
Lula: la Argentina es una "republiqueta"
Dijo que, a diferencia de nuestro país, Brasil no quebrará; arremetió contra Bush al afirmar que sólo piensa en hacer la guerra Sus asesores intentaron luego relativizar sus declaraciones Usar a la Argentina como mal ejemplo se convirtió en un lugar común en Brasil
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SAN PABLO.- "La economía brasileña está fragilizada, así que no podemos jugar. Este país no es una republiqueta, no es la Argentina. Este país no quiebra." La frase de Luiz Inacio "Lula" da Silva, el candidato a presidente de Brasil que puede ganar en la primera vuelta de las elecciones dentro de doce días, cayó como una bomba.
Favorito a convertirse en el presidente de la décima potencia económica del mundo, Lula logró en una sola entrevista crear problemas diplomáticos con el vecino y principal socio de Brasil en el Mercosur y con la mayor potencia del mundo.
"Estados Unidos tiene un presidente que de cada diez palabras que dice, nueve son para crear una guerra", afirmó el candidato del Partido de los Trabajadores acerca de George W. Bush.
En momentos en que la economía financiera de Brasil está en situación crítica (ver aparte) debido a que los inversores temen que la posible victoria de Lula genere desestabilización política y económica, el candidato atacó indirectamente a los inversores extranjeros, que no sólo invierten en este país sino que también son indispensables para cubrir los déficit.
A los dueños de esos capitales, Lula les mandó un mensaje: "De la misma forma en que no nos metemos en la cuestión de la falsificación de los balances en Estados Unidos, no vamos a permitir que se metan con los temas de aquí. Hay mucha gente queriendo meterse en los asuntos de aquí. Son economistas, estudiantes, en fin, todo el mundo. Esto parece un vaso de agua bendita, donde todo el mundo quiere meter la mano".
Decenas de testigos
La entrevista fue presenciada por decenas de testigos en la sede del grupo de medios Estado de San Pablo, que invitó a todos los candidatos -un día cada uno- a prestarse a un reportaje.
Tras las repercusiones generadas por la frase de Lula en relación con la Argentina, asesores del Partido de los Trabajadores se contactaron con LA NACION para negar que el candidato haya comparado al país con una republiqueta. "Frente a versiones equivocadas, quiero aclarar que en ningún momento él se refirió de manera irrespetuosa a la Argentina, país cuya grandeza aprendimos a admirar y que será nuestro indispensable aliado en la reconstrucción y el fortalecimiento del Mercosur, en el caso de que ganemos las elecciones", dijo André Singer, el vocero de Lula.
"Pueden estar seguros (los argentinos) de que la República Argentina goza de la mayor estima, respeto y solidaridad de parte de Luiz Inacio "Lula" da Silva." Fue inevitable recordar las disculpas del presidente uruguayo, Jorge Batlle, después de haber dicho que "los argentinos son todos ladrones, del primero al último".
Las últimas encuestas, que muestran que las intenciones de voto para Lula están oscilando entre el 42% y el 44% -lo que lo situaría al borde del 50% de los votos válidos necesarios para ganar en la primera vuelta- dejaron el mercado financiero en "alerta rojo".
Ante el temor a que Lula sea el vencedor -declarado a LA NACION por analistas financieros de los bancos locales-, el real se devaluó tanto que ayer ya valía menos que el peso argentino.
¿Por qué ahora y no antes, si Lula viene primero en las encuestas desde hace tiempo? Porque mientras se pensaba que habría una segunda vuelta los inversores confiaban en que el candidato oficialista sería capaz de superar al petista, como ocurrió en oportunidades previas. Pero como el candidato oficialista no despega, en la última semana la idea de una victoria de Lula en la primera vuelta causó pavor entre aquéllos.
Antes de ser acusado de desestabilizar la economía, Lula tomó la delantera: sugirió que el gobierno justifique por qué el dólar está subiendo -dando a entender que habría algún tipo de manipulación para favorecer al candidato oficialista- y llamó al presidente de la Bolsa de San Pablo para pedirle explicaciones sobre la caída bursátil.
Lo que escuchó es que el mercado no se va a tranquilizar hasta que pasen las elecciones y se conozcan los nombres de un nuevo equipo económico.
El temor a Lula ya no es el temor a un radicalismo de izquierda, sino a una supuesta incompetencia para lidiar con una economía frágil y administrar una deuda gigantesca. O como dijo, con diplomacia, el vicepresidente del Banco Santander en Brasil, Miguel Jorge: "No sé si el mercado financiero considera los cuadros conocidos del PT competentes como para asumir el Ministerio de Hacienda y el Banco Central".
Las declaraciones de Lula sobre la Argentina, que causaron tanto impacto en el país aludido, no fueron objeto ni siquiera de un título en los medios brasileños. Es que usar a la Argentina como mal ejemplo se convirtió en un lugar común en Brasil.



