Los protagonistas del conflicto, entre actores locales y externos

Moreno, Correa, los indígenas, el FMI y hasta Venezuela, en el centro de la crisis ecuatoriana
Francesco Manetto
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10 de octubre de 2019  

QUITO.- La crisis desencadenada en Ecuador hace una semana tiene actores en el escenario y otros entre bambalinas. La mayoría trabaja en la primera línea de la política nacional o representa a un sector importante de la población, pero también hay factores que operan desde el extranjero.

Lenín Moreno. El presidente ganó las elecciones de 2017 como sucesor de Rafael Correa, de quien fue vicepresidente. Iba a ser el guardián de las esencias del llamado "socialismo del siglo XXI". Sin embargo, se distanció pronto de la anterior gestión y rompió puentes con su antecesor, que hoy vive en Bélgica y está inmerso en una decena de procedimientos judiciales. Moreno, que defendió siempre su fidelidad a unos principios progresistas, emprendió algunos virajes también en materia de política económica. Ante la escalada de las protestas, declaró el estado de excepción, optó por trasladar la sede del gobierno de Quito a Guayaquil y acusó a Correa de intentar derrocarlo dirigiendo las protestas, encabezadas por las comunidades indígenas.

Los indígenas. En Ecuador son especialmente reivindicativos y, a veces, beligerantes con el gobierno. No importa quién esté al frente. Había ocurrido en algunos territorios con Correa. La semana pasada se sumaron a las protestas iniciadas por el gremio de transportistas ante el alza del precio del combustible por la quita de subsidios ordenada por Moreno. La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) también decretó un estado de excepción en respuesta a la que calificó como "brutalidad y falta de conciencia de la fuerza pública". Consideran que las medidas "afectan al conjunto de la sociedad ecuatoriana y deterioran las condiciones de vida y existencia de los sectores populares más vulnerables del país". Anteayer, encabezaron el intento de tomar la Asamblea Nacional. Y ayer lideraron una huelga general, a la que se sumaron los principales gremios de sindicalistas que se oponen a reformas laborales impulsadas por el gobierno.

Rafael Correa. El expresidente, que gobernó Ecuador durante una década, lleva meses como líder de una cerrada oposición a Moreno desde Bélgica. Aún habla con dejes de mandatario y cuenta con varios grupos de apoyo y simpatizantes en el país. Se considera una víctima de la Justicia y cree que la conmoción social generada por estas protestas justifica un adelanto electoral. Correa fogonea las manifestaciones en contra del Ejecutivo, pero niega estar al frente de ellas. Aunque su implicación directa está por demostrarse, en el trasfondo de esta crisis resulta decisiva su disputa con Moreno.

FMI. El organismo, que había sido el peor fantasma del anterior gobierno, aplaudió la semana pasada las medidas adoptadas por Moreno. "Las reformas anunciadas por el presidente tienen como objetivo mejorar la resiliencia y la sostenibilidad de la economía ecuatoriana y fomentar un crecimiento sólido e inclusivo", señaló en un comunicado. El presidente recompuso las relaciones con el FMI y en febrero pasado acordó un rescate de 4200 millones de dólares a cambio de impulsar nuevas reformas estructurales.

El factor Venezuela. Moreno vinculó la crisis también a ese país, que atraviesa por una emergencia económica y social sin precedente. Nicolás Maduro se convirtió para varios líderes de la región en el culpable de sus vendavales internos. En definitiva, acusan al chavismo de un intento de desestabilizar. Maduro negó una injerencia, pero celebró las protestas. "El FMI quiere imponer en América Latina su modelo excluyente, oligárquico, que beneficia al capital. Por eso el pueblo de Ecuador está en las calles", dijo.

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