
Mireya Moscoso asumió ayer en Panamá
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PANAMA.- Mireya Moscoso, la nueva presidenta de Panamá, afirmó ayer que recibió de su antecesor, Ernesto Pérez Balladares, "un país en situación de caos, con los principales centros hospitalarios sumidos en una espantosa miseria".
Moscoso formuló estas declaraciones durante la ceremonia de investidura, en la que rechazó las privatizaciones de instituciones públicas realizadas por el gobierno anterior, las cuales, afirmó "no mejoraron los servicios al usuario y sólo representaron sustanciales incrementos de tarifas, afectando severamente la economía de la población".
La mandataria, que es la primera mujer en asumir la presidencia en la historia de Panamá, pronunció un discurso extremadamente crítico contra la gestión de su antecesor. Sostuvo, entre otras cosas, que se produjo "un insensato endeudamiento público y una constante y descarada corrupción que, de la mano de la impunidad, golpea hoy al pueblo necesitado".
Planes para el canal
Moscoso, que recibirá de Estados Unidos el pleno control del canal de Panamá el 31 de diciembre, se comprometió a administrar la vía interoceánica de manera "eficiente, con absoluta transparencia y responsabilidad".
La presidenta panameña ha dicho varias veces que la transferencia del canal y sus áreas adyacentes abre la oportunidad de desarrollar una estrategia marítima que permita utilizar la vía y sus riberas para nuevas y más productivas actividades, tales como dársenas, astilleros, turismo y diversos medios de transporte.
Moscoso cuestionó "la crisis a la que se ha empujado al sector agroindustrial por el capricho de imponer, de un solo golpe, medidas arancelarias, sin permitir la adecuada reconversión y modernización de la producción nacional, industrial y agropecuaria".
Asimismo, denunció "el abandono de nuestro sistema de administración de justicia, con medidas arbitrarias, inadecuadas e injustificables", y que la mandataria se comprometió a derogar en forma inmediata.
Historia de amor
Moscoso, de 53 años, es viuda del tres veces presidente de Panamá Arnulfo Arias, al que conoció cuando tenía 18 años y él 63. Se casó con el caudillo panameño cinco años más tarde, a los 23, cuando Arias, de 68, debió partir al exilio tras ser derrocado antes de finalizar su tercer mandato. El matrimonio perduró hasta el fallecimiento del líder político.
"El compromiso de este gobierno no se limitará a investigar, combatir y sancionar enérgicamente los actos que atenten contra el orden moral, como la corrupción, sino que deberá ser el mejor ejemplo de comportamiento ético y cívico", destacó la mandataria.
También prometió que librará "una batalla en todos los frentes" contra la pobreza, que afecta al 40 por ciento de los panameños; que disminuirá el desempleo, que actualmente es del 13 por ciento; que mejorará los servicios públicos de salud y educación, y que luchará "sin tregua" contra la corrupción en la función pública.





