Masivo rechazo a la ley educativa en Italia
Hubo un paro general y movilizaciones en todo el país
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ROMA.- Una marea humana sin precedente invadió ayer esta capital para protestar contra la reforma educativa aprobada anteayer por el gobierno de Silvio Berlusconi, que significará drásticos recortes presupuestarios para la escuela pública.
La movilización, que paralizó y enloqueció como nunca el tránsito de la ciudad, fue convocada por los principales sindicatos en coincidencia con un paro general de la educación que tuvo gran adhesión en todo el país en rechazo de la llamada "ley Gelmini", por la ministra de Educación, Maria Stella Gelmini.
Pese a la lluvia, miles de docentes, estudiantes y padres llegaron a Roma en trenes y ómnibus especiales desde el norte y el sur de la península. La capital se vio colmada.
Como la manifestación superó todas las expectativas -según los organizadores hubo 1.000.000 de personas y, según el gobierno, 100.000-, por "motivos de espacio", y debido al gran flujo de gente, la marcha se dividió en tres partes.
Un primer grupo, el más grande, con globos y pancartas, se desplazó hasta la Piazza del Popolo, donde tuvo lugar el acto principal. Otro grupo, también gigantesco y formado principalmente por estudiantes, caminó hasta el barrio de Trastevere, donde rodeó simbólicamente la sede del Ministerio de Educación. Y un tercero, que no pudo llegar al centro debido al caos provocado por verdaderos ríos de gente, se juntó en el barrio más periférico de la Magliana.
"Centenares de miles de personas, profesores, estudiantes, padres y personal no docente dieron vida a una extraordinaria manifestación popular", dijo Walter Veltroni, líder de la oposición de centroizquierda.
"El gobierno tiene que escuchar esta protesta, no puede quedarse sordo", añadió.
Como cuenta con una mayoría absoluta en el Parlamento, Berlusconi aprobó la reforma educativa sin tener en cuenta las movilizaciones estudiantiles de los últimos días.
Jornada memorable
En un clima festivo, desde un escenario montado en la Piazza del Popolo, el secretario de la Confederación General Italiana del Trabajo, Guglielmo Epifani, habló de "jornada memorable", subrayó que "un país entero se rebela", y llamó al gobierno a entablar un diálogo para discutir una reforma de la escuela pública consensuada con la gente.
"La fuerza de esta plaza es la fuerza de la democracia y es un escudo para nuestros jóvenes. Aquí está la mayoría del país que no se resigna, que no baja la espalda, que no se detiene", clamó también el líder sindical, que acusó al gobierno de haber disfrazado con una falsa reforma una mera exigencia de caja.
Francesco Dentoni, un maestro secundario consultado por LA NACION, coincidió con este concepto, al asegurar que la reforma Gelmini en verdad lo único que hace es satisfacer los ajustes dispuestos por el ministro de Economía, Giulio Tremonti.
Más allá de que esta reforma ha hecho regresar la figura del maestro único para la primaria, así como el uso obligatorio del guardapolvo y la vuelta del voto en conducta, según Dentoni, lo más importante es que le quita al presupuesto educativo 8000 millones de euros y prevé la jubilación anticipada de 83.000 maestros en tres años.
Por su parte, Raffaele Bonanni, secretario general de la Confederación Italiana de Sindicatos del Trabajo, se manifestó convencido de que "la escuela une a los italianos y será la unidad por la escuela la que salvará la escuela".
"Las elecciones para el futuro deben hacerse con la gente: no se discute de la escuela del pueblo como si se tratara de un consejo de administración", denunció el gremialista.
Aunque la manifestación en esta capital en contra de los recortes fue realmente imponente, también hubo movilizaciones y marchas en muchas otras ciudades del país, como Milán, Génova, Turín, Bolonia, Brescia, Florencia y Nápoles, entre otras.
Pese a los llamados a entablar un diálogo y a la masiva adhesión que tuvieron tanto el paro nacional como la manifestación de protesta, tal como había hecho el día anterior Berlusconi atacó a "una izquierda escandalosa que tiene la capacidad de dar vuelta la verdad y decir lo contrario".
En tanto, el ministro del Interior, Roberto Maroni, advirtió que aquellos que "ocupan abusivamente las escuelas impidiendo a los demás el estudio serán denunciados". Aunque, para no inflamar los ánimos ya caldeados, precisó que "hasta ahora el fenómeno de las ocupaciones ha sido en el marco de manifestaciones fisiológicas de disenso" y "la continuidad didáctica, hasta ahora, está garantizada".


