
Mataron en combate a Savimbi, el líder de la guerrilla angoleña
El gobierno espera terminar con dos décadas de guerra civil
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LUANDA.- La confirmación oficial de la muerte del líder rebelde angoleño, Jonas Savimbi, abatido en un enfrentamiento con tropas militares, revivió ayer la esperanza de alcanzar finalmente una solución negociada al conflicto civil que desde hace 26 años castiga al país africano.
Considerado por el gobierno y las Naciones Unidas el principal obstáculo para la paz, el jefe de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), de 67 años, fue uno de los responsables de llevar al país a una guerra que causó más de medio millón de muertos, 100.000 heridos, cuatro millones de desplazados y la ruina económica de un país rico en diamantes y petróleo.
Tal como lo había anunciado, el gobierno mostró ayer el cadáver del guerrillero por televisión y emitió un comunicado donde pidió a los seguidores de Savimbi que se rindan y pongan fin a dos décadas de violencia. Además, el presidente José Eduardo dos Santos anunció que en los próximos días pondrá en marcha "un programa para el cese definitivo de hostilidades en el país".
"Ahora podremos vivir en paz", dijo David Kodia a los periodistas, uno de los miles de angoleños que salieron a las calles a festejar la muerte de Savimbi. "Ya es tiempo de vivir, la guerra va a terminar", exclamaba a su lado Manassa Joao, un agente de seguridad.
Ante el temor de que se produzcan desmanes, la policía llamó a los angoleños a respetar la ley y el orden. "Pedimos que los ciudadanos mantengan la serenidad y la calma", dijo el ministro del Interior, Fernando da Piedade, en un comunicado.
Miembro de la etnia ovimbundu, un pueblo de agricultores del centro de Angola, Savimbi dedicó su vida a la guerra, primero contra el colonialismo portugués y después contra el gobierno de su país.
Hijo de un estricto pastor protestante y considerado un alumno brillante, el líder rebelde fue uno de los pocos angoleños negros que pudieron ir a la Universidad, donde estudió primero Medicina, en Portugal, y más tarde Ciencia Política, en Lausana, Suiza.
En la década del 60 comenzó a interesarse por la política y a perfilarse como un activista contra el colonialismo. Mientras Angola entraba en guerra para librarse del dominio portugués, Savimbi fundó Unita en 1966, su propio partido político de tendencia anticomunista, que él mismo definió como "un ejército de doce hombres con cuchillos".
Paso a la guerrilla
La independencia de Angola en 1975 no significó el fin de la guerra. La llegada al poder del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), un grupo marxista apoyado por tropas cubanas y con el visto bueno de la Unión Soviética, marcó el paso de Savimbi a la lucha guerrillera, ahora con el nuevo objetivo de liberar a su país de la "amenaza comunista".
Avalado temporalmente por el gobierno de los Estados Unidos, el líder de Unita fue recompensado en 1986 con un viaje a Washington donde el entonces presidente Ronald Reagan lo recibió con honores de jefe de Estado.
Con el fin de la Guerra Fría llegó el declive del líder rebelde. En 1991, tras la firma de los acuerdos de Bicesse, se celebraron las primeras elecciones democráticas, que llevaron nuevamente al MPLA al gobierno con la victoria de José Eduardo dos Santos. Derrotado en las urnas, Savimbi volvió a la clandestinidad.
Los continuos reveses en el campo militar obligaron a la Unita a firmar, en 1994, un nuevo acuerdo de paz en Lusaka. Pero resultó, no obstante, otra pausa en el conflicto que se reanudó más violento que nunca.
Privilegios
Al anunciar su desmilitarización y conversión en partido político, en marzo de 1998, Jonas Savimbi negoció un status especial con importantes privilegios que lo convirtieron en uno de los principales políticos de Angola. Pero la división de Unita y el recrudecimiento de la violencia en 1999 provocaron que el gobierno le revocara los beneficios y decretara una orden de captura por "rebelión armada, sabotaje, tráfico y utilización de métodos de guerra prohibidos".
Acorralado desde entonces, Savimbi fue varias veces dado por muerto. Por eso la cautela y la doble confirmación oficial tras el enfrentamiento con el ejército el viernes. "El Gallo Negro no se rindió", dijo un periodista angoleño usando el sobrenombre de Savimbi. "Empuñó enseguida un arma, pero no le alcanzó, fue asesinado", dijo.
El cuerpo de Savimbi fue sepultado en Lucusse, provincia de Moxico, 1300 kilómetros al este de Luanda, la misma región que dominó por veinte años y que ahora espera la paz.





