Obama recibió a Bush con bromas, honores y una tregua
El ex mandatario volvió a la Casa Blanca para colgar su retrato en la galería presidencial
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WASHINGTON.– Fue sólo por un rato. Pero el republicano George W. Bush volvió a la Casa Blanca y lo hizo con todos los honores –varias veces ovacionado y su liderazgo en la crisis de las Torres Gemelas formalmente reconocido– al asistir a la tradicional ceremonia en la que se reveló su retrato oficial en la galería de los presidentes.
"Muchas gracias por haber invitado a tanta gente a presenciar mi «colgamiento»", dijo Bush, al arrancar un discurso cargado de filosas ocurrencias.
Varias veces logró el ex presidente arrancar carcajadas y complicidades entre quienes colmaron los salones de la Casa Blanca para presenciar la ceremonia. Barack Obama, por su parte, hizo una tregua en su campaña por la reelección y, junto con su mujer, Michelle, actuó como afectuoso anfitrión.
"Muchas gracias por dejarme un servicio de televisión con excelente programación deportiva", retribuyó el actual presidente a quien lo precedió tanto en el cargo como en el uso de la sala familiar de la residencia.
La cortesía y calidez de los Obama abrieron la puerta a un momento cargado de sentido institucional, en el que Bush, acompañado por su mujer, Laura, que también tiene su retrato, como toda primera dama, fue el protagonista indiscutido.
El hecho de pertenecer a una dinastía política hizo que, adicionalmente, estuvieran allí otro ex presidente y otra ex primera dama: George H. W. y Barbara Bush.
Obama se partió de risa cuando Bush aventuró que, de ahora en adelante, su retrato oficial, colgado en una pared de la Casa Blanca, le servirá de "inspiración" en las muchas veces en que un jefe de Estado suele pasearse, solo, antes de tomar una decisión difícil.
"Estoy seguro de que, en esos casos, mirará fijo este retrato y se preguntará: «¿Qué hubiera hecho George ante esta misma situación?»", lanzó Bush.
Fue uno de los momentos más festejados de la cálida ceremonia y el que, elípticamente, aludió al profundo antagonismo político que separa a ambos hombres y que, sin embargo, no impidió la cortesía y el respeto que se prodigaron ayer.
"Quizá tengamos opiniones políticas diferentes, pero la presidencia las trasciende. Todos amamos a este país. Todos queremos que Estados Unidos salga adelante", declaró Obama, al fijar el tono y el sentido de una ceremonia dedicada a honrar a quien pasó por la jefatura de Estado, más allá de su color partidario.
Con esas palabras de bienvenida, el presidente bajó el morbo que, hasta entonces, había tenido la cosa. Ocurre que, en las últimas semanas, el nombre de Bush volvió a convertirse en uno de los recursos favoritos en la oratoria de campaña con la que el presidente intenta convencer a la ciudadanía para un nuevo mandato.
"Nuestro reloj atrasó con Bush. Votar [al candidato republicano, Mitt Romney] es volver a atrasar", dijo, días atrás, en un acto proselitista. En los comienzos de su mandato, Obama solía definirse, directamente, como "lo opuesto" a su predecesor.
Pero nada de eso se vio ayer. "Hay una enorme base de experiencias comunes que da la presidencia", dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, poco antes de empezar la ceremonia. Palabras más, palabras menos, la pregunta había sido si volarían dardos durante la ocasión.
Hubo, en cambio, bromas, saludos familiares y mucho agradecimiento. Michelle hizo gala del doble sentido. "Barack y yo querríamos estar ya donde ustedes ya llegaron", dijo a los Bush. La primera dama resolvió la suspicacia con el hecho común de que ambos matrimonios son padres de dos hijas, pero la diferencia es que las mellizas Bush ya son adultas "y responden por sí mismas", completó la primera dama, entre carcajadas.
A la hora de ponerse serios, Obama reflexionó sobre el sentido del cargo. "Dicen que no se puede entender realmente lo que es ser presidente antes de sentarse detrás del escritorio y de sentir el peso de la responsabilidad por primera vez. Eso es verdad", dijo Obama.
"Ninguna decisión es fácil y ninguna elección es gratuita", mientras se está en el cargo, añadió. Obama rescató luego "el liderazgo" que ejerció su predecesor, especialmente, en el momento del ataque terrorista a las Torres Gemelas en septiembre de 2001. "Transmitió usted enorme fuerza y resolución a los estadounidenses desde las ruinas" de esos edificios, dijo el presidente.
Antes del homenaje, Jenna, una de las mellizas Bush, expresó su confianza en que sería una ceremonia fantástica. "Después de todo, durante su presidencia, mi padre trabajó muchísimo. Lo menos que merece es que pongan un cuadro de él", reflexionó.
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