
Los Apache ya están en Albania
TIRANA, Albania.- Se habían convertido en el gran misterio, el gran mito, el gran secreto de esta guerra sin sentido. Y ayer, finalmente, luego de semanas de idas y venidas, desmentidas e informaciones contradictorias, llegaron a Albania los temibles helicópteros de asalto AH-64 Apache.
Su arribo -un show deseado por la OTAN, que coincidió con la visita del presidente albanés, Rexhep Meidani, a los Estados Unidos, y un creciente clima de tensión entre Albania y Yugoslavia- significa una vuelta de tuerca en este conflicto: por sus características, el Apache es el eslabón que faltaba para pasar de una guerra aérea a una ofensiva terrestre.
La llegada de estos poderosos helicópteros se produjo a las 18.11 locales de ayer en el aeropuerto de Rinas, a unos 25 kilómetros de la capital. Antes, éste era un pequeño aeropuerto internacional, viejo y destartalado como todo lo que hay en Albania, donde llegaban ocho vuelos por día.
Hoy se registran más de 300 vuelos diarios (muchos para llevar ayuda y evacuar a los miles de refugiados kosovares de Kukes), y se ha transformado en una inmensa base militar, donde, además de concentrarse parte de la operación humanitaria de la OTAN, se levanta una impresionante maquinaria bélica. Se trata de la Task Force Hawk (Fuerza de Tareas Halcón), al mando del teniente general norteamericano John Hendrix, que coordinará justamente los próximos movimientos de los Apache.
Se ven bolsas de arena, alambres de púas, contenedores, carpas, radares, antenas satelitales, búnkers, vehículos blindados, aviones, jeeps Humvee, y marines de todas las razas, armados hasta los dientes. El color dominante es el verde militar.
La organización que se percibe en Rinas casi da miedo: su potencia es inconmensurable.
Entre los cientos de marines -ningún vocero quiere dar el número exacto-, el 15 % son mujeres. Pero también se ven muchos jóvenes, como por ejemplo Todd Andersen, de 20 años, nacido en Hawai, que, como la mayoría, vino desde la base de la OTAN de Ramstein, en Alemania. Todd está armado con un lanzagranadas M203 y, como el resto, no puede contestar preguntas "específicas".
Además de los equipadísimos marines, también se ven efectivos franceses, austríacos, españoles, suizos, alemanes, holandeses, belgas, italianos, turcos e incluso de los Emiratos Arabes Unidos que se ocupan de cargar y descargar los aviones que llegan con ayuda para los más de 360.000 refugiados kosovares.
Ayer, no obstante, la atención se centró en los Apache: la ofensiva terrestre es más noticia.
Hay nerviosismo, y más de 150 periodistas de todo el mundo, con cámaras, teléfonos satelitales, micrófonos y trípodes, se encuentran apostados en un costado de la pista para tener la mejor imagen. "¿Cuándo llegan?"; "¿De qué lado?", "¿Cuántos son?", son las preguntas que se oyen.
El clima es de frenesí, hay barro por todos lados -algo que a los marines en realidad parece gustarles, porque se sienten más en su salsa en terrenos adversos-, y un vocero de la Task Force Hawk es el que calma la ansiedad.
Se trata del teniente coronel Garrie Dornan, que no hace otra cosa que repetir a los periodistas que "no existe otra fuerza en el mundo capaz de poner todo esto en funcionamiento en tan poco tiempo", que "la misión prioritaria de los Apache es la de proteger a las fuerzas que están aquí", y que "los Apache son parte de la campaña aérea de la OTAN".
"Esto no es un show"
Dornan, con sentido del humor y ojos celestes, no quiere decir cuál será el plan de operaciones de estos helicópteros de ataque, ni su futuro emplazamiento. Como tampoco confirmar algo que es un secreto a voces: que servirán para una ofensiva terrestre en Kosovo, que aniquile a las fuerzas serbias. "Esto no es un show del ejército, es una operación coordinada, un esfuerzo significativo de la OTAN, pero no hay fecha para una ofensiva terrestre", dice.
¿Por qué tardaron tanto en llegar los Apache? "No creo que haya habido retraso si tenemos en cuenta las condiciones actuales. No es tarde", contesta.
Una mujer marine, en tanto, entrega a los periodistas información sobre los tan mentados Apache. La organización del show es perfecta.
Mientras sigue la espera, se lee: "El AH-64 Apache es el helicóptero de ataque por excelencia del ejército. Es una aeronave de reacción rápida, que puede volar bajo y en profundidad, para destruir, desintegrar o cancelar fuerzas enemigas. El Apache está diseñado para combatir y sobrevivir durante el día, la noche y en condiciones meteorológicas adversas en todo el mundo. Los Apache fueron usados en Panamá, Kuwait, Bosnia y en la Guerra del Golfo".
Son las cinco de la tarde y cinco helicópteros levantan vuelo. El ruido es infernal, así como el polvo y el viento provocado por su movimiento. La excitación aumenta y se corre el rumor de que estos aparatos que acaban de salir escoltarán a los míticos Apache, que, aseguran, ya han despegado de Brindisi.
"No se preocupen, si se quedan un poco más, en algún momento los verán llegar. ¿Dónde? Van a aterrizar en algún lugar de esta área, que no puedo especificar", dice, conciliador, el teniente coronel Dornan.
Once minutos después de las seis de la tarde, cuando atardece sobre las montañas de Skanderbeg, a cuyos pies queda el aeropuerto de Rinas, en el horizonte se entrevé una nube negra: son los Apache, un mito, acompañados por helicópteros de carga Chinook y helicópteros livianos Blackhawk. Un ruido ensordecedor, aire contaminado y viento acompañan su llegada triunfal.
Mientras queda confirmado que la OTAN ha dado un paso muy importante hacia una guerra más real y verdadera, saltan a la vista pilas de botellas de agua mineral, abandonadas al costado de la concurrida pista de aterrizaje. Se trata de ayuda para los desesperados refugiados de Kukes, en la frontera norte del país, donde los niños mueren deshidratados.
1
2Esquivar drones y misiles: el arduo trabajo de los pilotos de aerolíneas durante la guerra en Medio Oriente
3Trump amenazó que Irán hoy “será golpeado con fuerza” y que extenderá sus ataques a más objetivos
4Estados Unidos e Israel bombardearon un importante depósito de petróleo en Teherán: las impactantes imágenes



