
Otra esperanza para el Ulster: el IRA entregará sus explosivos
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LONDRES.- Importantes avances se están registrando en el proceso de paz en Irlanda del Norte, inspirados por la llegada hoy de Bill Clinton a la provincia.
El mandatario norteamericano visitará en una sola jornada su capital, Belfast; Omagh, escenario del atentado que costó la vida a 30 personas, y Armagh, la ciudad que es sede eclesiástica en Irlanda tanto del anglicanismo como del catolicismo. Mañana iniciará una visita de Estado de dos días a la república irlandesa.
La necesidad de mostrarle al mundo -mediante la prensa que suele seguir al titular de la Casa Blanca- que el acuerdo de Viernes Santo sigue en pie y necesita, ahora más que nunca, apoyo internacional, logró acelerar los pasos que se creía tomarían varios meses.
Es así como ayer el Sinn Fein anunció que enviará a su vicepresidente, Martin McGuinness (ex líder del IRA) como delegado a la comisión de decomiso de armamentos. Hasta ahora, la mera palabra "decomiso" era tabú en las filas republicanas por cuanto la consideraban sinónimo de "rendición".
Pero es no es todo. Se sabe que mediante un artículo que será publicado hoy en su semanario "An Phoblacht", el IRA expresará su intención de comenzar a desprenderse de sus explosivos (Semtex y detonadores) aunque no de sus rifles y municiones. La diferencia responde a la decisión de entregar material capaz de montar acciones "ofensivas", pero no armas consideradas de "mera defensa".
También se cree que el IRA emitirá dos comunicados durante la presencia de Clinton en la isla. Uno destinado a responder a las declaraciones de Gerry Adams sobre su convicción de que la violencia "es cosa del pasado" (aunque no llegaría a declarar que la "guerra ha terminado"), y otro con el cual informaría dónde se encuentran los cadáveres de más de 30 desaparecidos, muchos de ellos víctimas inocentes de excesos del grupo paramilitar. Es probable que el listado sea entregado a un sacerdote.
Invitación a Adams
Tanto los gestos del movimiento republicano como los del gobierno británico tienen por fin "darle aire" al primer ministro nordirlandés David Trimble, acosado por el ala escéptica de su partido que interpretó el atentado en Omagh como el fin del proceso de paz. Y es gracias a todos estos pasos que Trimble se sintió en condiciones ayer de cursar una invitación a Gerry Adams para discutir con el resto de los políticos nordirlandeses la forma en la que operará la Asamblea provincial a partir de la semana próxima.
De esta forma todos los grandes actores del proceso de paz se han asegurado que Clinton -un mandatario sediento de buenas noticias- llegará a la provincia en medio de una atmósfera de renovado optimismo.
Otra pieza del gran "rompecabezas" de la paz en Irlanda del Norte también fue colocada ayer en su lugar con la aprobación parcial en Londres y en Dublín de leyes antiterroristas destinadas a combatir el accionar de los grupos terroristas que siguen en actividad.
Estos son: el Real IRA (que anunció la "suspensión" de sus operaciones tras el atroz atentado de Omagh), el Ejército de Continuidad del IRA, el Ejército de Liberación Nacional Irlandés (INLA, que "cesó" sus operaciones pero no suscribió al acuerdo de paz) y la protestante Fuerza Lealista Voluntaria (LVF, también en tregua).
En sesiones de emergencia, tanto el Dail (Cámara baja irlandesa) como la Cámara de los Comunes aprobaron anoche, entre otras medidas, la autorización a la policía para detener a sospechosos por más de 24 horas, la incautación de bienes muebles e inmuebles a aquellos que sean declarados culpables y la suspensión del "derecho al silencio", lo que significa que se informará a los jurados de la resistencia a declarar de un convicto de modo que puedan sacar de esa actitud sus propias conclusiones.
Estas normas son mucho menos draconianas que lo que habían adelantado tanto Bertie Ahern como Tony Blair. Pero, para asegurar su rápido trámite, ambos jefes de gobierno tuvieron que ceder a las presiones de opositores y correligionarios, que temían el regreso a las "leyes de internamiento" de la década del 70 que condujeron a numerosas injusticias por suspender de hecho la existencia del hábeas corpus.




