Más que un cuento de hadas: de hija de un artesano pobre a la mujer más rica de China

Zhou Qunfei, de 45 años, es la dueña de Lens Technology, la empresa que fabrica las pantallas de tablets y teléfonos de Apple y Samsung; a los 16 años dejó el colegio, su provincia y su familia para irse a trabajar al polo industrial chino
Macarena Vidal Liy
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23 de agosto de 2015  

PEKÍN.- Había una vez una Cenicienta sin hada madrina ni príncipe millonario que le facilitara las cosas. Y para la que el cristal que le abrió la puerta a la fortuna no tuvo forma de zapato, sino de pantalla plana.

Si usted tiene un teléfono móvil, es muy probable que su pantalla proceda de las fábricas de Zhou Qunfei. Esta mujer de cara redonda y gusto por los trajes de chaqueta de color rojo es, a sus 45 años, la mujer más rica de China y una de las mayores millonarias del mundo.

Forbes valora su fortuna en cerca de 7000 millones de dólares. Su vida oscila entre Changsha, donde su compañía tiene su sede; Hong Kong, donde reside, y San Francisco y Seúl, donde se encuentran sus principales clientes. Lens Technology, su imperio, fabrica cristal de precisión. Las pantallas de tablets y celulares de empresas como Apple o Samsung son todas cosa suya. Zhou pertenece a una raza especial, la de las empresarias chinas hechas a sí mismas. La mitad de las millonarias del planeta salidas de la nada es de China.

Hasta cierto punto, es resultado de una falta de opciones: la política china sigue siendo cosa de hombres. Ninguna mujer ha conseguido llegar al máximo organismo de poder, el Comité Permanente del Partido Comunista. Pero el "hacerse rico es glorioso" que proclamó Deng Xiaoping fue un mensaje que recibieron tanto hombres como mujeres. Y aquellas con ambición encontraron en el crecimiento de la economía china un amplio campo de oportunidades.

Es un camino que requiere una enorme determinación y, según declaró Zhou a la cadena de televisión de la provincia de Gansu, un enorme deseo de aprender, que considera la clave de su éxito.

Su empresa generó, en 2014, ingresos por más de 2200 millones de dólares. Cuenta con diez subsidiarias repartidas por toda China y emplea a 60.000 personas. Recibe a diario cargamentos de cristal en bruto, que un afanoso proceso de cortado, rallado, pulido y tratado con sustancias antirreflejo y antimanchas transformará en delicadas lentes y flamantes pantallas de apenas medio milímetro de grosor. Lens Technology fabrica el 20,27% de las pantallas táctiles de los teléfonos móviles de todo el mundo, y el 23,37% de las tablets.

Pero Zhou no se considera cualificada para ser una persona famosa. A diferencia de otros millonarios chinos, como el mediático Jack Ma del gigante del comercio electrónico Alibaba, rehúye las comparecencias en público y apenas concede entrevistas. "Creo que es importante no dejarse llevar cuando tenés éxito, y no deprimirse cuando llegan los malos tiempos", dijo al diario de su provincia de origen Hunan Daily.

Esta Cenicienta moderna, la menor de tres hermanos, nació en Xiangxiang, una aldea montañosa de la provincia de Hunan. Su madre murió cuando ella tenía cinco años; su padre, artesano, perdió un dedo y la mayor parte de la vista en un accidente industrial. De esa circunstancia, aseguró Zhou al diario The New York Times, nace su atención por el detalle y su meticulosidad: "Las cosas tenían que estar en el sitio exacto por mi padre o había problemas".

Deseos de aprender

Ella ayudaba en la granja familiar. Aunque excelente en los estudios, los abandonó a los 16 años. Viajó a Shenzhen, en el sudeste de China, que ya despuntaba como polo de desarrollo económico y corazón de lo que se estaba convirtiendo en la "gran fábrica del mundo". Allí encontró el mundo que la escritora Leslie Chang describe en su libro Factory Girls: millares y millares de jóvenes, sobre todo muchachas, llegadas de todo el territorio rural chino, ansiosas de labrarse un futuro. Pero se encontraron trabajando turnos de largas horas por salarios muy modestos, cumpliendo tareas mecánicas. Zhou encontró un trabajo en una fábrica de lentes, donde ganaba menos de un dólar al día. "No había turnos, sólo unas pocas docenas de personas, y pulíamos el cristal. No me gustó", contó a The New York Times.

Duró tres meses antes de escribir una carta de renuncia en la que exponía sus deseos de aprender como argumento para irse. Su jefe quedó tan impresionado que le ofreció una promoción.

En 1993, cuando apenas tenía 22 años, juntó dinero y lanzó su propio taller. Su gran oportunidad llegó en 2001, cuando consiguió un contrato para fabricar las pantallas de los teléfonos móviles de la compañía TCL; en 2003, casada ya con un antiguo compañero de trabajo, Zheng Junlong, dio el salto: Motorola le encargó las pantallas de uno de sus modelos de mayor éxito, el Razr V3. Su ascenso se terminó de consolidar en 2007. Apple lanzaba entonces su iPhone, y su cubierta de cristal llegaba de las fábricas de Zhou. Lens Technology salió a la Bolsa este marzo. Fue un éxito inmediato. Y Zhou se convirtió en la mujer más rica de China.

Ahora Zhou asegura que planea combatir la dependencia que su empresa tiene de Apple o Samsung. Quiere entrar en el mercado de lentes de cerámica e incluso de zafiro. Nuevos materiales para la Cenicienta convertida en la reina del cristal.

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