
Murió el obispo Helder Cámara
Llamado "el obispo rojo", luchó por los derechos humanos y se enfrentó con la dictadura brasileña.
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RIO DE JANEIRO (AP).- El obispo católico Helder Cámara, cuya vehemente defensa de los pobres y su lucha contra las desigualdades resonaron en todo el mundo y lo convirtieron en una de las voces más temidas por la dictadura militar de Brasil, murió anteanoche en la ciudad nororiental de Recife debido a un paro cardíaco derivado de complicaciones renales.
Tenía 90 años y en los años 70 fue candidato al Premio Nobel de la Paz.
Tras la divulgación de su fallecimiento, una multitud de miles de católicos y amigos del obispo se congregó silenciosa alrededor de la iglesia de Nuestra Señora de las Fronteras, donde su restos fueron velados.
Llamado "el obispo rojo", "comunista" y "subversivo" por los militares y los sectores conservadores que apoyaban al régimen derechista que gobernó Brasil durante 21 años, hasta 1985, monseñor Cámara había sido internado hace 10 días con fuertes dolores abdominales.
Murió en la madrugada y las últimas horas del viernes las transcurrió escuchando coros de música gregoriana, dijo su médico de cabecera, Ricardo Lima.
Desde su renuncia al episcopado de Recife y Olinda, en 1985, tras cumplir la edad límite de 75 años fijada por Juan Pablo II para el ejercicio de esa función, Helder Cámara mantuvo discretamente las tareas pastorales dictadas por su vocación.
"Si doy comida a los pobres, me llaman santo. Si pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista", dijo en una de sus tantas declaraciones irónicas sobre la labor que cumplía.
El verdadero monstruo
En una entrevista con la agencia AP, hace dos años, recordó cómo la dictadura militar decía que su empeño pastoral lo asociaba con el comunismo: "El tiempo demostró que aquello no era el monstruo que las autoridades creían. Era tan frágil que se derrumbó de la noche a la mañana. El verdadero monstruo son la pobreza y el hambre".
En una de sus últimas campañas, "Niñez del 2000 sin hambre", pretendía que su Estado llegase al nuevo milenio libre del flagelo que aún azota a millones en este país.
El Estado de Pernambuco, del que Recife es capital, es parte del empobrecido nordeste brasileño, una de las regiones más atrasadas de Brasil.
La campaña se extendió por todo el Estado y a ella se sumó una multitud de otras iniciativas. Una de ellas fue un proyecto que convirtió la sangre de ganado faenado en una poderosa fuente de hierro y proteínas para niños desnutridos.
Helder Cámara nació en Fortaleza, en el Estado nordestino de Ceará, en 1909. Fue uno de los 12 hijos de un periodista y crítico teatral y una profesora de escuela primaria.
Tras ordenarse como sacerdote en 1931, organizó la Juventud Obrera Católica. Poco después de ser designado obispo auxiliar en Río de Janeiro, en los años 50, organizó una cruzada para "urbanizar, humanizar y cristianizar" las favelas (villas miseria) que se apiñan en los cerros de la ciudad.
Asumió el arzobispado de Recife y Olinda en 1964, el mismo año en que los militares tomaron el poder.
Prédica social
Su prédica social y su inclinación por una Iglesia más progresista fueron las bases para la teología de la liberación que después formularían otros sacerdotes en varias partes del continente.
En las cartas que escribía manualmente, la palabra "pueblo" siempre empezaba con letra mayúscula.
La censura del régimen militar lo llevó a realizar casi 900 viajes al exterior en los 21 años de dictadura.
Fue uno de los prelados más críticos de la carga del endeudamiento externo sobre países del Tercer Mundo.
"Cuando el pueblo escucha hablar de la deuda externa, sabe que hay una usura grosera. El pueblo conoce la usura. Sabe que cuanto más paga, más debe", dijo.
En la primera visita que realizó a Brasil, en 1980, el papa Juan Pablo II, que acababa de ser designado, lo bendijo con un apretado abrazo que conmovió a Brasil y pareció endosar su obra.
Pero tras su renuncia al arzobispado, el Pontífice designó a un obispo considerado dentro de la línea conservadora para sustituirlo.



