
Mensaje de los obispos en EE.UU. a los padres de homosexuales
Sin distinciones: en una carta pastoral, los exhortaron a aceptar y amar a los hijos gays, al advertirles sobre el peligro implícito en el rechazo.
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NUEVA YORK, 1º (ANSA).- Los obispos católicos norteamericanos exhortaron a los padres a aceptar y amar a sus hijos homosexuales, en una carta pastoral destinada a provocar polémicas.
La carta, llamada "Siempre nuestros hijos", es obra del comité sobre el matrimonio y la familia de la Conferencia Episcopal Norteamericana.
En ella, los prelados establecen una sutil diferencia entre orientación homosexual y actividad sexual gay: la primera "es un elemento adquirido" y como tal "no puede ser considerada pecado".
El documento se enmarca en los esfuerzos de la Iglesia para subrayar esta distinción: "En un tema delicado como éste es difícil hacerse entender por la gente", comentó Mary Ann Walsh, vocero de la reunión episcopal.
"Es esencial recordar una verdad fundamental. Dios ama a cada persona como un único individuo. La identidad sexual ayuda a definir la unicidad de la persona, y Dios no ama a uno menos que a otro sólo por ser gay", escribieron los obispos.
Ayuda y comprensión
En las últimas dos décadas, mientras casi todas las otras iglesias abrieron un debate sobre la ordenación de los gays y el papel de los homosexuales en el magisterio eclesiástico, la Iglesia Católica siguió fiel a la enseñanza de que las actividades homosexuales son moralmente erradas.
Pero una creciente presión desde la base llevó nuevamente la cuestión gay a la atención de la Conferencia Episcopal, en 1992.
Cinco años después, con su carta, los obispos tendieron una mano a las familias, describiendo con comprensión el sentido de culpa y de aislamiento de los padres que descubren la homosexualidad de los hijos.
Además, señalan que "un número preocupante de muchachos gays o lesbianas" terminan en la calle después de haber sido rechazados por los padres debido a su orientación sexual.
"No los rechacen para siempre", exhortaron los obispos. "Son siempre sus hijos. Juzgarlos corresponde a Dios, no a ustedes", recordó el obispo Joseph Imesch, de Joilet Illinois, presidente del comité para las prácticas pastorales..



