
Murió un símbolo del apartheid
Fue el último "duro" y rehusó liberar a Nelson Mandela
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JOHANESBURGO.– El ex presidente de Sudáfrica Pieter W. Botha, que dirigió el país entre 1978 y 1989, falleció ayer, a los 90 años, en su domicilio en la provincia de Western Cape (sudoeste del país), indicó la agencia SAPA.
Botha falleció mientras dormía en su casa, cerca de la ciudad de Wildernes, informó a la agencia un miembro de su personal de seguridad. "Botha murió en casa, apaciblemente", indicó Frikkie Lucas.
El ex presidente, apodado "Groot Krokodil" (el Gran Cocodrilo, en afrikaan), por su talante férreo e intransigente en el plano político, dirigió el gobierno de la minoría blanca de Sudáfrica entre 1978 y 1984 como primer ministro y a partir de ese año y hasta 1989 como presidente, tras la reforma constitucional que impulsó en 1983 que instauró esa figura como jefe del Estado.
Durante el ejercicio del poder, Botha desafió al mundo en lo que fue el período más violento del apartheid e hizo oídos sordos de la condena internacional, que aisló a Sudáfrica por años.
Botha, líder del Partido Nacional, cedió su lugar a Frederik W. de Klerk, que llevó al país a las primeras elecciones multirraciales, en 1994, en las que ganó el Congreso Nacional Africano, de Nelson Mandela.
Durante años, Botha se negó sistemáticamente a liberar al líder de la mayoría negra, encarcelado desde 1963.
La Comisión para la Verdad y la Reconciliación, creada por Mandela para investigar los abusos del régimen, determinó, en 1998, que Botha era responsable de violaciones a los derechos humanos, asesinatos y atentados. Sin embargo, su precaria salud lo ayudó a evitar la cárcel pese a su procesamiento en varias causas. El ex mandatario había calificado de "circo" a esa comisión, presidida por el Premio Nobel de la Paz, el obispo de raza negra Desmond Tutu.
Trayectoria
Su carrera política la inició como parlamentario por el Partido Nacional en 1948 –cuando esa fuerza política accedió al poder–, cargo que mantuvo hasta 1966, cuando fue nombrado ministro de Defensa. Tras la dimisión de Balthazar Johannes Vorster, en 1978, fue nombrado primer ministro.
A causa de un derrame cerebral, en enero de 1989 dejó el liderazgo del Partido Nacional. En agosto de aquel año renunció a la presidencia tras salir derrotado en una confrontación política con De Klerk, que asumió la jefatura del Estado al mes siguiente.
En un recordado discurso televisado, Botha se dirigió al país en afrikaan y acusó a su gabinete de impulsarlo a la renuncia. "He sido ignorado por ministros que sirven en mi gabinete", dijo Botha.
Entre los hechos destacados de su presidencia se encuentran el desarrollo de un ambicioso programa nuclear bélico y la ocupación de Namibia por parte de las fuerzas militares sudafricanas.


