Los desafíos que podrían impedir un acuerdo definitivo entre Estados Unidos e Irán
Las diferencias sobre el programa nuclear, el levantamiento de sanciones, el estrecho de Ormuz y el papel de Israel amenazan con frustrar un entendimiento permanente
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WASHINGTON.- Cuando los negociadores de Estados Unidos e Irán se sienten frente a frente este viernes en Suiza, tras casi cuatro meses de guerra, lo harán con la posibilidad de alcanzar un acuerdo histórico, pero también con una larga lista de obstáculos que podrían hacer descarrilar las conversaciones.
Si bien nadie descarta un avance, la mayoría de los analistas duda de que ambas partes logren sellar un acuerdo integral dentro de los 60 días previstos en el memorándum de entendimiento aprobado esta semana por el presidente Donald Trump y las autoridades iraníes.
Ese pacto interino postergó los asuntos más difíciles para una segunda etapa de negociaciones, sin ninguna garantía de que puedan resolverse. Estos son los principales puntos de conflicto.
¿Podrán cerrar la brecha sobre el programa nuclear?
El futuro del programa nuclear iraní, que Trump presentó como la principal justificación para iniciar la guerra, es el asunto con mayor potencial para hacer fracasar las negociaciones.
El presidente estadounidense ya celebró el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares, aunque esa promesa no difiere demasiado de los compromisos que Teherán viene formulando desde hace años.

El verdadero conflicto gira en torno a las reservas iraníes de uranio enriquecido a niveles cercanos al necesario para fabricar una bomba. Trump exige que ese material sea enviado al exterior o destruido. Irán rechaza ambas opciones, aunque dejó entrever que podría aceptar diluir el uranio.
Otro punto espinoso es el futuro del enriquecimiento de uranio. En distintos momentos, Washington reclamó que Irán renuncie completamente a esa actividad, mientras que Teherán sostiene que no abandonará un derecho que considera soberano.
Fuentes cercanas a las negociaciones señalaron que anteriormente ambas partes analizaron la posibilidad de establecer una moratoria de entre cinco y veinte años, aunque el consenso sigue siendo esquivo.
También permanece abierta la discusión sobre el nivel de inspecciones internacionales que Irán aceptaría, similar al contemplado en el acuerdo nuclear alcanzado por Barack Obama en 2015 y abandonado por Trump tres años más tarde.
¿El estrecho de Ormuz puede volver a complicar el escenario?
Otro foco de tensión es el estrecho de Ormuz, cuya interrupción parcial por parte de Irán, tras los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, provocó una fuerte conmoción en los mercados energéticos mundiales.
Según el memorándum de entendimiento, la vía marítima volverá a abrirse este viernes, aunque las compañías navieras mantienen una actitud de cautela.
Washington sostiene que el tránsito será gratuito, mientras que Irán insiste en conservar algún tipo de control administrativo sobre el paso, una influencia estratégica que ganó durante la guerra y que no parece dispuesto a ceder.
¿Qué pasa con las sanciones y fondos congelados?
Otro de los grandes desacuerdos pasa por el levantamiento de las sanciones económicas. Irán exige que Trump elimine rápidamente las restricciones y desbloquee miles de millones de dólares en activos congelados. Estados Unidos, en cambio, propone un alivio gradual condicionado al cumplimiento de los compromisos iraníes.
De acuerdo con el texto del memorando difundido el miércoles, Irán recuperará de inmediato la posibilidad de exportar petróleo, una concesión que ya generó críticas entre los sectores más duros de Washington, que consideran que Trump está cediendo demasiado.

Aun así, el presidente estadounidense podría mostrarse reticente a liberar fondos iraníes en el corto plazo. El acuerdo ya comenzó a ser comparado con el firmado durante la administración Obama, a quien Trump criticó reiteradamente por devolver dinero iraní retenido.
¿Puede Israel convertirse en un factor de desestabilización?
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que desempeñó un papel decisivo para convencer a Trump de lanzar la ofensiva militar, dejó claro que Israel no se considera obligado por ningún acuerdo entre Washington y Teherán respecto de su campaña contra Hezbollah en el Líbano.

Aunque los enfrentamientos disminuyeron después de que Trump cuestionara públicamente a Netanyahu esta semana, una nueva escalada militar podría poner en peligro las negociaciones. Irán sostiene, además, que el acuerdo contempla también un alto el fuego en el Líbano.
¿Habrá un choque de estilos de negociación?
La delegación estadounidense, integrada por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, deberá negociar con diplomáticos iraníes acostumbrados a procesos largos y complejos.
Mientras Trump exige resultados rápidos, Irán suele apostar por negociaciones prolongadas, una diferencia que ya hizo fracasar rondas anteriores.

El mandatario estadounidense afirmó que esta nueva etapa será “más sencilla” que la primera y ambas partes tienen incentivos para cerrar el conflicto. Trump enfrenta crecientes presiones internas por el aumento del precio de la nafta, mientras que Irán llega debilitado tras meses de desgaste militar y económico.
Sin embargo, expertos creen que el equipo estadounidense podría carecer de la experiencia técnica necesaria para negociar un acuerdo tan complejo frente a diplomáticos iraníes con amplia trayectoria. Los 60 días previstos podrían resultar insuficientes: el acuerdo nuclear de Obama demoró cerca de dos años en completarse.
Incluso si se alcanza un entendimiento, persisten dudas sobre su implementación. Trump también promovió el año pasado un cese del fuego entre Israel y Hamas en Gaza, pero ese proceso terminó estancándose.
¿La desconfianza puede ser un obstáculo?
Irán mira con enorme recelo a Trump, que ordenó dos ataques militares en medio de procesos de negociación durante el último año.
La disposición iraní a hacer concesiones también dependerá de la posición del nuevo líder supremo, el ayatollah Mojtaba Khamenei, considerado más inflexible que su padre, muerto junto con otros miembros de su familia en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel.
Del lado estadounidense también predominan las sospechas. Funcionarios de la Casa Blanca afirman que en negociaciones anteriores Irán utilizó las conversaciones para ganar tiempo, por lo que observarán con atención si esta vez existe una voluntad real de avanzar.
Si ambas partes no consiguen superar estas diferencias para alcanzar un acuerdo integral, todavía queda abierta la posibilidad de firmar un entendimiento limitado o extender las negociaciones, aunque con el riesgo permanente de que el conflicto vuelva a estallar.
Otros factores que podrían hacer fracasar las conversaciones
- Que Trump ceda a las presiones de los sectores más duros de Washington y reduzca el margen para hacer concesiones.
- Que los sectores más radicales del régimen iraní obliguen a sus negociadores a endurecer su posición.
- Que las distintas interpretaciones del memorando de entendimiento generen expectativas incompatibles entre ambas partes.
- Que Trump retome el tono de amenazas utilizado durante la guerra y provoque una ruptura de las conversaciones.
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