
Los Zetas, dueños de las rutas de migrantes
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CIUDAD DE MEXICO (El Universal/GDA).– El cartel de Los Zetas controla las rutas y las bandas del tráfico de indocumentados en el sudeste de México y en la frontera de Tamaulipas con Estados Unidos, desde hace al menos diez años.
Osiel Cárdenas Guillén, en ese entonces jefe del cartel del Golfo y quien reclutó entre militares de elite a Los Zetas, decidió ampliar sus actividades del narcotráfico hacia el cobro de comisiones a los grupos de contrabandistas de humanos y mercancías, según informes de la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR).
Con la ayuda de pandillas reclutadas y suficientemente armadas a lo largo de por lo menos siete estados del país, Los Zetas permiten a las organizaciones de traficantes de humanos el traslado de migrantes ilegales. Los indocumentados suelen pagar entre 3000 y 5000 dólares por llegar a los Estados Unidos. Muchos de ellos son extorsionados o asesinados, como en el caso de los 72 inmigrantes masacrados en un rancho de Tamaulipas, la semana pasada. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, unos 20.000 migrantes (principalmente centroamericanos) son secuestrados cada año por las mafias.
El dominio de Los Zetas sobre las rutas de paso de los inmigrantes ilegales se extiende por todo el país, desde el Sur (Quintana Roo, Yucatán, Tabasco, Chiapas y Oaxaca) y el centro (Veracruz) hasta la frontera norte (Tamaulipas), la misma ruta que siguen muchos cargamentos de droga. Según documentos oficiales, a lo largo de esta ruta, las mafias contarían con la ayuda de agentes de Migración y de la policía federal, y con la complicidad de algunas autoridades provinciales.
En todos esos estados, los grupos delictivos disponen de ranchos o casas de seguridad, así como de ómnibus, tráileres o camionetas para cruzar las carreteras repletas de indocumentados procedentes de Cuba, América Central, América del Sur, o bien de Asia o Medio Oriente, de acuerdo con expedientes de investigaciones realizadas por la PGR.
El cartel de Los Zetas ha recurrido a asesinatos, extorsiones y amenazas para mantener su poderío frente a las bandas de traficantes de humanos o "polleros", como se los conoce en el argot criminal a quienes trasladan a la frontera norte a los indocumentados.
Según las autoridades mexicanas, Los Zetas cobran una cuota por cada uno de los indocumentados que pretenden pasar los "polleros" a la frontera norte. La vigilancia y control de las fronteras norte y sur de México les permiten a los narcos conocer perfectamente a los "polleros" que tratan de trasladar a los inmigrantes ilegales.






