
Obama responsabilizó a BP por el derrame de petróleo
El presidente de EE.UU. admitió errores en el control de las actividades de la empresa, que anunció hoy que detuvo la fuga en el Golfo de México; se suspenden las explotaciones
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WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, afirmó hoy que el derrame en el Golfo de México es "espantoso" e insistió en que British Petroleum (BP) es única responsable del desastre ecológico y que opera "bajo la dirección y autorización" de su gobierno.
Obama hizo esas declaraciones en una rueda de prensa convocada para hablar, entre otros temas, de los resultados de un informe encargado hace un mes para determinar los motivos de la explosión el 20 de abril de la plataforma Deepwater Horizon operada por BP.
El mandatario estadonidense anunció en esa rueda de prensa, una extensión de seis meses de la moratoria para realizar nuevas perforaciones petrolíferas en aguas profundas. El inquilino de la Casa Blanca aseguró además que la agencia encargada de la supervisión de las plataformas petrolíferas ha estado plagada de "corrupción" durante años.
En ese marco, y debido a la gran presión por las fallas detectadas, la directora de la agencia supervisora de las operaciones petroleras submarinas presentó su renuncia, por lo que el Ejectutivo pasó a ocuparse más directamente del derrame petrolero en el Golfo de México.
La partida de la directora del Servicio de Administración de Minería, Elizabeth Birnbaum, fue anunciada por el secretario de Interior Ken Salazar en una audiencia en el Congreso ante la cual la funcionaria renunciante no se presentó como estaba previsto.
El Departamento del Interior en Estados Unidos se ocupa de los recursos naturales y el ambiente y no corresponde con el de ministerio del Interior que se usa en otros países. Birnbaum, directora del servicio desde julio de 2009, fue objeto de fuertes críticas por legisladores de ambos partidos debido a la escasa supervisión de las actividades y las relaciones cómodas con el sector privado. Salazar anunció recientemente una reestructuración drástica, con la división del servicio en tres.
Fue un día de gran actividad en Washington y el Golfo de México, donde los ingenieros aguardaban señales de éxito tras el intento más reciente de contener el catastrófico derrame iniciado hace cinco semanas.
Sellado. La empresa petrolera afirmó que consiguió frenar el flujo de crudo tras aplicar la operación bautizada Top Kill, con la que intenta sellar el conducto con lodo y cemento.
"Se estabilizó el flujo y están bombeando barro adentro. Se detuvo la salida de hidrocarburos", aseguró el almirante Thad Allen, que encabeza las labores de protección y limpieza.
Luego de consultar a científicos contratados por el gobierno federal, la Guardia Costera norteamericana le dio luz verde a los trabajos de BP, que intentará bombear miles de kilos de fluidos pesados, lodo y cemento por debajo del caño de 50 centímetros de diámetro que escupe unos 5000 barriles de crudo por día -según las estimaciones más conservadoras- a 1500 metros de la superficie.
El gigante petrolero británico cuenta con esa técnica como una última solución, después de dos intentos fallidos de controlar el derrame de petróleo, el peor en la historia norteamericana.
En el primer intento, cuatro vehículos robotizados submarinos no lograron activar una válvula de sellado automático que no funcionó cuando la plataforma Deepwater Horizon explotó el 20 de abril, para luego consumirse y hundirse tras un dantesco incendio en alta mar.
Luego, la empresa fracasó al tratar de controlar el derrame mediante la colocación sobre el pozo de una campana de más de 70 toneladas desde donde se bombearía el crudo contenido hacia un supertanquero en la superficie.
Las consecuencias del resultado de esta nueva operación podrían ser cruciales para BP. El éxito del encapsulado de la fuga levantaría en parte la imagen de la empresa luego de semanas de esfuerzos infructuosos, y mitigaría el daño al medio ambiente, próximo a convertirse en una catástrofe.


