poco antes, y contaron que el "banquero de Dios" estaba convencido de que poco después iba a tener una cita con alguien que lo iba a ayudar a resolver su delicada situación financiera. La reunión fue en una embarcación de 7 u 8 metros -cuyos restos y huellas de Calvi aún vivo fueron encontradas por la policía británica-, a la que el "banquero de Dios" llegó junto a Sergio Vaccari (un anticuario romano asesinado algunas semanas después de la muerte de Calvi). Allí Calvi, a quienes le quitaron importantísimos documentos que llevaba en un maletín de cuero, fue estrangulado, para simular luego el suicidio debajo del puente Black Friars, sobre el Támesis.
"Se trata de testigos importantísimos cuya vida ahora está en riesgo, por lo que no podemos revelar sus nombres", dijo el inspector británico Trevor Smith, que aseguró que "ahora tenemos un cuadro de la situación más completo, y descubriremos no sólo a los asesinos de mister Calvi, sino también los nombres de quienes en Italia y en Inglaterra trataron de cubrir al asesino y desviar las pesquisas".


