
Los cambios que delinean el nuevo mapa del mundo
Siguen surgiendo naciones soberanas
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Cambia, todo cambia. Y el mapa mundial no es la excepción. Las primeras modificaciones del globo en este nuevo milenio están a punto de producirse. En menos de dos meses, el pequeño territorio de Timor Oriental se convertirá en la nación más nueva del planeta. Y antes del fin de junio próximo Yugoslavia cambiará su nombre por Serbia y Montenegro.
A pesar de la expansión de la globalización hasta todos los rincones del planeta y de la tendencia a trabar alianzas regionales, en la última década diez territorios eligieron independizarse, además de las repúblicas que recuperaron su autonomía tras la desaparición de la URSS. Estos nuevos países son ahora parte de las 193 naciones de la Tierra -191 reconocidas por la ONU, más el Vaticano y Taiwan-, algunas de las cuales, como si los cambios fueran pocos, modificaron su nombre.
En forma pacífica o mediante sangrientas guerras, los territorios buscaron autogobernarse por motivos que van desde cuestiones de identidad, culturales o de raza, hasta nacionalismos, luchas religiosas, o reivindicaciones políticas. En la última década, los nuevos países surgieron a partir de procesos de descolonización -sólo quedan 17 territorios administrados por otra nación, según datos de la ONU- o de secesión, el motivo más frecuente en las últimas declaraciones de independencia.
La democracia más nueva
El más reciente ejemplo en la lista de países que lograron su autonomía es Timor Oriental, actualmente bajo administración de la ONU y que proclamará su independencia el 20 de mayo próximo.
Su historia reciente está marcada por los enfrentamientos políticos, la violencia y el éxodo de la población. Esta mitad de isla del sudeste asiático fue colonizada por Portugal en 1514 y cuando los europeos se retiraron, en 1975, Indonesia invadió el país y se quedó allí por casi 25 años, período durante el cual un fuerte movimiento independentista se dispersó por el territorio.
Fueron años de violencia y violaciones de los derechos humanos. Pero finalmente, en 1999, Indonesia ofreció a los timorenses la posibilidad de independizarse y se realizó un referéndum en el que más del 80% optó por el sí. Tras la votación, milicias anexionistas y elementos del ejército indonesio desencadenaron una violenta represión.
Desde la retirada indonesia, Timor Oriental está bajo la administración de la ONU y la situación en el país mejoró gracias a la ayuda de las agencias internacionales, que se ocuparon de cuestiones básicas de alimentación, salud y vivienda.
No muy lejos de Timor, Palau, un archipiélago de las Carolinas, en el Pacífico, también se independizó. Luego de tres décadas como fideicomiso de la ONU bajo administración de los Estados Unidos, sus habitantes optaron por la autonomía, en un referéndum en 1978, y no por integrar los Estados Federados de Micronesia. Tras numerosas idas y venidas, un estatuto de libre asociación con los Estados Unidos se aprobó en 1986 y luego se ratificó en 1993. El 1° de octubre de 1994, Palau dejó finalmente atrás 47 años de administración fiduciaria y se convirtió en una nación independiente, con un gobierno constitucional en libre asociación con los Estados Unidos, un status similar al de Puerto Rico.
En Africa, la última nación que se independizó fue Eritrea, una ex colonia italiana durante décadas, hasta que en 1941 fue ocupada por Inglaterra. En 1952 la ONU la declaró entidad autónoma federada con Etiopía. Sin embargo, en 1961 Etiopía anexionó a Eritrea unilateralmente, lo que desencadenó una lucha de treinta años por la independencia, que costó unas 65.000 vidas y terminó en 1991 con el triunfo de los eritreos.
En 1993 se realizó un referéndum en el que se aprobó la independencia en forma casi unánime, lo que se formalizó el 24 de mayo de ese año.
Mantener la identidad
Amanuel Giorgio, primer secretario de la misión permanente de Eritrea ante la ONU, resume los motivos de la lucha por la independencia: "Durante la colonización italiana desarrollamos nuestra propia identidad. Teníamos nuestra propia bandera y ellos nos la quitaron. Queríamos tener nuestro propio gobierno. No fue una guerra por razones culturales, religiosas o de raza. Fue una cuestión de identidad, que queríamos mantener".
En Europa del Este, Checoslovaquia, que congregaba a checos y eslovacos, se escindió tras la caída del bloque comunista. En 1993 ambos grupos decidieron separarse pacíficamente y desde entonces existen la República Checa y Eslovaquia.
La división política de la históricamente inestable zona de los Balcanes se vio revolucionada a principios de la última década, cuando la Yugoslavia post-Tito -compuesta por Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia- comenzó a despedazarse según sus líneas étnicas. En 1991, Eslovenia, Croacia y Macedonia se independizaron, y Bosnia lo hizo en 1992. Las restantes repúblicas, Serbia y Montenegro, proclamaron una nueva República Federal de Yugoslavia en 1992.
Otros territorios esperan su turno para unirse al grupo de los países independientes. El caso más resonante es el reclamo palestino por tener un Estado soberano. También hay dos territorios en proceso de descolonización, Nueva Caledonia -administrado por Francia- y Tokelau -administrado por Nueva Zelanda-, que están próximos a realizar un referéndum y elegir independizarse o continuar formando parte de otro país. Los cambios en el mapa no se detienen.
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