
Los republicanos cierran filas en torno a Romney
Tras su victoria en otros tres estados, crece la presión para que se defina la candidatura
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WASHINGTON.- Lo decía, días, atrás, el ascendente senador Marco Rubio: "Este juego se ha terminado y Mitt Romney es el candidato republicano para las elecciones de noviembre próximo".
Lo clamaba el hombre que sedujo al conservador Tea Party y lo repetían otros en el partido, hartos de una campaña interna que ya no tiene margen matemático de darse vuelta y que, de prolongarse, sólo extendería la evidencia de fractura y confusión.
Una situación que, hasta ahora, no ha hecho sino favorecer la opción del demócrata Barack Obama para las elecciones presidenciales de noviembre.
Sobre el coro de voces republicanas que vienen pidiendo el fin del proceso de disputa interna para elegir al candidato Mitt Romney se encaminaba anoche a ganar otros tres estados -Maryland, Washington DC y Winsconsin- y ponerse ya muy lejos de los tres contendientes que, sin dar el brazo a torcer, le disputan el puesto.
"Este partido no se terminó. No tenemos por qué aceptar ese latiguillo de que Romney es el presidenciable inevitable", protestó ayer, poco antes de que abrieran las urnas, el ultraconservador Rick Santorum, el aspirante que, aun habiendo hecho buena batalla, está muy lejos de poder desplazarlo.
Romney llegó ayer a la triple prueba electoral tras haber ganado en 15 de los 27 estados que celebraron internas, mientras que Santorum se impuso en sólo diez.
Mucho más atrás vienen el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, que ganó sólo en dos -Georgia y Carolina del Sur- y mucho más atrás, todavía, el liberal Ron Paul, que no ganó en ninguno.
Pero es en la batalla por los delegados donde las diferencias son aún más abrumadoras. Romney tiene ya exactamente la mitad de los 1142 representantes que hacen falta para asegurarse la candidatura; esto es, 572 votos.
Santorum está muy por detrás, con 272, mientras que los otros dos aspirantes, Gingrich y Paul, vienen muy lejos, con 135 y 51, respectivamente.
"Si Santorum quiere disputarle a Romney en las primarias, tendría que ganar en casi todas las elecciones que faltan, y eso es imposible", decía ayer el senador y ex candidato presidencial republicano John McCain.
La conjetura anoche era si finalmente Santorum daría el paso al costado que se le viene pidiendo y si, por lo tanto, la parada de ayer era la última del tren en el que cabalga su candidatura. Pero el hombre de Pensilvania no parecía dispuesto a ceder.
Obama, mientras tanto, hace su agosto y carga contra la "visión radical" que los republicanos -dice- quieren imponer en la vida política norteamericana. "Piénsenlo bien, se están inclinando tanto a la derecha que hoy ni siquiera una figura como Ronald Reagan podría ganar las primarias", dijo.
Romney, mientras tanto, se comporta ya como "el elegido inevitable" y habla directamente con Obama como interlocutor, obviando por completo a los otros tres aspirantes republicanos.
Es en ese juego en el que le reprocha al presidente las mismas cosas que usó en el comienzo de su campaña política; esto es, que Obama es un hombre que "quiere llevar a Estados Unidos por un rumbo parecido al que hoy sufre [la castigada] Europa".
"Es hora de que terminemos con este proceso", insistía, en tanto, el ascendente Marco Rubio, un hombre mimado por el conservador Tea Party que, sin embargo, abrió el juego del partido para alinearse detrás del moderado Romney en lugar de Santorum, quien, precisamente, esperaba contar con el respaldo del ala más conservadora.
Anoche, todas las encuestas en boca de urna prenunciaban el triunfo de Romney en los tres estados. Según las proyecciones de la cadena CNN, Romney le ganaba en Wisconsin a Santorum con el 43% de los votos frente al 35%. Este estado era el más crítico para Romney, ya que su rival ultraconservador encabezaba las encuestas allí a principios de año.
En Maryland, en tanto, el candidato favorito lograba el 49% de los votos, frente al 28% de Santorum.





