Los nudistas en Europa ya tienen hoteles y hasta un pueblo propio
En El Fonoll, España, los 600 habitantes practican el naturismo; hay más cultores
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BARCELONA.- El nudismo pisa más fuerte que nunca en Europa. No sólo por la multiplicación de servicios para quienes lo practican, sino, en este verano que aún no terminó, por la conjunción de actividades hasta ahora inéditas, como la primera maratón, un congreso internacional con sus delegados como Dios los trajo al mundo y hasta marchas de protesta con miles de personas sin más que sandalias.
"Esto va en aumento", dijo Emili Vives, que, como prueba de ello, regentea a cien kilómetros de aquí el "único pueblo de toda España que es enteramente naturalista", dijo. El sitio se llama El Fonoll, en Tarragona, quedó abandonado tras la Guerra Civil y hoy, convertido en la meca del nudismo, tiene capacidad para 600 personas y planes de crecimiento.
En la otra punta de la península, en la playa almeriense de Vera, sobre la Costa del Sol, funciona el Vera Playa Club, que se jacta de ser "el único hotel íntegramente nudista de España". Elegido especialmente por familias con hijos, su enorme estructura rodea una piscina decorada con palmeras donde transcurre buena parte de la actividad del lugar y que, según se informó, tuvo lleno total.
Las playas de la zona acaban de ser escenario de reivindicaciones inéditas, como la marcha de miles de nudistas contra el avance de planes urbanísticos avalados por el ayuntamiento. "Para hacer dinero nos quieren reducir a una reserva", dijeron los manifestantes, en guerra contra sus adversarios, a quienes llaman despectivamente "los textiles".
Los amantes del desvestirse prefieren hablar de naturismo, porque sostienen que lo suyo no es una moda, sino una forma de entender la vida. "Por lo común, quien lo practica de verdad no fuma ni bebe, tiene un enorme respeto por la libertad individual y se levanta y se acuesta con el sol", dicen en el camping de El Portús, en la playa de Cartagena.
También más barato
Una rápida comparación de precios revela que el veraneo naturista es bastante más accesible que el común. Aun así, la creciente marea de cultores redunda en cifras interesantes, a tal punto que en Francia -con los mejores centros europeos, según los entendidos- las ganancias no bajan de los 120 millones de euros por verano.
En cantidad de cultores, Alemania parece ir a la cabeza, con el 16% de la población declarada naturista o, lo que es lo mismo, cerca de 12 millones de personas. Le siguen Holanda, con el 11%, y Dinamarca, con el 10%, según cifras de la Federación Internacional de Nudismo.
Hasta Gran Bretaña, con sol menos generoso, comparte a menor ritmo la tendencia y asiste a la proliferación de una veintena de playas concentradas más bien en la zona sudeste de Inglaterra, en los entornos de Devon, Dorset, Sussex, Kent, Essex, Suffolk, Norfolk y en la isla de Arran. "Por el clima, lo que más se desarrolla son centros con piscinas", se indicó.
En España hay cerca de 400.000 practicantes, pero, con un enorme desarrollo de centros y playas nudistas a partir de los años 70, se convirtió en paraíso para nudistas de Alemania, Holanda y Bégica, que prefieren su clima y sus costas. Lo cierto es que los hay en toda la geografía peninsular, incluidas Galicia y sus frías playas atlánticas.
"Aquí son más los que se desnudan en la playa que quienes practican la filosofía profunda. Hay gente de todas las edades, pero quienes más tiran del carro tienen de 35 para arriba. Hay un bajón en la adolescencia y primera juventud. Tal vez porque el pudor es un sarampión que se cura con los años", dicen en la Federación Española de Nudismo (FEN).
Sus estadísticas hablan de un curioso fenómeno para la sociedad que en los setenta alardeó de destape, al revelar que el nudismo se practica mucho más de lo que se dice. Sobre 1200 nudistas consultados, sólo el 10% dijo hacer pública su preferencia sin problemas, mientras que el 14% contestó que jamás lo comentaría. En medio queda el enorme espacio gris de quienes lo admiten sólo en un reducido círculo, y no siempre.
"Es muy raro que un naturista muestre fotos de sus vacaciones en la oficina", dijo uno de los vocales de la FEN. "Yo prefiero que esto se sepa poco. Lo que me gusta de mis vacaciones es el silencio, la paz y poder desconectarme en contacto con la naturaleza. No me haría gracia que apareciera gente del trabajo", acotó un habitual visitante de El Portús.
La sorpresa es que la mayoría de los centros tienen rigurosos reglamentos que, por ejemplo, limitan el uso de cámaras fotográficas, la música alta y las conversaciones sobre temas políticos y religiosos. Y no son pocos los que, tal vez para evitar suspicacias, no admiten la presencia de hombres solos.
"Pero yo diría que la característica central es la repetición. Es muy raro que quien haya pasado por un centro naturista no regrese. Nosotros tenemos gente que viene todos los años y que ya no soporta las vacaciones en un una playa normal. Y lo primero que queda afuera es el morbo", agregó Vives. Los números y las familias que llegan de toda Europa parecen darle la razón.
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