Medida extrema de Italia: se dispone a dejar en cuarentena a 12 millones de personas

La Plaza del Duomo de Milán, prácticamente vacía
La Plaza del Duomo de Milán, prácticamente vacía Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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8 de marzo de 2020  • 00:00

ROMA.- En un nuevo intento de contener la epidemia de Covid-19 , que provocó hasta ahora 5883 casos y 233 muertos en Italia , el gobierno de Giuseppe Conte se aprestaba a firmar un nuevo decreto excepcional y urgente, que dispone a partir de hoy y hasta el 3 de abril el cierre y aislamiento de toda la región de Lombardía -cuya capital es Milán- y de otras 11 provincias -Módena, Parma, Piacenza, Reggio Emilia, Rímini, Pésaro y Urbino, Venecia, Padua, Treviso, Asti y Alessandria- de Emilia Romagna, el Véneto, las Marcas y Piamonte.

Salvo permisos especiales o urgencias, quedará prohibido entrar o salir de estas nuevas "zonas rojas" , en una megacuarentena que afectará a más de 12 millones de personas, en un área crucial para la economía de la península y la mayor de Europa puesta en aislamiento.

Desde que se detectó el primer caso italiano de coronavirus, el 21 de febrero pasado, el país dispuso el cierre o cuarentena de 11 pueblos de la provincia de Lodi, al sur de Milán, donde viven unas 60.000 personas, y de Vó Euganeo, pueblo de la provincia de Padua, en el Véneto, que saltó a la fama porque allí tuvo lugar la primera muerte por el coronavirus.

La nueva medida extrema del gobierno de Conte fue tomada en momentos en que siguen creciendo en forma exponencial los contagios y después de que el miércoles pasado otro decreto extraordinario dispuso el cierre de todas las escuelas y universidades del país, así como la prohibición de reuniones públicas.

El decreto también dispuso el cierre de todos los gimnasios, piletas, spas y demás centros deportivos en las áreas mencionadas. Solo podrá haber competencias deportivas al aire libre a puertas cerradas, es decir, sin público. Los centros comerciales deberán cerrar sus puertas, pero solo durante los fines de semana. Deberán cerrar también museos, centros culturales y hasta estaciones de esquí.

Quedarán suspendidas ceremonias civiles y religiosas, incluso las fúnebres. Además, deberán cancelarse todos los eventos organizados, manifestaciones en lugares públicos o privados, incluso los de carácter cultural, lúdico, deportivo y religioso, en cines, teatros, pubs, discotecas, salas de baile, salas de juego, de bingo o de apuestas.

Bares y restaurantes podrán seguir abiertos, pero con la obligación, a cargo del responsable, de hacer respetar la ordenanza de mantener una distancia de seguridad interpersonal de al menos un metro. En caso de violación de esta regla, el dueño del restaurante o bar podrá ser multado con la suspensión de su actividad comercial.

El decreto también dispuso la suspensión de las licencias para médicos y enfermeros y la prohibición del acceso de parientes y visitantes a hospitales, salvo en algunos casos.

El objetivo es frenar lo más posible la epidemia, en un momento en que Lombardía, una de las regiones más ricas de Italia y la más golpeada por el coronavirus, con 2742 contagios, de los cuales 359 en condiciones graves, empieza a no dar abasto. Tanto es así que Lombardía se está viendo obligada a comenzar a trasladar a algunos pacientes internados en terapia intensiva a nosocomios de las regiones vecinas, por falta de camas.

Las normas apuntan a limitar al máximo los traslados y las multitudes. Y paralizarán aún más a Italia que, en otra medida nunca antes vista, también decidió poner en stand-by a su sistema judicial, famoso por ser uno de los más lentos y engorrosos de Europa. Se decidió aplicar una "suspensión ferial" que prevé el bloqueo de los procesos penales y civiles "no urgentes". Quienes no respeten los límites a la circulación y las nuevas medidas restrictivas podrán ser castigados con penas de arresto de hasta tres meses y multas de 206 euros.

Aunque se esperaba una ampliación de las zonas rojas, el cierre de toda la región de Lombardía, donde viven más de diez millones de personas, marcó una nueva escalada de la emergencia y causó aún más alarma entre los italianos, cada vez más aterrados por las devastadoras consecuencias económicas y confinados por la nueva peste.

El borrador del nuevo decreto con esta medida extrema y excepcional, que Conte debería firmar hoy, se filtró a los medios anoche, no casualmente. Desde hace décadas, en efecto, es habitual hacer circular borradores para tomar el pulso de la situación, para ver si eventualmente debe cambiarse algo.

No por nada el gobernador de Lombardía, Attilio Fontana, de la derechista Liga, criticó el decreto, calificándolo como un "gran pasticho".

"No puedo no destacar que el borrador es un gran pasticho, que necesita de aclaraciones de parte del gobierno para permitirles a los ciudadanos entender qué pueden hacer y qué no", dijo Fontana, que hace unos días, en un video con barbijo, anunció que se había impuesto un autoaislamiento porque una colaboradora había resultado positiva a un test de diagnóstico de coronavirus. "La confusión queda en evidencia a partir de los muchísimos llamados que estoy recibiendo yo y quien desde hace días está a mi lado para enfrentar esta emergencia", denunció.

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