Otro paso del Megxit: la pareja pierde fondos y el título de alteza real

La monarquía anunció las nuevas disposiciones para Harry y Meghan, que dejarán de representar a Isabel II
La monarquía anunció las nuevas disposiciones para Harry y Meghan, que dejarán de representar a Isabel II Fuente: AP
Luisa Corradini
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19 de enero de 2020  

PARÍS.- Difícil imaginar un corte más tajante y definitivo. El Palacio de Buckingham anunció ayer que el príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, dejarán de utilizar sus títulos de altezas reales (HRH, por sus siglas en inglés) y de representar formalmente a la reina Isabel II, y que tampoco seguirán recibiendo fondos públicos por sus futuras actividades.

Según el comunicado, los duques de Sussex también están dispuestos a reembolsar a los contribuyentes británicos los 2,4 millones de libras gastados en la remodelación de Frogmore Cottage, que continuará como su residencia cada vez que estén en Gran Bretaña.

Esas nuevas disposiciones, que entrarán en vigor a fines del invierno europeo, son el resultado de meses de conversaciones entre los miembros de la familia real y, sobre todo, de una cumbre familiar realizada entre la monarca, su hijo Carlos, y sus nietos Guillermo y Harry, el lunes pasado.

Pocos días antes, el 8 de enero, el nieto preferido de Isabel II y segundo hijo de Diana y el príncipe Carlos había provocado una auténtica revolución anunciando por redes sociales su intención de ser, junto a su esposa, "financieramente independiente" y renunciar a gran parte de sus compromisos públicos, para instalarse varios meses al año "en América del Norte".

En su comunicado de ayer, la reina afirma que, "después de meses de conversaciones y recientes discusiones", se complace en "haber hallado una forma constructiva de apoyar a su nieto y a su familia". Al mismo tiempo, la reina reconoce "los desafíos que la pareja experimentó debido a la intensa presión [mediática] de los últimos dos años" y apoya su deseo de llevar una vida más independiente.

Consciente de que el desencadenante de la crisis actual fue el rechazo a Markle por parte de algunos medios y sectores sociales ultraconservadores británicos -incluso dentro de la familia real-, la soberana afirma en su declaración que se siente "particularmente orgullosa de la forma en que Meghan se convirtió rápidamente en miembro de la familia".

Pero el tono cálido y conciliador del mensaje real no alcanzó para ocultar la verdadera sanción que cayó ayer sobre el príncipe Harry y su esposa, por no haber sido capaces de respetar el estricto código ético al que debe someterse todo miembro de la casa real.

En su característico tono monocorde, el Palacio de Buckingham informó que la pareja había comprendido que era necesario retirarse totalmente de todos sus compromisos reales, incluso de los eventos militares a los que Harry, en su calidad de capitán del Ejército británico, estuvo hasta ahora obligado a participar.

La aclaración echa por tierra los deseos expresados por los duques de Sussex en su primer mensaje por Facebook, donde manifestaban su voluntad de seguir "representando a la reina" en forma oficial, cada vez que fuera necesario.

"Luego de varios meses de reflexión y discusiones internas, decidimos operar este año una transición y construirnos progresivamente un nuevo papel dentro de la institución", decían. Bajo las nuevas disposiciones, Harry y Meghan podrán únicamente seguir ocupándose de sus actividades privadas de beneficencia y asociaciones.

"Harry, Meghan y Archie serán siempre miembros queridos de mi familia", dijo Isabel II en su mensaje. Sin embargo, difícil imaginar un corte más categórico que el decidido ayer por la casa real.

Se terminaron los títulos y las obligaciones reales, los compromisos militares, los viajes oficiales y el dinero público. Los duques de Sussex pasarán la mayor parte de su tiempo en Canadá. Aun siendo miembros de la casa de Windsor, Harry y Meghan dejaron de pertenecer al selecto grupo de royals, que constituyen el círculo íntimo de la soberana. Y esa situación -al menos para Meghan- parece irreversible.

Esa no era la idea que ambos se habían hecho del futuro. Pero las contradicciones de su proyecto eran demasiado profundas. El Palacio de Buckingham, en todo caso, acaba de enseñarles que las quimeras siempre terminan topándose con la realidad.

Como suelen decir los ingleses con mucho humor: es muy difícil " to have the cake and eat it too" (obtener la torta y encima comérsela). En buen español, no se puede tener todo, el oro y el moro, el cerdo y los cinco reales.

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