Marie Collins: "Nunca creí que gente del Vaticano iba a ser el problema"
La activista contra el abuso sexual renunció a la comisión creada por el Papa por resistencias internas
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ROMA.- La voz en el teléfono desde Dublín suena cansada, pero firme. La irlandesa Marie Collins, que anteayer hizo pública su renuncia a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores porque no toleró más las "vergonzosas" resistencias que este órgano consultivo tuvo que enfrentar en la curia, dice que no se arrepiente de haberse ido. Víctima de abusos sexuales de un sacerdote siendo niña y referente de la lucha contra la pedofilia, una plaga que manchó como nunca la credibilidad de la Iglesia Católica, en diálogo con LA NACION Collins dice que espera que su portazo -un revés para Francisco- sirva para remover las aguas y que la comisión pueda seguir avanzando. Además, denuncia al clericalismo como una de las causas del problema y señaló que algunos miembros de la curia tienen actitud de superioridad y no respetan que haya una comisión de expertos externos.

-En la carta en la que explicó su renuncia usted enumeró los obstáculos y denunció la falta de cooperación de diversas oficinas de la curia romana, especialmente de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF)...
-Sí, en tres años tuvimos que superar muchas resistencias. Como ya dije, es vergonzoso que una comisión creada por el Papa y respaldada por él para mejorar la protección de los chicos en el mundo haya sido obstaculizada por hombres que están en la jerarquía de la Iglesia, en la administración central de la Iglesia, sobre todo teniendo en cuenta la historia que tiene en el manejo de este tema. Fue manejado tan mal en el pasado que lo único que la comisión quiere es que no se repita. No obstante, hay algunos en el Vaticano que ponen adelante sus peleas internas, su visión clerical o lo que sea, para resistir a una comisión que está intentando con mucho esfuerzo mejorar las cosas. No hay excusas para eso.
-Su presencia le daba a la comisión una gran credibilidad y su salida corre el riesgo de ser utilizada por los que quieren desacreditar el compromiso del Papa en la lucha contra la pedofilia en el clero...
-Yo he estado siempre al ciento por ciento detrás del trabajo de la comisión y creo que el Papa nos ha respaldado. Si la explicación a la resistencia a la comisión es que la misma facción está resistiendo al Papa, y sabemos que el Papa enfrenta resistencias, lo único que puedo decir es que es una desgracia porque están jugando con la vida de los chicos.
-Al renunciar se manifestó consternada por lo que vivió. ¿Ya no tiene esperanza en que las cosas puedan cambiar?
-Todavía tengo algo de esperanza. Pero lo que viví es como un reflejo de lo que pasó cuando, hace 20 años, fui a mi diócesis a denunciar al sacerdote que me abusó. Tenía la esperanza de que, para darles seguridad a otros chicos, lo sacarían de la parroquia y que habría una investigación de la policía. Pero no hubo nada de eso. Cuando me sumé a la comisión creada por Francisco, en marzo de 2014, sabía que íbamos a tener dificultades. Pero nunca imaginé que gente del Vaticano, de la administración central de la Iglesia, iba a ser el problema. Nunca imaginé que aquellos que tenían que implementar nuestras recomendaciones -entre ellas, algo tan simple como acusar recibo de las cartas de las víctimas- iban a ser quienes iban a rechazarlas. Esto me hizo enojar y me dejó sin esperanza. Aunque espero que la comisión siga adelante con el trabajo y que la salida a la luz de esta resistencia pueda ayudar a removerla. En la comisión hay mucha gente valiosa y tiene el respaldo del Papa. Pienso que es horrible lo que está pasando y que en el futuro deberán ser los laicos quienes trabajen en estas cosas y que el clericalismo deberá morir.
-¿Hubo clericalismo en la falta de colaboración de la CDF?
-Pienso que la influencia del clero en los asuntos políticos es la raíz del problema. Todavía existe en algunos miembros de la curia una actitud por la que sienten que ellos son superiores y que saben más que nadie. No parecen respetar que haya una comisión de expertos, considerados outsiders, formada por hombres y mujeres. Y esto, pese al hecho de que el Papa obviamente respeta a la comisión, y la respeta al punto de aprobar sus recomendaciones.
-¿Cómo se siente luego de la renuncia?
-Bien. No me arrepiento de haber trabajado tres años en la comisión y tampoco de haber renunciado, porque en este punto era algo que sentía que tenía que hacer para respetar mi propia integridad. Siento que hice lo correcto. Espero que la renuncia pueda abrir algunos ojos y que el mundo sepa que si bien la comisión está trabajando duro, las cosas no están funcionando bien. Espero que mi salida pueda mover las cosas hacia adelante más rápido que si me hubiera quedado.
-¿Piensa que la falta de colaboración que usted ha denunciado es una resistencia sólo a la comisión o una resistencia a Francisco?
-Obviamente no sé con seguridad la respuesta, pero como la comisión es algo que el Papa respalda, que considera importante, la resistencia al Papa bien puede reflejarse en la resistencia a la comisión.
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