
Murió el célebre "Garganta Profunda"
Mark Felt, ex agente del FBI, fue la fuente que dio detalles del escándalo que contribuyó a la caída del presidente Nixon
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WASHINGTON.- Mark Felt, el informante secreto conocido como "Garganta Profunda" que ayudó a acorralar a Richard Nixon, el único presidente de Estados Unidos que renunció a su cargo, acosado por el escándalo Watergate, murió anteayer a los 95 años en su casa de California,.
Catalogado como la "fuente anónima más famosa de la historia norteamericana", Felt padecía una insuficiencia cardíaca congestiva, según informó John O´Connor, amigo de la familia y autor del artículo de la revista Vanity Fair en el que, en 2005, se reveló el secreto del ex número dos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) durante la presidencia de Nixon.
Felt mantuvo el secreto de su identidad hasta 2002, cuando confesó a su amigo que había sido el informante del periodista Bob Woodward, que por aquella época escribía para The Washington Post . "Soy aquel al que llamaban «Garganta Profunda»", dijo Felt a O´Connor.
La decisión de revelar su identidad sorprendió a Woodward y a su colaborador, Carl Bernstein, a quienes Felt ayudó a resolver el escándalo Watergate. La identidad de "Garganta Profunda" fue conocida, hasta 2002, sólo por Woodward y Bernstein. El primero le había prometido a Felt que no revelaría el secreto hasta después de su muerte.
Entre 1972 y 1973, Woodward y Bernstein publicaron en el The Washington Post las filtraciones de "Garganta Profunda". Con ellas, destaparon el escándalo del allanamiento de unas oficinas de la sede del Comité Nacional Demócrata, en el complejo Watergate, en Washington, durante la campaña electoral de 1972. En junio de ese año, una banda de ladrones y ex agentes de la CIA había sido detenida mientras intentaba colocar micrófonos en la sede demócrata.
Tras la reelección de Nixon, en noviembre de 1972, con el correr de los meses el escándalo revelado por Woodward y Bernstein involucró a altos funcionarios del gobierno republicano y de la CIA en prácticas de espionaje contra el Partido Demócrata.
Nixon, que hasta entonces se había declarado inocente, debió renunciar, el 9 de agosto de 1974, tras perder a sus últimos aliados republicanos y comprobar que se encaminaba a un juicio político y a un proceso penal por el que ya habían pasado y habían sido condenados a prisión sus más estrechos colaboradores.
Algunas personas, incluido Nixon y sus asistentes, conjeturaron que Felt era la fuente que vinculaba a la Casa Blanca con la irrupción en la sede del Comité Nacional Demócrata. Pero Felt negó siempre las acusaciones.
Sus críticos, incluidos quienes fueron a prisión por el escándalo Watergate, lo llamaron traidor por engañar al comandante en jefe del FBI. En cambio, sus admiradores lo entronizaron como héroe por exponer a un gobierno corrupto que realizaba acciones encubiertas para sabotear a sus adversarios políticos.
Angustiado por el lugar que ocuparía en la historia, Felt discutió varias veces con sus hijos si era mejor revelar su identidad o llevarse el secreto a la tumba, contó O´Connor. Finalmente, su hija Joan convenció a Felt de que revelara su secreto, con el argumento de que Woodward seguramente lo haría después de su muerte.
El caso Watergate también marcó un antes y un después para el periodismo mundial, que se asumió a sí mismo como el "cuarto poder", y para la clase política en general, que tomó a los periodistas como adversarios.
Luego del caso, Woodward y Bernstein ganaron un premio Pulitzer, el galardón más importante del periodismo; escribieron Todos los hombres del presidente , que luego se llevó al cine, y se convirtieron en celebridades del ambiente periodístico.
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